Desenterrando a Franco


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Vuelve el PSOE a la carga con la recurrente idea de llevar los huesos de Franco a un lugar más humilde, si fuera por ellos, a una cuneta, que es donde debió morir, y no en una plácida cama 35 años después de una dictadura en la que ellos jugaron la carta silente. Cualquier día se encontrarán con que la derecha les hará caso como el padre desesperado que calla al niño con un helado, y esa brecha infantil que encuentran para deslegitimar al Partido Popular a través del dictador quedará completamente erosionada, si no lo está ya por el paso del tiempo.

El PSOE no quiere mover lo que queda de él. Es una pose política que desgrava ante la ciudadanía, que desvía de asuntos verdaderamente importantes, como por ejemplo, la raquítica situación del partido. Ataca al enemigo con una batida por Abantos como si fueran makis cuando, lo que de verdad está en juego, en su juego, está en Ferraz. Y esperan, como siempre, que todos miremos el dedo.

Hay algo de política cavernaria en todo esto, muy a juego con la cripta del Valle. Franco está donde está. El paseo de más de 260 metros desde la entrada hasta la lápida da una idea del aspecto grandilocuente del personaje, de la gesta heroica que tenía de sí mismo. Franco debe permanecer enterrado rodeado de la vacua altisonancia de la que se rodea para medir el personaje en su justo valor histórico. Para recordarnos que, al final, todos nos quedamos en los huesos. Merece su sitio junto a José Antonio Primo de Rivera para recordarnos los puñales y las traiciones. Aunque sean intelectuales. Y nos lo merecemos nosotros, los jóvenes españoles, que tenemos muy vencidas una guerra que no luchamos y una dictadura que no vivimos. Los que no nos empeñamos en vencer al dictador después de muerto, los que no pensamos que, delante de los grises, se corría mejor. No hace falta abrir un libro para darse cuenta, basta con un viaje a El Escorial.

Que no lo muevan. Ganó una guerra terrible y sobrevivió a la política. Que no se equivoquen con una última gloria, guardándolo en la cuneta.

Con la manta a la cabeza


Oriol Junqueras y Artur Mas.
Oriol Junqueras y Artur Mas.

Hay dos clases de hombres: los que cavan para encontrar petróleo y los que cavan su propia tumba. Aunque parezca mentira, está por ver de qué tipo es Artur Mas. Su fracaso electoral no le frenó y, a pesar de que afirmó que debía tener una mayoría excepcional para liderar el proceso secesionista, a pesar de que CiU ha pasado de 62 a 50 escaños, Mas se ha apoyado y excusado en la fuerte subida de ERC para ser nombrado presidente. Es decir, pudiendo haberse bajado de la burra, como prometió si no lograba su mayoría, ha decidido seguir liado con la manta a la cabeza. ¿Por qué? Parece que para minimizar el desgaste, motivo primario por el cual, en un principio, convocó las elecciones.

Si me preguntan mi opinión, creo que la jugada de Mas consiste en salvar los primeros dos años de gobierno. Se espera que, para entonces, la economía haya mejorado lo suficiente y se comience a crear empleo o, al menos, a no destruirlo. El nivel de descontento y protesta social habrá disminuido notablemente porque uno de sus principales catalizadores, ERC, apoya el gobierno y aprueba los presupuestos. No en vano, Esquerra ha calificado estos prespuestos como presupuestos de resistencia, donde la asfixia de las finanzas de la Generalitat no se deben solo a la crisis,

sino sobre todo por las deudas impagadas del Estado, que son enormes, y también por un expolio fiscal insoportable.

Así, serán dos años de mayor tranquilidad para Mas, aunque las tensiones se vivan a partir de ahora con sus socios de gobierno, de puertas para adentro, más fáciles de lidiar que las manifestaciones. Esas tensiones, según mejore la economía y la protesta callejera disminuya, podrían romper las cuerdas con ERC: a mayor recuperación económica, menor desgaste. Será entonces cuando llegue el momento de la verdad para el actual gobierno catalán: si rompen con ERC, no habrá referéndum; si continúan con lo anunciado, no tendrán más remedio que llegar a un verdadero enfrentamiento con el gobierno central. Y tienen todas las de perder.

En Esquerra, por supuesto, no son tontos. También les conviene el acuerdo con CiU porque, aún sabiendo que puede no cumplirse, podrán sacar rédito político culpando a Convergencia de ello. Son conscientes de que la ruptura de gobierno precipitaría la caída de Mas. Si PSC o PP no lo evitaran, habría unas nuevas elecciones donde ERC, tras pasar de 10 a 21 escaños y aumentar su porcentaje de voto en un 126% en la última convocatoria, espera captar una parte importante procedente de la promesa autodeterminista incumplida de CiU.

De las urnas a la calle sin pasar por Montserrat


Los resultados electorales han sido desconcertantes. Ninguna encuesta previa se ha acercado, ni de lejos, a lo que anoche ocurrió con CiU.

La participación ha alcanzado, por primera vez, el rango de elecciones generales por lo que, según parece, los catalanes se tomaron en serio el estatus plebiscitario de la convocatoria. La participación se ha situado 8,5% puntos por encima de la media de elecciones autonómicas catalanas y 2,5% por debajo de la media de la participación de los catalanes en las generales. Artur Mas ha recibido un serio correctivo de una sociedad que le duele más el paro y el bolsillo, los recortes y las penurias, que la construcción nacional. Mas se subió a la ola de descontento independentista, y vio en la multitudinaria manifestación de la Diada la solución a una complicada legislatura. Para ello, comenzó aseverando que habría un referéndum con legalidad española… catalana o europea. Llegó incluso a afirmar que

iría a la cárcel por la independencia.

Claro que eso lo dijo cuando ya sabía, por las encuestas, que no obtendría la mayoría que más tarde aseguró que era necesaria para abrir definitivamente el melón secesionista. Las encuestas le facilitaron diluir su mensaje con matices e incendiarlo sin pagar el precio de cumplir lo que se promete.

Ahora, sin embargo, se ha complicado su puesto y la gobernabilidad. Veremos cómo logra la investidura, porque no veo a Mas con las habilidades de tramboyista de Zapatero. ERC ya dijo que estaría dispuesta a pactar con CiU siempre y cuando el referéndum estuviera sobre la mesa. Desde luego, no será con ellos con quien saque adelante los próximos presupuestos que hay que aprobar a la vuelta de la esquina. Tampoco los sacará adelante con el PSC, que sigue en su caída libre, aunque hay que reconocer que esta vez ha logrado colocarse por encima de lo que las encuestas apuntaban.

Así que solo podrá sacar los presupuestos con el PP, El PP apoyará a CiU porque necesita gobernabilidad en Cataluña, porque necesita que las comunidades autónomas sigan los planes de austeridad establecidos, y porque dentro de tres años (como mucho) es posible que pierda la mayoría absoluta y tenga que negociar con CiU en el Congreso de los Diputados. Si, finalmente, Artur Mas aprueba los presupuestos con los populares, habrá traicionado descaradamente el discurso que le ha llevado a convocar estas elecciones suicidas.

La gráfica muestra el histórico la participación en las generales (verde) y autonómicas (azul). También el intercalado de años y la progresión de votos de cada partido. Se con claridad cómo CiU se lleva un porcentaje notablemente mayor en las autonómicas que en las generales, mientras que para PP y el PSC-PSOE ocurre lo contrario. Para el resto de fuerzas, va por rachas. Excepto para Ciutadans, que como CiU, sube en las autonómicas.

El equilibrio de fuerzas nacionalistas y no nacionalistas en el parlamento catalán ha quedado más o menos igual que antes. Las encuestas, ni detectaron la caída de CiU, ni la espídica subida de ERC. Sí detectaron la subida de Ciutadans, pero no esperaban tanto de ellos.

Creo que lo que ha cambiado ha sido el mensaje. Mientras los políticos se han llenado de nación, referéndum y de Diada, la sociedad les ha dicho que no quiere recortes. Los partidos más radicales con las políticas de austeridad son los que más han subido, exceptuando a Ciutadans, que se ha aprovechado del batacazo paralelo del PSC. El descontento nacionalista, además de aupar a ERC a segunda fuerza política, ha eliminado a Laporta del arco parlamentario y ha metido al CUP, un partido asambleario, que habla de Países Catalanes, independencia y democracia participativa. Es decir, nacionalismo, el mismo; pero hay un mensaje callejero que tiene el espíritu del 15M, ha logrado tres diputados con el que ERC trata de reconciliarse desesperadamente después de haber pasado por el gobierno: ese descontento nacionalista es su base electoral. Si el factor callejero es más relevante que el nacionalismo, a pesar de que van muy unidos, lo veremos pronto en las calles de Barcelona.


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El blog de Santiago González

Maite Pagaza fue nombrada presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo en 2005. Permaneció en el cargo hasta el 30 de octubre de 2012, fecha en la que el Patronato decidió su relevo en la Presidencia por Marimar Blanco. Ayer, El Confidencial Digital daba a conocer una noticia según la cual, Maite estaría negociando con UPyD su ingreso en este partido político, extremo que niegan las dos partes citadas.

Dice más cosas, citando fuentes del PP:

“Según ha sabido ECD, en el PP manejan el dato de que Maite Pagaza ha cobrado en torno a 750.000 euros por los siete años que ha sido presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo. Es decir, en torno a 100.000 euros al año. La cifra es considerada entre los populares como “disparatada”.

Pagazaurtundúa llegó a la FVT en 2005, a propuesta del Gobierno socialista. En los pasillos de Génova recuerdan que…

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Resumen: Call me maybe


Ha sido una semana de lo más entretenida. Comenzó con los resultados de las elecciones vascas y gallegas que mostraron, por encima de todo, que el PSOE sigue incapaz de remontar su caída y todo a punta a que en Cataluña seguirá el mismo camino.

Los políticos, lejos de percatarse, siguen sin ver que son los payasos del circo. Diría que la carta enviada por cuatro vanguardistas del pensamiento a la vicepresidenta de la Comisión Europea mostrando su

alta preocupación por una serie de amenazas sobre el uso de la fuerza militar contra la población catalana

es una insólita estupidez si no fuera porque dos de estas luces de nuestros días ya denunciaron ante la CE un pisotón de Pepe sobre Messi en un Madrid-Barça alegando que

 si Pepe se queda sin sanción, su pisotón a Messi será percibido como una acción neutra para la sociedad

como bien recuerda el siempre atento Santiago González en su blog. Queda en simple y llana estupidez. Menos mal que están los europarlamentarios para indicarnos cómo debemos percibir todo lo que nuestro escaso intelecto es incapaz de comprender.

Como todo el mundo sabe, en Madrid despertamos cada día pensando en cómo humillar a Cataluña. Ha llegado un momento en que los nacionalistas, ávidos y experimentados en ultrajes (supongo que madrugadores también), tienen ocurrencias mucho más divertidas que los mesetarios, víctimas del clima seco. Nos viene bastante bien porque, para qué engañarnos, nos permite dedicarnos cada mañana a lo que realmente nos dedicamos y a mí, en lo personal, nunca se me ocurre nada si antes no tomo un café. Así que, estos cuatro absurdos con cargo y sueldo de casi 10.000 euros al mes enlazaron las declaraciones de dos militares pasados ya de jubilación, otras (manipuladas) de Vidal-Quadras, algún comentario centralista indeterminado y un vuelo rasante de cuatro cazas y, haciendo gala de la lucidez que otorga estar siempre alerta, fabricaron un cesto con esos mimbres y pergeñaron la carta con una sintaxis más digna de un político que de… Ah, vaya. Carlos Herrera entrevistó a Raúl Romeva, uno de los payasos abajofirmantes aspirante a domador: no tiene desperdicio.

De verdad que permitiría un poco de corrupción política si no tocara soportar tanta estupidez.

Y si seguimos con estupideces y entrevistas, seguimos en Cataluña, que es donde más tonterías por metro cuadrado se van a decir en las próximas semanas. Artur Mas lleva delantera al resto de políticos, pero solo porque se deja ver más que el resto. Josep Cuní lo entrevistó en su programa “8 al dia” y, en esa labor tan típica del entrevistador, que es la de usar la primera persona del plural cuando el objetivo es común, le permitió, sin sonrojo, frases como ésta (min. 32:20):

(…) nosotros somos una democracia más joven, como España, que la que puede representar el Reino Unido. Cataluña no, por cierto, porque Cataluña tuvo la primera democracia de Europa; el primer parlamento incipiente de Europa es el catalán. No se llamaba parlamento, se llamaban las Cortes Catalanas, pero estoy hablando de la Edad Media. Llevamos nuestra tradición democrática, la llevamos en nuestro ADN colectivo.

Paso palabra sobre la metáfora del ADN colectivo. No hace falta argumentar si las Cortes Catalanas fueron o no las primeras, pero relacionar esas cortes con la democracia (y encima la primera de Europa -que es como decir del mundo-, pues no olvidemos que América no “existía”) dice mucho del sentido del ridículo del aspirante. Con esa luz que le ciega desde el 11S, también dijo que el gobierno catalán haría una consulta popular bien siguiendo la legislación española, bien la catalana (tiene intención de que el Parlamento catalán apruebe una “ley de consultas”), bien la europea… Seguramente, si elige la legislación Siria le sea más fácil. Ah no, que allí silencian al que se opone al régimen.

El PP, que no sabe cómo comunicar y, como Mas, tampoco tiene sentido del ridículo, ha lanzado dos vídeos grotescos en los que sus dirigentes, con alma cándida y sonrisa pastel, exploran su amor a Cataluña. Señores del PP, a ver si se enteran de una vez: si a mí, que no les desprecio, me parecen unos vídeos más falsos que el sprint de Ben Johnson, imagínense a los nacionalistas (y muchos no nacionalistas) que, hagan lo que hagan y digan lo que digan, les aborrecen profundamente porque ustedes son la representación política del enemigo.

La parida identitaria ha continuado en Ibiza, donde andan cabreados porque los políticos mallorquines quieren cambiar el nombre al podenco ibicenco de toda la vida por el de podenco balear. Qué manía tienen los políticos con cambiarlo todo de nombre. Si estas son el tipo de cosas que hacen para justificar sus sueldos, casi mejor que se callen.

Cambiando de tercio, y como todo el mundo sabe, la izquierda la ha tomado con un hombre rico. ¡Novedad, novedad! Amancio Ortega ha tenido la feliz idea de donar 20 millones de euros a Cáritas y han ido a por su cuello. ¿Por qué? Pues porque, como bien decía Vichyncatalan en Twitter,

se desprecia la caridad cuando no viene del Estado. Consecuencias de un Estado asistencialista.

Claro que, la izquierda, a la caridad del estado la llama justicia social. Si la hubiera donado a Greenpeace… Supongo que, por eso, Lucía Etxebarría, que una vez escribió un libro, ha despotricado a gusto contra Amancio Ortega (creo que el más de un millón de personas atendidas por Cáritas  en 2011 no dirán lo mismo). Seguro que no se habrá leído este gran artículo del blog Desde el Exilio que muestra cómo Geenpeace recibe financiación de los Rockefeller.

Por último, Paula Vázquez ha demostrado que rubia de bote, lo que se dice de bote, no es. Se le ocurrió colgar un parte con su teléfono y su dirección. Las redes sociales se incendiaron. Aunque no tardó en eliminarla, se extendió por las pantallas y, cómo no, la broma. Llamadas y mensajes de Whatsapp. Desesperada, como venganza -no muy bien pensada, la verdad-, publicó pantallazos de su teléfono con lo que recibía. Probablemente eso alentó más la juerga. Ha tenido que cambiar de número. Es una pena, porque yo pensaba llamar cuando el acecho hubiera menguado.

Menos mal que, más calmada, tiró de su sentido del humor y zanjó el cachondeo con su versión favorita de “Call me maybe”.

Hecatombe electoral


La fuerte presencia de Bildu en el Parlamento Vasco no sorprende a nadie. En la imagen de arriba se ve la ridícula minoría en la que ha quedado el Partido Popular, convertido ahora en un partido irrelevante para hacer política en el País Vasco. Ha logrado convertirse en lo mismo que es en Cataluña desde hace años: la nada.

La fuerza del nacionalismo, en número de votos, está más o menos en su media, que, a lo largo de estos 32 años, es de 640.663. Sin embargo, los partidos constitucionalistas han obtenido su segundo peor resultado de la historia, solo superado por los de 1994. Así, han sumado alrededor de 80.000 votos por debajo de su media. El fracaso, por tanto, hay que extenderlo a UPyD, que ha sido incapaz de mejorar sus resultados, pues mantiene el escaño y cerca de 22.000 votos logrados en 2009. En Galicia, ni siquiera forman grupo.

La siguiente gráfica muestra algo que no había ocurrido antes en el País Vasco. La linea azul es la suma de votos constitucionalistas y la verde, la suma nacionalista. Las barras muestran la participación (eje derecho) que, lógicamente, hace que los votos de las formaciones políticas aumenten. Sin embargo, esta vez es la primera vez que sube la participación y la suma constitucionalista se desploma.

Así, los partidos nacionales deberán preguntarse qué es lo que han hecho mal. Aunque quizás muchos analicen los resultados desde un punto de vista regionalista, el descenso que se da de votantes allí donde se han celebrado elecciones tiene que llevar a una conclusión nacional. La crisis económica está pasando factura a ambos partidos, en especial al PSOE, que se ha instalado en la hecatombe labrada con Zapatero. La tendencia socialista indica a Rajoy el camino que no debe seguir. O sea, el que probablemente seguirá.