Con la manta a la cabeza


Oriol Junqueras y Artur Mas.
Oriol Junqueras y Artur Mas.

Hay dos clases de hombres: los que cavan para encontrar petróleo y los que cavan su propia tumba. Aunque parezca mentira, está por ver de qué tipo es Artur Mas. Su fracaso electoral no le frenó y, a pesar de que afirmó que debía tener una mayoría excepcional para liderar el proceso secesionista, a pesar de que CiU ha pasado de 62 a 50 escaños, Mas se ha apoyado y excusado en la fuerte subida de ERC para ser nombrado presidente. Es decir, pudiendo haberse bajado de la burra, como prometió si no lograba su mayoría, ha decidido seguir liado con la manta a la cabeza. ¿Por qué? Parece que para minimizar el desgaste, motivo primario por el cual, en un principio, convocó las elecciones.

Si me preguntan mi opinión, creo que la jugada de Mas consiste en salvar los primeros dos años de gobierno. Se espera que, para entonces, la economía haya mejorado lo suficiente y se comience a crear empleo o, al menos, a no destruirlo. El nivel de descontento y protesta social habrá disminuido notablemente porque uno de sus principales catalizadores, ERC, apoya el gobierno y aprueba los presupuestos. No en vano, Esquerra ha calificado estos prespuestos como presupuestos de resistencia, donde la asfixia de las finanzas de la Generalitat no se deben solo a la crisis,

sino sobre todo por las deudas impagadas del Estado, que son enormes, y también por un expolio fiscal insoportable.

Así, serán dos años de mayor tranquilidad para Mas, aunque las tensiones se vivan a partir de ahora con sus socios de gobierno, de puertas para adentro, más fáciles de lidiar que las manifestaciones. Esas tensiones, según mejore la economía y la protesta callejera disminuya, podrían romper las cuerdas con ERC: a mayor recuperación económica, menor desgaste. Será entonces cuando llegue el momento de la verdad para el actual gobierno catalán: si rompen con ERC, no habrá referéndum; si continúan con lo anunciado, no tendrán más remedio que llegar a un verdadero enfrentamiento con el gobierno central. Y tienen todas las de perder.

En Esquerra, por supuesto, no son tontos. También les conviene el acuerdo con CiU porque, aún sabiendo que puede no cumplirse, podrán sacar rédito político culpando a Convergencia de ello. Son conscientes de que la ruptura de gobierno precipitaría la caída de Mas. Si PSC o PP no lo evitaran, habría unas nuevas elecciones donde ERC, tras pasar de 10 a 21 escaños y aumentar su porcentaje de voto en un 126% en la última convocatoria, espera captar una parte importante procedente de la promesa autodeterminista incumplida de CiU.

Un poco español, de padre nigeriano y de abuelo mal holandés


Una mujer camina sobre oleoductos. Fotografía: George Osod

En la primera mitad de la década de 1980, Nigeria disfrutó de un boom petrolero descomunal que el gobierno despilfarró de forma catastrófica, solicitando cuantiosos créditos y derrochando el dinero en proyectos inútiles y plagados de corrupción. Así y todo, durante el boom, parte de la bonanza terminó por revertir inevitablemente en la gente de a pie. En 1986, sin embargo, el precio del petróleo cayó en picado y en Nigeria se acabó la fiesta de un día para otro. No sólo se redujeron drásticamente los ingresos del petróleo, sino que los bancos ya no estaban dispuestos a seguir concediendo créditos; de hecho, lo que entonces pretendían era cobrarlos. Este brusco viraje desde los ingresos abundantes y la generosidad crediticia hasta los ingresos exiguos y la amortización redujo casi a la mitad el nivel de vida en Nigeria; el ciudadano iba a acusar este declive catastrófico tanto si entendía sus causas como si no. Entonces el gobierno acometió algunas reformas económicas no demasiado ambiciosas, anunciando a bombo y platillo que contaban con el apoyo de diversos organismos financieros internacionales. Las reformas se camuflaron dentro de un grandilocuente paquete de medidas políticas y recibieron el nombre de «programa de reajuste estructural». Aunque modestas, tuvieron un éxito considerable: la producción creció con más rapidez que durante todo el boom del petróleo. Sin embargo, estos escasos puntos porcentuales de crecimiento en producción no petrolera se vieron anulados por la depreciación del petróleo y por la necesidad de amortizar los créditos, con la consecuente contracción del gasto. El crecimiento que propiciaron las reformas apenas ayudó a compensar la penuria que trajo consigo el desplome del nivel de vida: eso es lo que ocurrió, pero no lo que los nigerianos creyeron que ocurrió. Los nigerianos, como era de esperar, creyeron que el terrible aumento de la pobreza que sufrieron en carne propia se debía a esas reformas económicas pregonadas a los cuatro vientos. Hasta ese momento, las condiciones de vida habían mejorado, pero fue entrar en vigor las reformas y dispararse la pobreza. Dada esa convicción, los nigerianos se formularon la pregunta más obvia: ¿por qué nos sometieron a una «reforma» tan devastadora?, y a la conclusión que llegaron, inevitable habida cuenta de los pasos previos, es que las instituciones financieras internacionales se habían confabulado para arruinar Nigeria.

El club de la miseria, Paul Collier.

Que el fin del mundo te pille bailando


Que el fin del mundo te pille bailandoNo sé tú. Pero yo he quedado hoy prontito para unas cañitas tempraneras, un aperitivo posterior, una comida por los viejos tiempos y, luego ya, si se tercia, a bailar. No voy a quedarme en casa, rostro en ventanal, preguntándome qué es esa enorme bola de fuego que se acerca hacia mí. Si esto se tiene que acabar, si hasta aquí hemos llegado, no me va a pillar de plegarias. Y si en vez de eso, resulta ser un cambio de conciencia colectiva, que me pille bailando.

Tengo pareja de baile y todo. Se llama Rubia. No es que no tenga nombre cristiano, que lo tiene. Ni que yo quiera preservar su anonimato, que me da igual. Es que es anónima para mí, porque me dio su teléfono, pero he olvidado su nombre.

Me ocurre con bastante frecuencia. Nunca pierdo un número porque siempre lo apunto en el teléfono, va directo a la nube, se guarda en el ordenador y, por si acaso, se hace una copia de seguridad. Vamos, que ni en Langley. Pero se me olvida el nombre de quien me lo da. Y así no hay manera de hacer carrera decente de mí.

Pero bueno, que os contaba lo de Rubia. La conocí en una noche de gintonics, lagunas y recuerdos resbaladizos. Yo había quedado con Susana, que llevó a unas amigas; y yo, a un par de machos alfa, que es de lo poco indecente que queda en mi vida. Estas cosas siempre acaban mal: empezaron a volar números de teléfono que aquello parecía una centralita de Telefónica. Los números de los demás, digo, porque el mío, como si no existiera; a mí, ni caso, como si hubiera sacado en algún momento un Alcatel verde apestoso modelo analógico Siglo XX y hubiera gritado «¡voy a mandar un SMS!».

En fin, que me pierdo. Fuimos al Berlín Cabaret, y allí estaban Rubia y su amiga Morena. Un colega quería ligar con esta última, así que yo le dije, evidentemente crecido por la embriaguez, como si el reciente episodio de los teléfonos no hubiera lesionado mi ego, «esto, te lo soluciono yo». Y procedí a por Rubia. Después de un muy breve intercambio de estupideces, me preguntó «¿Te gusta mi amiga?». Me quedé tan pillado que, muy serio, respondí: «No. Me gustas tú». Así, en el careto. Plas. Sin anestesia. Tenía un baile, la chica. Mi colega aprovechó la entradilla y tonteó diez segundos con Morena, suficiente para perderle el rastro y no volver a verlo en toda la noche.

Así que ahí me quedé, Rubia en mano. La tanteé tan perdido como un broker comprando acciones, totalmente incapaz de llegar a conclusiones válidas sobre su interés en mí, como un analista de mercados. Pero algo atrevido debí hacer porque miró hacia el suelo, luego hacia mí y guardó un momento de silencio. Se acercó a mi oído y me dijo: «Verás, es que a mí me gusta lo mismo que a ti», y alzó la vista por encima de mi hombro, arqueando las cejas.

Me giré y allí estaba, espléndida, en el piso de arriba, la minifalda de la go-gó. Miré a Rubia, que asintió como diciendo «sí, hijo, sí». Así que, sin amigos, solo y derrotado, pregunté: «¿Bailamos?».

Niño judío, niño catalán


El ex-alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, se ha despachado a gusto en la TVG al afirmar que (video, minuto 23:10) no aprecia ninguna diferencia

entre un judío con estrella amarilla perseguido por los nazis, y un niño castigado, por hablar en castellano, en el patio del recreo.

Se debería reconducir el debate antes de empezar a defender las pedradas de los nuestros solo porque son nuestros adoquines. La tribuna en El País de la secretaria de Educación, Montserrat Gomendio, me parece muy centrada. Es un buen punto de partida. Tan disparatada es la bravata de Vázquez, como la de Tardá al calificar de terrorismo social la reforma.

El político catalán se califica a sí mismo tanto con sus dificultades de expresión como por el lenguaje que utiliza. Y Vázquez se equivoca gravemente por un motivo muy sencillo: utiliza la excepción para alcanzar una generalización indecente con el comodín del judío. Para muchos, el castigo sonará a otra época, algo así como si reprimieran a un niño por hablar en catalán en los patios franquistas. Aunque sea excepcional, ha ocurrido, como denunció Albert Ribera en la tribuna política de la edición catalana del ABC hace casi dos años:

Unos padres han denunciado que en un colegio público de Sitges, a la hora de evaluar a un alumno de 5 años, se le ha suspendido en el apartado de lenguaje verbal —para que lo entiendan los chicos de P-5 se hace simbólicamente con un pegatina roja en forma de semáforo— por hablar en castellano en la hora del recreo.

Pero que se haya hecho no quiere decir que sea la norma. Que haya denuncia indica, precisamente, que se ha vulnerado una ley. Y esa ley es la radical diferencia.

Humillación en el colegio de niños judíos. En la pizarra dice: «¡El judío es nuestro mayor enemigo! ¡Cuidado con el judío!»

Porque lo que sí fue ley en la Alemania de los años 30 fue la prohibición a los judíos a ser empleados del Gobierno. Luego, se les prohibió formar parte de las fuerzas armadas y, posteriormente, ejercer cualquier profesión liberal, desde maestros, hasta médicos. Las Leyes de Nuremberg los despojaron de sus derechos civiles y su nacionalidad. Se prohibió a los médicos «arios» atender a pacientes judíos, lo que les vetó el derecho a la atención sanitaria. Los niños judíos en las escuelas tenían que escuchar cómo sus compañeros cantaban en clase de música, con profesores pertenecientes al Partido Nazi, canciones que decían «cuando corra la sangre judía por mis manos». Finalmente, también se prohibió a los niños ir a los colegios. A los pocos que aguantaron, claro.


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¡Este CV es la leche!

Agudizar el ingenio no es una fórmula nueva, pero parece que nos habíamos acomodado en el tecleo y las búsquedas configuradas de buscadores de empleo. Como prometer y no cumplir no es mi estilo, un día más, cedo este espacio a una selección de herramientas online para hacer tu currículo más atractivo.

Una imagen vale más que mil palabras y el objetivo es lograr llamar la atención, provocar esa atracción, generar el deseo pero no olvidemos que para pasar a la acción es imprescindible el contenido. Una vez másAIDA. No lo digo yo, peroel contenido es el rey. Hoy nos quedamos en lo superfluo: hacer tu CV más llamativo.

Un lavado de cara a tu perfil de Linkedin

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Si eres de los que les da pereza hacer un currículo en word, lo cual es sangrante y pido perdón si alguno/a se…

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La democracia en…


La democracia en América, edición crítica y traducida por Eduardo Nolla.

En La democracia en América, Tocqueville advertía del peligro que pueden suponer las mayorías en una democracia:

Cuando un hombre o un partido sufren una injusticia en los Estados Unidos, ¿a quién queréis que se dirija? ¿A la opinión pública? Ella es quien forma la mayoría. ¿Al cuerpo legislativo? Representa a la mayoría y la obedece ciegamente. ¿Al poder ejecutivo? Es nombrado por la mayoría y le sirve de instrumento pasivo. ¿A la fuerza pública? La fuerza pública no es otra cosa que la mayoría bajo las armas. ¿Al jurado? El jurado es la mayoría revestida del derecho de pronunciar sentencias; los jueces mismos, en ciertos Estados, son elegidos por la mayoría. Por inicua o irrazonable que sea la medida que os afecte, tendréis que someteros a ella [o huir. <Qué es eso sino la esencia misma de la tiranía bajo las formas de la libertad>].

Para Tocqueville, la solución estaba en una separación real de poderes. El párrafo anterior lo escribió a partir de dos conversaciones. La primera, la mantuvo con Mr. White, un redactor de un periódico de Baltimore el 4 de noviembre de 1831. La segunda tuvo lugar poco antes, el 24 de octubre, con un vecino de Pensilvania llamado George Washington Smith:

Decía yo a un habitante de Pensilvania: Explíqueme, por favor, cómo, en un Estado fundado por cuáqueros y famoso por su tolerancia, los negros libertos no son admitidos a ejercer los derechos cívicos. Pagan el impuesto, ¿no es justo que voten? – No nos haga la injuria, me respondió, de creer que nuestros legisladores hayan cometido un acto tan grosero de injusticia y de intolerancia. – Así que en su país, ¿los negros tienen derecho a votar? – Sin duda alguna. – Entonces, ¿cómo se explica que en el colegio electoral, esta mañana, no haya visto a uno solo en la asamblea? – Eso no es por culpa de la ley, me dijo el norteamericano; los negros tienen, es verdad, el derecho de presentarse a las elecciones, pero se abstienen voluntariamente de aparecer en ellas. -He ahí una gran modestia por su parte. -¡Oh! no es que se nieguen a ir a ellas, sino que temen que se les maltrate. Entre nosotros, a veces sucede que la ley carece de fuerza cuando la mayoría no la apoya. Ahora bien, la mayoría está imbuida de los mayores prejuicios contra los negros, y los magistrados no se sienten con fuerza para garantizar a éstos los derechos que el legislador les ha conferido. -¡Cómo!, la mayoría, que tiene el privilegio de hacer la ley, ¿quiere también tener el de desobedecer la ley?

El dilema del omnívoro


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el-dilema-del-omnivoro

Como su nombre indica, omnívoros significa comer de todo, lácteos, carne, pescado y vegetales, aqui en la wiki puedes encontrar los animales que pertenecen a esta familia adaptada a comer cualquier cosa incluyendo a otros omnívoros.

El caso de la leche es paradigmático de como la evolución ha presionado para hacernos tolerantes incluso a la leche de aquellos animales que pueblan nuestra ganaderia. Los humanos no estamos originalmente adaptados a la leche de vaca o de oveja por ejemplo y sin embargo hemos desarrollado adaptaciones para tolerarlas. Algo que se conoce con el nombre de efecto Baldwin.

No cabe ninguna duda de que ser omnívoro es una adaptación a ambientes cambiantes  y entornos poco predecibles en cuanto a recursos alimentarios y no cabe tampoco ninguna duda de que el medraje de nuestra especie acaeció precisamente debido a esta adaptación que nos permitió sobrevivir a ambientes ancestrales hostiles y bien distintos…

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30 años, el ABC y la buena vida


A uno debería de extrañarle que el ABC titulara, como noticia destacada, los 30 años de la llegada al gobierno de Felipe González.

Portada del ABC

A no ser que, debajo, hubiera una vidorra a cargo del socialismo.

Portada ABC 2

De las urnas a la calle sin pasar por Montserrat


Los resultados electorales han sido desconcertantes. Ninguna encuesta previa se ha acercado, ni de lejos, a lo que anoche ocurrió con CiU.

La participación ha alcanzado, por primera vez, el rango de elecciones generales por lo que, según parece, los catalanes se tomaron en serio el estatus plebiscitario de la convocatoria. La participación se ha situado 8,5% puntos por encima de la media de elecciones autonómicas catalanas y 2,5% por debajo de la media de la participación de los catalanes en las generales. Artur Mas ha recibido un serio correctivo de una sociedad que le duele más el paro y el bolsillo, los recortes y las penurias, que la construcción nacional. Mas se subió a la ola de descontento independentista, y vio en la multitudinaria manifestación de la Diada la solución a una complicada legislatura. Para ello, comenzó aseverando que habría un referéndum con legalidad española… catalana o europea. Llegó incluso a afirmar que

iría a la cárcel por la independencia.

Claro que eso lo dijo cuando ya sabía, por las encuestas, que no obtendría la mayoría que más tarde aseguró que era necesaria para abrir definitivamente el melón secesionista. Las encuestas le facilitaron diluir su mensaje con matices e incendiarlo sin pagar el precio de cumplir lo que se promete.

Ahora, sin embargo, se ha complicado su puesto y la gobernabilidad. Veremos cómo logra la investidura, porque no veo a Mas con las habilidades de tramboyista de Zapatero. ERC ya dijo que estaría dispuesta a pactar con CiU siempre y cuando el referéndum estuviera sobre la mesa. Desde luego, no será con ellos con quien saque adelante los próximos presupuestos que hay que aprobar a la vuelta de la esquina. Tampoco los sacará adelante con el PSC, que sigue en su caída libre, aunque hay que reconocer que esta vez ha logrado colocarse por encima de lo que las encuestas apuntaban.

Así que solo podrá sacar los presupuestos con el PP, El PP apoyará a CiU porque necesita gobernabilidad en Cataluña, porque necesita que las comunidades autónomas sigan los planes de austeridad establecidos, y porque dentro de tres años (como mucho) es posible que pierda la mayoría absoluta y tenga que negociar con CiU en el Congreso de los Diputados. Si, finalmente, Artur Mas aprueba los presupuestos con los populares, habrá traicionado descaradamente el discurso que le ha llevado a convocar estas elecciones suicidas.

La gráfica muestra el histórico la participación en las generales (verde) y autonómicas (azul). También el intercalado de años y la progresión de votos de cada partido. Se con claridad cómo CiU se lleva un porcentaje notablemente mayor en las autonómicas que en las generales, mientras que para PP y el PSC-PSOE ocurre lo contrario. Para el resto de fuerzas, va por rachas. Excepto para Ciutadans, que como CiU, sube en las autonómicas.

El equilibrio de fuerzas nacionalistas y no nacionalistas en el parlamento catalán ha quedado más o menos igual que antes. Las encuestas, ni detectaron la caída de CiU, ni la espídica subida de ERC. Sí detectaron la subida de Ciutadans, pero no esperaban tanto de ellos.

Creo que lo que ha cambiado ha sido el mensaje. Mientras los políticos se han llenado de nación, referéndum y de Diada, la sociedad les ha dicho que no quiere recortes. Los partidos más radicales con las políticas de austeridad son los que más han subido, exceptuando a Ciutadans, que se ha aprovechado del batacazo paralelo del PSC. El descontento nacionalista, además de aupar a ERC a segunda fuerza política, ha eliminado a Laporta del arco parlamentario y ha metido al CUP, un partido asambleario, que habla de Países Catalanes, independencia y democracia participativa. Es decir, nacionalismo, el mismo; pero hay un mensaje callejero que tiene el espíritu del 15M, ha logrado tres diputados con el que ERC trata de reconciliarse desesperadamente después de haber pasado por el gobierno: ese descontento nacionalista es su base electoral. Si el factor callejero es más relevante que el nacionalismo, a pesar de que van muy unidos, lo veremos pronto en las calles de Barcelona.

Israel y Palestina (I): La creación del Estado de Israel (I)


Aunque la creación del Estado de Israel es el desencadenante definitivo del conflicto hoy enquistado entre israelíes y palestinos, hay que remontarse a principios del Siglo XX para entender los motivos que provocaron que los judíos, poco a poco, se fueran asentando en Palestina. Todos esos motivos tienen un denominador común: el odio y la violencia contra los judíos, muy extendidos por toda Europa.

A lo largo de la Historia, el poco arraigo de los judíos en los países en los que vivieron les convirtieron en un pueblo dedicado al comercio y no a la agricultura, pues para ello se necesitaba un cierto apego allí donde una comunidad se establecía. Además, el cristianismo los utilizó de intermediarios en los préstamos, pues los cristianos tenían prohibido cobrar intereses. El precio que pagaron los judíos fue la exclusión social.

Los judíos, tarde o temprano, solían ser expulsados o masacrados. Así, La violencia contra los judíos rusos de finales del Siglo XIX y principios del XX provocaron desplazamientos masivos hacia Palestina. Los discursos de Hitler antes de llegar al poder, según el historiador Ian Kershaw, no destacaban especialmente por su antisemtismo. No porque no tuvieran el ingrediente, sino porque era un sentimiento muy extendido en la Europa de entre guerras.

Antecedentes: Primera Guerra Mundial

El acuerdo Sykes-Picot, fue un acuerdo secreto firmado por Francia e Inglaterra con la aquiescencia de Italia y Rusia para repartirse Oriente Medio, que entonces pertenecía al Imperio Otomano y que se había aliado con Alemania en la guerra. Al mismo tiempo, los británicos alentaron una rebelión del árabe Husayn ibn Ali, jerife de La Meca, que se levantó contra los otomanos. A cambio, los británicos prometían un Estado árabe desde Siria hasta Yemen, promesa que, por otro lado, no tenían intención de cumplir. Casi simultáneamente, a finales de 1917, de nuevo los británicos, hicieron público su apoyo a la creación de un Estado judío a través de la Declaración de Balfour.

Para entonces, la Rusia zarista cayó en manos bolcheviques, firmaron un acuerdo de paz con Alemania e hicieron público el acuerdo secreto Sykes-Picot. De esta manera, los árabes vieron las verdaderas intenciones británicas.

Así, se llegó al final de la Gran Guerra y el reparto de Oriente Medio quedó sellado en 1922 en la recién creada Sociedad de Naciones. Se estableció, por tanto, el Mandato Británico de Palestina.

Primeras oleadas de inmigración judía a Palestina

En 1920, la población judía en Palestina era del 10%, pero el creciente antisemitismo en Europa y el posible establecimiento del futuro Estado judío provocaron un aumento en la inmigración. En esa década, llegaron a Palestina alrededor de 100.000 judíos. Hasta entonces, árabes y judíos vivieron en paz. Pero ese incremento de población judía amenazaba a la mayoría árabe, que no querían un Estado sionista en la región. Al mismo tiempo, la Agencia Judía, embrión del futuro gobierno de Israel, compraba tierras a palestinos para asentar a los judíos inmigrantes. También lo hacían otras agencias como el Fondo Judío Nacional. Los effendi (propietarios) vendían la tierra a los judíos. Los fellah (campesinos) palestinos no poseían sus tierras que trabajaban, pero sí los árboles. Los judíos, acostumbrados a las leyes occidentales, no pensaban que al comprar las tierras no se incluían los árboles. Eso fue motivo de varios enfrentamientos y conflictos. En cualquier caso, el resultado era campesinos desplazados por la inmigración judía y el negocio de los propietarios palestinos. Así, de pronto, se encontraban sin tierra que cultivar, sin futuro y se veían obligados a vivir en ciudades donde se enfrentaban a la marginación. Este fue uno de los motivos que provocaron la Gran Revuelta Árabe de 1936.

La inmigración judía se establecía en kibutz o moshavim que, salvando alguna diferencia, consistían en comunas agrícolas. Cuando los primeros ataques árabes de los años 20 comenzaron a producirse, no tardaron en reaccionar y crearon el Haganá, unas milicias paramilitares que trataban de defenderse de los pogromos árabes y que fueron el embrión del hoy ejército de Israel. Dichos ataques se produjeron ante la mirada del Mandato, que no hizo nada por evitarlos, lo que acrecentó la sensación de impunidad de los agresores.

El origen del Haganá parte de la necesidad de comunidades judías en Rusia a finales del Siglo XIX de defenderse. Es definitiva la influencia de los Hashomer, que eran pequeños grupos que vigilaban los primeros asentamientos. Posteriormente, durante la Primera Guerra Mundial, se creó la Legión Judía, que luchó bajo el mando británico. Los judíos quisieron mantenerla activa una vez acabada la confrontación para defenderse de los ataques árabes, pero los británicos obligaron su disolución en 1919. De todo esto, en 1920, nació el Haganá. Este es el motivo por que el ejército de Israel se llama Fuerzas de Defensa de Israel. La palabra «defensa» no es peyorativo, sino que obedece a la intención original israelí, que es defender sus comunidades.

La inmigración judía se disparó cuando Hitler llegó al poder. Así, en los años 30, la población judía pasó de no alcanzar los 200.000 habitantes en 1931, a algo más de 400.000 en 1941. Saltó del 17% al 30% de población total en esa década. Las Leyes de Nuremberg de 1935, sumadas a las anexiones territoriales que Alemania hizo antes de que comenzara la Segunda Guerra Mundial, convirtieron a casi un millón de judíos en apátridas.

Los británicos veían cómo se les iba poco a poco el mandato de las manos. Por un lado, cada vez llegaban más judíos, algunos clandestinamente, ayudados por la Agencia Judía. Víctimas del miedo y del desarraigo, no tenían otro sitio donde ir. Por otro lado, los árabes exigían que los británicos restringieran aún más la llegada de judíos. La cada vez más desplazada población agraria palestina acababa, como se ha señalado antes, en ciudades donde se enfrentaban a la marginación.

La sociedad árabe dio un giro político y social hacia el conservadurismo, pues veían en el colonialismo británico y en la innovación judía una amenaza a sus tradiciones y su cultura. Todo esto derivó en la Gran Revuelta árabe de 1936, que se prolongó durante tres años. Comenzó con una huelga general y, un mes después, con la negativa árabe a pagar impuestos. Se atacaron vías férreas, oleoductos y asentamientos judíos.

Aunque en un principio se consideró la creación de dos estados, en 1939, el Mandato Británico desechó la idea y apostó por una sola Palestina unida. Limitó la inmigración judía a 75.000 en los siguientes cinco años para mantener una proporción de uno a tres. Ahora, los judíos se sentían traicionados por los británicos, pues dejaban en papel mojado la Declaración de Balfour.

La avalancha de inmigrantes víctimas del Holocausto, la creación de las Naciones Unidas y el descontrol británico en el Mandato, dieron un giro radical y definitivo al planteamiento de una sola Palestina para los dos pueblos.