Dispersión


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A finales de los años ochenta, los etarras gobernaban las cárceles. Estaban casi todos en tres: Alcalá-Meco en Madrid y Herrera de la Mancha en Ciudad Real para los hombres; y Carabanchel para las mujeres. El miedo impedía que los terroristas arrepentidos se desligaran de la banda. Controlaban las comidas, distintas al resto de presos, las visitas. Nada se movía sin la aquiescencia de los jefes. No es difícil imaginar que fuera así con unos cien etarras por prisión. Tras el fracaso de las negociaciones de Argel, se puso en marcha la dispersión de presos. Los más radicales fueron trasladados al sur. Y se rompió la burbuja carcelaria de ETA. Los que quisieron abandonar la banda terrorista, se vieron libres de la vigilancia interna de la banda. En tan solo dos años, dos tercios, unos 120 presos, renegaron de la banda. La política de dispersión de presos ha hecho mucho daño a ETA, por eso siempre se ha reivindicado el acercamiento.

Podemos y Bildu argumentan que la dispersión es una excepción que perjudica a las familias, una condena sobre ellas y no sobre el individuo. Lo ha dicho Iñigo Errejón y lo ha corroborado Pablo Iglesias. El último, además, ha afirmado que él mismo ha visto en televisión cómo el alcalde de Pamplona ha condenado toda forma de violencia contra los derechos humanos, que es la forma que tienen los etarras y afines de absolver a la banda. Habría que preguntar a los dirigentes de Podemos si les parecería excepcional separar en cárceles distintas a los miembros de un clan mafioso o a una banda de narcotraficantes para impedir sus negocios, dificultar su operativa y facilitar la reinserción. Ellos entienden la dispersión como una venganza del Estado, como una forma de aplicar la justicia con crueldad, cuando no es más que un instrumento penitenciario para debilitar a organizaciones terroristas. Se les olvida, especialmente a los condenados en los últimos 25 años, que cuando cometieron sus delitos de sangre, sabían que serían encarcelados lejos de sus familias. Sabían las consecuencias. Y asesinaron.

Quien más lejos ha llevado las afirmaciones ha sido Roberto Uriarte, secretario general de Podemos en el País Vasco:

No puede haber un criterio vengativo sobre las personas presas, al margen de lo que hayan hecho y, al margen de que hayan sido presos por delitos políticos o delitos comunes.

En la justificación que tanto les gusta ahora, el contexto, esperamos que aclare qué es un delito político. Y quiénes lo han cometido. Aunque nos tememos la respuesta.

Las pistolas no hablan de política


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Una polémica que rebotan los periódicos por unas declaraciones de Pablo Iglesias en referencia a la dispersión de etarras en New Left Review:

(…) there are still between 400 and 500 prisoners being held in gaols hundreds of miles from their families. It’s still a tragic political problem.

Ya ha comenzado a ser contestado. Maroto:

la tragedia de España» son los 800 muertos que ha causado la organización terrorista ETA.

Es el remate fácil cuando ponen la pelota al pie. Iglesias afronta el problema del terrorismo como un problema político, no sé si por convicción, por deformación profesional o por ambos motivos. En cualquier caso, la tragedia de los presos no es más que la consecuencia de una línea argumental coherente consigo mismo. Es decir, es lógico que lo diga si cruzamos sus intervenciones, por ejemplo, en una herriko taberna:

Por mucho procedimiento democrático que haya, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española.

O:

ETA ha producido un enorme dolor pero también diría que tiene explicaciones políticas.

No son unas únicas declaraciones las que definen a un personaje, sino la suma de muchas de ellas y en sus variados contextos. Por eso hay que tener en cuenta lo que afirma en la entrevista, pero no solo lo que destacan los medios con suma importancia, sino lo que dice justo antes:

In the last few years, the conflict in the Basque Country has lost some of its centrality, which was essential to the regime, because of the ceasefire and then the abandonment of the struggle by ETA.

Iglesias tiene la suficiente inteligencia como para no afirmar nada, pero no puede evitar deslizar ciertas ideas al decir las cosas como las dice. Deja una clara contraposición entre un régimen -es su forma de despreciar esta democracia- para el que era esencial la centralidad del ‘conflicto’, y el abandono de la lucha de ETA. Aquí radica lo más grave de sus declaraciones: Parece que Pablo Iglesias insinúa que, de alguna manera, al poder político le ha interesado que el terrorismo se haya estirado en el tiempo, que el poder ha sacado rédito político de las víctimas. Sólo cuando ETA ha decidido abandonar la lucha -terrorismo- ha decaído el interés nacional por la independencia del País Vasco para focalizarse en Cataluña.

Las sugerencias de Iglesias son de una arrogancia inmoral. Porque eliminadas las capas, lo que insinúa es que al Estado le interesaba poner los muertos. En el País Vasco no ha habido democracia hasta hace poco. Se acostumbraron a vivir bajo el silencio del terror y lo llamaron libertad. Lo denominaron problema político donde había asesinatos. Y pretenden solucionarlo en una mesa de negociación cuando la justicia pasa por las celdas.

Alfon, sé fuerte


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Este tuit, horneado en el partido de gobierno de Madrid:

Y este otro, de Pablo Iglesias, dos días antes:

1429211402_594388_1429211635_album_normalCuando llegan a casa y creen que nadie les ve, relajan sus esfínteres socialdemócratas y se tiran un pedo en el sofá. Al líder de Podemos le gusta el recurso de la demagogia y decir que los que roban están imputados mientras que a ‘Alfon‘ lo condenan. ¡Qué injusticia! Cambia el sujeto, cambia el predicado, pero el mensaje siempre es el mismo: el sistema protege a los poderosos mientras se ceba con el débil. Por eso, no hace falta una sentencia: ‘Alfon es inocente’. Además de que miente -hay numerosos procesos abiertos por corrupción que han cebado sus mítines- nada tiene que ver una cosa con la otra. ‘Alfon’ ha sido declarado culpable por dos tribunales de justicia a cuatro años de prisión por tenencia de explosivos. Y a este tipo, aspirante a gobernar el país, le parece injusto. Para las hordas de Podemos, las fuerzas del orden son siempre fascistas cuando se trata de imponer la Ley.

Respecto al tuit del partido que gobierna la capital, sólo se me ocurren martirios parecidos de Batasuna y sus pistoleros. Ahora Madrid se suma a los defensores del delincuente ‘Alfon’, protesta por su encarcelamiento y agradece que haya algunos que defienden «nuestros derechos». Los nuestros, los de todos. ¿Cuáles exactamente? Porque la ‘Plataforma por la Libertad de Alfon’ defiende, exclusivamente, lo que dice: la libertad de ‘Alfon’, pues considera que ha sido víctima de un montaje policial. Sin embargo, si se molestan en leer la sentencia, tan bien masticada por Tsevan Rabtan, comprobarán que no hay asidero alguno al que agarrarse para defenderlo.

Esto no son tuits de hace cuatro años. No es una imputación por asaltar pacíficamente la capilla de la Complutense al grito de arderéis como en el 36. No son amenazas de un niñato crecidito contra la vida de Gallardón. Es un delincuente condenado en firme por llevar explosivos con metralla. Y Pablo Iglesias y el partido que gobierna Madrid están con él.

Más fuerte que la manipulación


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‘Las mañanas de Cuatro’ ha realizado esta mañana una burda manipulación de un artículo de Irene Villa publicado en La Razón, Más fuerte que el odio. El periodista Javier Ruiz abría con la frase

¿Se está acosando, se está exigiendo demasiado a los nuevos gobernantes? Hoy, la respuesta la da Irene Villa,

y subrayaba, de todo el texto, la siguiente frase:

Lo que de verdad me duele en el alma son los insultos, amenazas que están sufriendo los propios políticos que, sin haber empezado apenas su labor, son ultrajados de una forma tan antihumanitaria, injusta e incluso demente.

El periodista continúa:

Hoy, Irene Villa apoya a los que han escrito tuits desde Podemos.

Y añade un párrafo más del texto:

Lo que me hace sentir francamente satisfecha de toda esta polémica, es el cariño que, estoy completamente segura, es mucho más fuerte que el odio.

Habría sido deseable que algún periodista de la mesa hubiera denunciado en directo la manipulación descarada, pero nadie lo hizo. Quizás no conocían el artículo. La entradilla sirvió al presentador para derivar el debate hacia donde le interesaba: si había una campaña contra Podemos.

El presentador, primero, cambia palabras de Irene Villa: ella se refiere al acoso a políticos, no a los gobernantes elegidos. Está claro que, en este caso, los gobernantes pueden estar incluidos o no, pero el presentador, al hablar exclusivamente de gobernantes y de Podemos excluye toda posibilidad de referencia al acoso a otros partidos. Pero es que, además, Irene Villa, después de escribir que son «son ultrajados de una forma tan antihumanitaria, injusta e incluso demente», añade un ejemplo concreto:

«Te mereces la guillotina y la horca». Si resulta que ese cambio que tenía que generar ilusión, nuevos horizontes… lo que despierta es el odio, me temo que eso sí ha de preocuparnos.

Resulta que Irene Villa hace referencia a los gritos de seguidores de Podemos contra Begoña Villacís cuando salió el sábado pasado de la sesión de investidura de Manuela Carmona. Es de suponer que la muchedumbre allí reunida tiene la inteligencia suficiente como para no pretender aplicar la horca después de la guillotina, pero no estoy muy seguro.

Es decir, Javier Ruiz pretende colar al público que Irene Villa dice que hay una campaña de ultraje, una campaña de denigración que roza la demencia contra Podemos, cuando en realidad lo que ella afirma es que lo que le duele «en el alma» es que esa campaña la orquesten las hordas de Podemos contra políticos como Villacís en particular, o Ciudadanos en general.

Desgraciadamente, Irene Villa sabe de los chistes sobre ella toda su vida. Tiene la dignidad de no utilizarlos contra los que intentan reírse a su costa, pero sí denuncia que

han hecho más daño a la dignidad de todo el país, que a los propios protagonistas.

Otro pequeño olvido de ‘Las mañanas de Cuatro».

Ayuntamientos ciudadanos


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Dice Carmena, la nueva alcaldesa de Madrid, que por fin, que ya estamos todos. Que ya somos todos alcaldes y alcaldesas. Con afirmaciones como ésta, uno se pregunta cómo fueron elegidos los anteriores regidores, si antes se nombraban a dedo o, más aún, si hasta hace dos días nos gobernaban extraterrestres.

Para esta izquierda, la democracia sólo existe si ellos están en el poder porque ellos se arrogan el pueblo, porque ellos son la gente. La aplastante lógica que expulsa al que piensa diferente. Esta izquierda barniza su discurso con justicia social e igualdad. Con bonitas palabras nunca se necesitan propuestas. Parece que Ahora Madrid y similares traen soluciones con su simple existencia, el buenismo de las intenciones. Los ayuntamientos son ahora de la gente, y se presume un descenso de manifestaciones, pues no van a protestar contra ellos mismos, dueños de la calle y, ahora, de las instituciones. La policía llevará, por fin, rosas y libros. Todo irá mejor aunque no sea verdad: que la realidad no estropee una sensación flowerpower. Paz social.

Esta izquierda asamblearia dice ahora que llega el cambio aunque hayan necesitado a la mitad de esa casta PPSOE que, hasta hace pocos meses, «eran la misma mierda». Entran en los ayuntamientos para devolvérnoslos. El número ocho del llavero de Madrid es Pablo Soto, que como ciudadano decía cosas como ésta:

https://twitter.com/pabloMP2P/status/414140912046850050

Me temo que si el demócrata Pablo perteneciera a otro partido, los que son sus compañeros no ahorrarían en epítetos y el ruido desembocaría en una vida política tan breve que es muy posible que no llegara a recoger su acta de concejal. Y me pregunto, de paso, de qué palo mayor colgarían al ciudadano Gallardón si se refiriese en términos parecidos al político Soto.

Muchachos de esta izquierda han sido elegidos de la misma manera que lo han sido antes otros concejales. Más aún, y sorpréndanse: en las mismas elecciones hay autonomías y municipios donde gobernará la derecha. Ahora que están dentro, veremos cómo compatibilizan la victoria de Carmena con la legitimidad de Cifuentes.

Líneas de gama baja


efe_20150516_212930_pa0977_24985_1Hugo Chávez, elogiado tanto por Pablo Iglesias como por la élite pensante de Podemos, culpó a la corrupción política de la situación en Venezuela y llegó a rechazar el socialismo como forma de gobierno con tal de llegar al poder. El paralelismo estratégico es inevitable: Podemos ha suavizado su discurso para alcanzar a un espectro mayor de votantes y la culpa de nuestra situación es de la casta corrupta.

Iglesias ha sacado su mejor lado en la entrevista que le ha realizado Ana Rosa Quintana en su programa, que consiste en enfadarse y ponerse de perfil cuando la pregunta le molesta. Así ha ocurrido cuando le han tocado los navarros. Resulta que un comportamiento democrático no ya ejemplar, sino simplemente decente, es incompatible con el apoyo a la investidura de Bildu en Pamplona. Hasta hace pocos días, Podemos no pactaría con el partido filoetarra sin condena previa del terrorismo. En la entrevista, sin embargo, Iglesias se abstrae contundente porque Aranzadi no es Podemos e, igual que Manuela Carmena o Ada Colau, no tienen que pedir permiso para llegar a ningún acuerdo. Muy bien. De ser así, lo único presentable es desligarse sin ambages de ellos. Pero Iglesias no lo hace y, en cambio, afirma que

es de sinvergüenzas que corruptos en Navarra se atrevan a utilizar la memoria de las víctimas para decir ‘yo tengo que ser alcalde’.

Traguito de agua y publicidad. La inmoralidad alcanza sus cotas más elevadas. Iglesias justifica que la gente ha votado como ha votado, como si eso obligara a Aranzadi a pactar de forma irremediable con Bildu. O a Iglesias a continuar apoyándolos. Una imposición por la higiene institucional, que pasa por no limpiar la sangre. Pero el objetivo principal, tanto de Podemos como de Aranzadi, es echar a UPN del gobierno. No lo digo yo, lo dicen ellos en este documento de apoyo:

10ª Opción anticasta: Aranzadi es, a día de hoy, la única opción que la gente de Podemos y del resto de la ciudadanía tienen para echar a la casta corrupta de Barcina y Maya del Ayuntamiento de Pamplona.

A la vista de los resultados, necesitan dar la alcaldía a Bildu para desalojar a UPN. El problema de fondo es que están más cerca de los herederos de Batasuna que del PP. Vale todo, incluso saltarse las líneas rojas de condena del terrorismo para lograr el objetivo. Pablo Iglesias es de una casta moral peligrosa. Los medios han decidido que se ha moderado, como si hubiera madurado avanzada ya la treintena. Lo tratan, a veces, como un imberbe con mucho que aprender. Como si los deseos vencieran a la realidad. ¿Qué hace que olvidemos su discurso radical cuando no pasaba de prédica? La insobornable necedad del hombre de pensar que todos somos buenos. Como si el infierno no estuviera empedrado de buenas intenciones. Nadie nos podrá decir que no estábamos avisados.

 

Pitas, pitas, pitas


itos-himno_MDSIMA20150326_0176_9El nacionalismo tiene por costumbre culpar de sus propios actos al enemigo externo. Funciona, por tanto, como una reacción a una supuesta coacción ajena. Por eso, el nacionalismo catalán se pregunta, a pocas horas de la final de la Copa del Rey, por los motivos que llevan a decenas de miles de personas insatisfechas a pitar el himno. No responde a su pregunta retórica, no vaya a ser que queden en evidencia sus propios argumentos, que no son más que expresiones sentimentales básicas elevadas a la política. Dicho de otro modo: la moda independentista no sería consecuencia de las propias bases de la teoría nacionalista, de la construcción de una nación catalana, del papel jugado por las instituciones durante la democracia, de la educación, etc. Al contrario, sería consecuencia del agotador esfuerzo del resto de España por denostar a los catalanes, igualando así nacionalismo catalán con toda su población. El efectivo ejercicio de siempre: nacionalista porque el mundo le ha hecho así.

La última persona en utilizar ese flaco argumento ha sido Ada Colau. La activista añade el respeto a la libertad de expresión. Lo que ella quiere decir es que respeta su propia libertad de expresión, pues hasta no hace mucho reventaba las libertades de otros para dar notoriedad a la suya propia. Lo que esta señora desconoce es que no hay libertad sin responsabilidad, que toda acción libre debe ser una acción responsable. Y que toda acción responsable lo es porque asume las propias consecuencias individuales derivadas. Pitar un himno no es un delito, desde luego. Aunque sí de mal gusto además de una falta de respeto. Así que como futura responsable política, lo menos que se espera de ella es que no utilice la libertad de expresión para justificar a los suyos.

La teoría de la casta


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La corrupción política, desde la más ligera hasta la más abyecta, siempre se dará en un país en el que todavía imperan, mejor o peor, la ley y el derecho; esto es, en una democracia por muy maltrecha que esté, o parezca estar. En Venezuela no cabe ya casi hablar de corrupción política, sino de autoritarismo, y en Corea del Norte, simplemente, de totalitarismo. Autoritarismo y totalitarismo se dedican a fomentar muchas otras clases de corrupción más ‘comunes’, tanto en las costumbres como en la moral de los funcionarios, pero cuando hablamos de corrupción política se entiende sobre todo que lo es frente a un modelo ejemplar del que parte, la democracia, cuyas instituciones se debilitan pero todavía permanecen.

La derecha e izquierda democráticas, es decir, las que que tradicionalmente han formado la democracia en España, PP y PSOE, parecen hundirse por sus errores, sí, pero sobre todo por el odio que se ha ido sembrado entre ellos mismos y sus seguidores. Deberían tomar nota de ello, deberíamos todos hacerlo. Vivimos desde hace ya tiempo en un permanente estado de guerra civil fría, a veces aliviado por pequeñas treguas. Mientras tanto comienza a surgir el pensamiento totalitario cargado de buenas palabras e intenciones, y ya parecen sentirse en sus promesas los vientos del cambio que nos salvará de la corrupción, o que al menos traerá la venganza de los políticos corruptos, esa especie de estamento civil que se nos ha descubierto y al que se ha bautizado con el nombre de ‘casta’, como si no fueran individuos, con nombres y apellidos propios, personas que deben ser juzgadas también individualmente, sino una clase compacta y apestada, un cáncer que debe ser extirpado. Este ha sido el mayor éxito de Podemos: que todo el mundo crea que existe la casta, incluso los que jamás llegarán a votar a Podemos.

El odio colectivo hacia un sector concreto de la sociedad ha sido, es y será siempre el cebo del ‘guardabosques mayor’, del redentor totalitario, aquél que se proclama siempre el único político ‘puro’, sin mácula, cercano y amable si hace falta, pero implacable contra el enemigo; aquél, en definitiva, que surge para salvarnos y vigilarnos a todos, no sea que nos convirtamos nosotros también en casta y volvamos a estropearlo todo.

A río revuelto ganancia de pescadores… Pero ojo, porque lo que se pesca ahora son almas.

Silencio sobre el terror


He leído muchas críticas sobre la entrevista de Jordi Évole al etarra arrepentido Rekarte: ha dado pábulo a un terrorista. No estoy de acuerdo. Ha abierto a ETA desde dentro, como sólo desde dentro puede hacerlo un asesino… o un infiltrado de la policía. Lo malo es entrevistar a Otegi. Rekarte, en otra entrevista otorgada a Crónica de El Mundo, asegura que «Otegi no es ni mucho menos un hombre de paz, es un cobarde». Lo inmoral es plantear una pregunta, como en el reportaje ‘¿Asesinos o mártires? No hay paz para el País Vasco’ de Walter Tauber y el español Pedro Barbadillo, donde se desliza la pregunta como una duda. Se puede, incluso, entrevistar a un etarra, siempre y cuando se desnude su miseria y se retrate lo que es.

En los peores años de ETA, las familias no hablaban de política. Era una forma de defensa. No para defenderse de los etarras, sino para no señalarse. El único éxito de ETA fue colarse en las casas para que nadie hablara de ella. Un silencio que penetró en los comedores no tras el estruendo seco de una Parabellum ni debido al estallido brutal de una bomba lapa, sino por el miedo a la exclusión social que provocaba cualquier gesto alejado de la causa, por mínimo que fuera. El exetarra Rekarte cuenta cómo él ha conocido a una mujer a la que asesinaron al marido… y los vecinos dejaron de hablar con ella. Así de esquizofrénica era la sociedad vasca. No fue, ni mucho menos, un caso aislado.

Rekarte afirma que en su casa nunca se habló de política. Es una respuesta que contextualiza al personaje: en su entorno familiar no había un ambiente radical que, casi inevitablemente, le llevara a meterse en una organización criminal como ETA. Se descarta, así, que el problema sea de cuna cuando, en realidad, es justo eso: no se ha hablado nunca de política. De ahí que, y en contra de lo que ocurre en cualquier país democrático, los asesinos en nombre de la patria vasca eran héroes: pocos padres se atrevieron a decir a sus chavales que los etarras no eran más que asesinos.

La conspiración periodística del vestido


El periodismo se ocupa del hombre que muerde al perro y no del perro que muerde al hombre. Atiende, por tanto, lo excepcional. Una pregunta obligada es qué preocupa al lector, por lo que una historia como la del vestido azul y negro no puede pasar de puntillas. El periodismo debe buscar la explicación, es decir, la verdad: ¿Por qué lo hemos percibido de diferentes colores? En ese sentido, la prensa ha hecho su trabajo.

Pero En el programa La Sexta Noche se debatió sobre el tema. No debería de haber pasado de un breve intercambio de sorpresas, pero se convirtió en un lamentable espectáculo conspiranoico de ignorancia, estupidez y autocomplacencia. Demostraron que no tienen ni idea del mundo de Internet, que no saben cómo funcionan ni Google ni las redes sociales y, aún así, se permitieron pontificar sobre ellas, sobre el marketing y sobre cómo nos manipulan fuerzas que van más allá de lo que ellos mismos pueden explicar. Ay, estos creadores de opinión, caminan varios palmos por encima del resto de los mortales. ¡Ni uno solo mencionó la explicación real, es decir, la verdad! Ninguno se en preguntó el cómo de la noticia. Se quedaron en el por qué y el resultado fueron un montón de estupideces. Es lo que tiene el arrojo del oficio de opinar sobre cualquier cosa. Deberían cuidar más sus opiniones sobre lo intrascendente, pues si dicen tonterías sobre auténticas chorradas, imaginen lo que podemos pensar de ellos cuando hablen sobre lo relevante.

Captura de pantalla 2015-03-03 a la(s) 01.19.58Nativel Preciado

Estamos manipulados, no por el PP ni por Merkel, sino por grandes intereses que nos tienen controlados en Google y en cada paso que damos. Saben lo que nos gusta, lo que no nos gusta, quiénes son nuestros amigos, qué pensamos… Estamos absolutamente controlados y esto es un pequeño experimento que sirve para demostrar el control al que nos somete la vida.

Captura de pantalla 2015-03-03 a la(s) 00.44.53Javier Aroca

Esto me preocupa. Demuestra la capacidad de manipularnos que tienen. Nos han puesto a opinar de un tema, y si esto lo utilizan como técnica experimental para conducirnos en otras cosas estamos verdaderamente perdidos.

Sí, claro [que es una campaña de marketing]. Esto siempre lo veo con un interior prospectivo. Si tú eres científico y haces esta experiencia y la gente responde como ha respondido, lo siguiente es manipularnos con cualquier cosa: con la hepatitis c, con los recortes, con el precio del azúcar, con que va a ganar el PP…

Yo creo que esto es un gran experimento de manipulación que se ha hecho a escala global. Aquellos que nos manipulan van a seguir manipulando porque han triunfado.

Hay estudios científicos que demuestran que Coca-Cola nos manipula.

Captura de pantalla 2015-03-03 a la(s) 00.18.05Elisa Beni

El tema es que a ti te plantean una duda, no te dicen «mira este vestido», sino «mira este vestido, ¿de qué color lo ves?». O «¿lo ves de este color…?». Es decir, probablemente sea un tema que tenga que ver con el subconsciente, con lo psicológico, no creo que tenga que ver con la vista.

Captura de pantalla 2015-03-03 a la(s) 01.20.45Eduardo Inda

Google intenta idiotizar al ser humano porque un ser humano idiota o tontoide es más fácil de manipular o controlar (…) Nos nos engañemos, esto lo mueve Google. Eso es así.

Antonio Martín Beaumont.Antonio Martín Beaumont

He visto fotos que demuestran que eran claramente los colores dorados y blancos, por consiguiente se han distribuido fotos de unos colores y fotos de otros.