La caterva y el odio


Como todo el mundo sabe, Cristina Cifuentes, la delegada del Gobierno en Madrid, sufrió ayer por la tarde un accidente de circulación en la capital al chocar con su moto contra un coche y se encuentra ingresada en el Hospital de La Paz. Su pronóstico es grave y necesita de respiración artificial.

Como suele ocurrir en estos casos, una parte no poco numerosa de la izquierda tolerante, social, justa y amable ha dedicado unas palabras de aliento desde Twitter a la delegada, frases como «llamadme mala persona, pero ojalá se quede tetrapléjica», estaría bien que fuera trasladada a un hospital privado «y la diñara por negligencia médica», «13 caballos y una zorra: Cifuentes en Vespa», «¿se ha muerto ya Cristina Cifuentes?», «buenas noches y un gran abrazo a la moto de Cristina Cifuentes», «Lo de Cristina Cifuentes ha sido terapia de choque», «La vida de Cristina Cifuentes no corre peligro. Ojalá muchos madrileños pudieran decir lo mismo de la suya». No crean que estos mensajes han sido seleccionados. Tan solo he escrito «Cifuentes» en el buscador de Twitter, una búsqueda que se actualiza automáticamente con nuevas perlas, unas tres o cuatro por minuto, en las que se desea su muerte, se ríen del accidente, de ella o desean lo mejor para su moto. Y eso que son casi las tres de la mañana, una hora tranquila. Imaginen el ritmo que ha llevado en hora punta. Hasta esta inmundicia hemos descendido, o quizás de ella nunca hemos llegado a salir. Incluso algún imbécil la ha matado en Wikipedia.

Me ha llamado la atención cómo hay muchos tuits que la nombran, pero muy pocos que la mencionan, es decir, muy pocos que utilizan @ccifuentes, que es su nombre de usuario, para insultarla. Para los profanos en Twitter, nombrar es, simplemente, escribir el nombre de alguien, pero mencionar garantiza que a esa persona le llegue el mensaje. La diferencia, digo, es tan brutal como hipócrita, pues escupen a su espalda lo que nunca se atreverían a soltar a la cara.

El desgraciado accidente ha colocado a Cifuentes en la diana del odio. La caterva que lo cultiva ha aprovechado, como una turba, la caída al asfalto para abalanzarse en masa. Porque esta gentuza que insulta, la que la culpa de la privatización de la sanidad, de las cargas policiales y de sus miserias en 140 caracteres, en realidad, disfrazan su discurso para tapar su peor vergüenza, que es el odio. Sencillamente, la odian. No es maldad. Son tan buenos con sus amigos y su familia como cualquier nazi. No la odian porque sea ella, Cristina Cifuentes, ni por su cargo, por su poder, o sus declaraciones. La odian por lo que representa. Por eso sus palabras son tan miserables, por eso escupen odio y a la vez se permiten, graciosamente, dar lecciones cívicas a los demás. Lecciones que son normas, normas que imponen ellos. Lo que esta izquierda tolerante, social, justa y amable no puede hacer nunca, por tanto, es exclamar que odia. Porque ellos no odian, ellos imparten justicia social, la del pueblo. La suya. Lo que quieren decirnos es, sencillamente, que Cifuentes no merece vivir. Y que Cifuentes podemos ser cualquiera.

Egipto quebrado (I): Contexto


Imagen de Mohamed Abd El Ghany/Reuters.
Imagen de Mohamed Abd El Ghany/Reuters.

Contexto

Khaled al Khamissi publicó en 2007 su libro Taxi. En él, entrevista a varios taxistas que, de forma animada, hablan de lo que ven en El Cairo, dibujando así un esbozo de la sociedad. Uno de esos taxistas cuenta que él, igual que todo el mundo, votaba a Mubarak. Sabía que era malo igual que lo sabían todos, pero que al resto de candidatos no los conocía nadie. Algún cartel por El Cairo, nula exposición en la televisión y poco más. Elegía el mal menor, aseguraba el taxista, porque no sabía qué se podía esperar de los otros. Así funcionaba el Egipto de Mubarak, y así ganó elección tras elección hasta la llamada primavera árabe que condujo a su caída.

En aquellos meses de 2011 y 2012, los Hermanos Musulmanes guardaron una prudente distancia con los manifestantes, un segundo plano calculado, pues sabían que, de caer Mubarak, ellos eran la opción más probable para un futuro gobierno. Hamdin Sabahi, sin embargo, estuvo al frente. Liberal, es decir, secular, había sido un comprometido opositor a Mubarak. Él también jugó sus bazas apoyando las protestas desde el principio.

Llegadas las elecciones de 2012, Sabahi fue tercero en la primera vuelta, a tan sólo tres puntos de los Hermanos Musulmanes, menos de un millón de votos de diferencia. El ejército, con Ahmed Shafik al frente, fueron segundos. Así, en la segunda vuelta, se enfrentaron los Hermanos Musulmanes y la armada. Ganaron los primeros por un margen escaso: tres puntos, 900.000 votos. Esto dejó en evidencia la polarización de la sociedad egipcia, pues casi la mitad de ellos prefería la continuidad del ejército -recién depuestos por las protestas populares- a los Hermanos Musulmanes, liderados por Mohamed Morsi. Mostraba, también, que los egipcios veían el problema en Mubarak y su gobierno y no en la institución en sí.

Los Hermanos Musulmanes habían creado numerosas instituciones, incluidos hospitales, escuelas, bancos, negocios, fundaciones, clubs sociales y centros para discapacitados. Es de ahí, de esa labor social que suple las carencias del Estado donde logran numerosos votos. Los militares, por su lado, tienen casi un mundo paralelo y exclusivo. Tienen sus apartamentos, sus clubs, sus colegios y sus tiendas. El ejército tiene su propio imperio de fábricas y un inmenso negocio de construcción que, con frecuencia, excluye al sector privado sin apenas responsabilidad pública. No son pocos los militares que han amasado grandes fortunas gracias a su estatus privilegiado.

Morsi decidió nombrar ministro de Defensa al jefe de las Fuerzas Armadas, Abdul Fatah al-Sisi, a pesar de ser militar. Pensó que, si no tocaba los privilegios militares, no conspirarían y él podría avanzar con su agenda política. Comenzó así una difícil legislatura donde se ha acusado a los Hermanos Musulmanes de abusar de su legitimidad para hacer cambios en el país, incluyendo una Constitución, a imagen y semejanza de sus ideales islamistas. La legislatura, aparte del carácter autoritario de algunas de las medidas gubernamentales, ha estado regada de altercado sangrientos.

En diciembre de 2012, seguidores de Morsi atacaron una sentada de protestantes cerca del palacio presidencial, lo que provocó que cuatro consejeros del presidente renunciaran a su cargo. Más tarde comenzaron los ataques a periodistas, que también vieron sus libertades de información recortadas, y el pasado abril, una catedral copta fue también atacada.

El movimiento civil Tamrod, creado en 2013, convocó numerosas protestas a lo largo y ancho del país, que fueron incrementando en número. El 1 de julio, Abdul Fatah al-Sisi amenazó con intervenir si el gobierno de Morsi no era capaz contener las protestas:

Si las demandas de la gente no se realizan en el periodo definido, entonces corresponderá [a las Fuerzas Armadas] anunciar una hoja de ruta para el futuro.

Se convirtió, así, en el nuevo hombre a seguir en Egipto, aclamado por la multitud. Finalmente, el ejército dio un golpe de Estado el pasado tres de julio y detuvo a Morsi. Anunciaron que el gobierno interino, encabezado por Adli Mansur, dirigiría una verdadera transición. al-Sisi aseguró en su momento que no se presentaría a las elecciones que habrían de celebrarse, una vez restaurado el orden, lo antes posible. Los liberales, que protestaron en Tahrir contra el gobierno de Mubarak, se aliaban ahora con el ejército: Hazem el Beblaui fue nombrado primer ministro y Mohamed el-Baradei, vicepresidente.

La reacción internacional al golpe fue muy tibia, y se limitó, básicamente, a pedir una solución democrática y a que los militares celebraran esas elecciones anunciadas cuanto antes. Los Hermanos Musulmanes se echaron a la calle y han protestado desde entonces por la usurpación de la legitimidad democrática que les confirieron los votantes hace poco más de un año. A principios de julio, el ejército cargó contra una manifestación a favor de Morsi que mató a 53 personas. Tres semanas después, al menos 72 personas murieron en una dispersión a tiros del ejército de una sentada de protesta en la plaza Rabaa al-Adawiya, en El Cairo. El miércoles expiraba el ultimátum del gobierno egipcio para que los manifestantes levantaran dos sentadas localizadas en distintos lugares de la capital egipcia. No se movieron y la policía y el ejército actuaron. Las cifras oficiales, las más bajas, las oficiales, hablan de 638 muertos y miles de heridos. La actuación de las fuerzas de seguridad han provocado la dimisión inmediata de el-Baradei. Los Hermanos Musulmanes han convocado, desde el viernes, una semana continuada de protestas. Entre el viernes y el sábado, hay que sumar 173 víctimas más.

Made in Catalonia


El nacionalismo es un contexto excelente para la propagación de chiringuitos. Funciona con la misma base que el cambio climático: Si busca financiación para un estudio sobre la migración de un tipo de ave concreto, tendrá dificultades; pero si añade que busca la influencia del cambio climático en la ruta de migración, lloverán las ayudas. El nacionalismo funciona igual: siempre financiará cualquier cosa, sea la que sea, incluidos los insultos a la inteligencia y el robo a los contribuyentes, siempre que sirva para reforzar la idea de nación de unos cuantos que, previamente, también montaron su propio chiringo.

Uno de estos inútiles chiringuitos es el Institut Nova Història -sólo el nombre debería hacer temblar- fundado por Jordi Bilbeny. Se trata de una fundación

de estudios e investigación sobre la tergiversación de la historia que Cataluña y los antiguos reinos de la corona catalanoaragonesa sufrieron -y sufren todavía-, por parte de la corona castellana, corona que terminó apropiándose del poder de la monarquía hispánica.

El planteamiento es terrorífico, pues no busca aportar datos para demostrar que la historia que se nos ha contado (a nosotros y al resto del mundo) es falsa; sino que es una historia en la que absolutamente todos los historiadores del mundo, en los últimos cinco siglos, han sido engañados por la pérfida corona castellana que ha logrado urdir la mayor conspiración jamás orquestada, capaz de predecir el futuro, con el único objetivo de que Cataluña permanezca, perenne, como parte de España. Para demostrar que la historia hasta ahora contada es falsa, el Institut crea hipótesis ridículas a partir de parecidos tan razonables como aleatorios para, a partir de ahí, construir una nueva historia tan fantástica como increíble. Estos historiadores nacionalistas se agarran a la aldea de Ásterix como fortín mítico para contarnos historias extremadamente divertidas si no fuera por lo deplorable que supone que se tomen a sí mismos en serio.

Casa de Ramón Servent, en Barcelona.

Desde tan insigne Institut se ha afirmado que Colón era catalán, que partió de Pals d’Empurdà y no de Palos de la Frontera, que Cervantes también era catalán (natural, posiblemente, de la localidad alicantina de Xixona) o que El Quijote que ha llegado hasta nuestros días es una mala traducción de una versión original catalana, quizás perdida, por sus evidentes «errores lingüísticos». Menos mal que es considerada la mejor obra escrita en castellano, ¡cómo serán las demás! Y eso que, en el Siglo XVII, ni se les había ocurrido eso de la inmersión lingüística. Aseguran que Cervantes podría ser en realidad Joan Miquel Servent, y que eso explicaría que las páginas del famoso hidalgo hubieran sido escritas, originalmente, en catalán. Llegan a insinuar que podría ser hijo de Miguel Servet, (al que llaman «catalán universal» a pesar de haber nacido en un pueblecito de Huesca) aunque se me escapa cómo enlazarán que un hombre que vivía en Lyon tenga un hijo en Xixona. Una de las pruebas que aportan para dicha relación es el busto de Cervantes, junto al de Colón y Servet, en lo alto de la Casa Servent en Barcelona construida en… 1911. La lectura que hacen es como un guiño al que quiera escuchar el grito de ayuda del escritor:

A mí también, como a estos, me están cambiando los orígenes. También soy catalán y también me están cambiando mi historia.

Aunque está comunmente aceptado que Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares como dicta una partida de bautismo,

Domingo, nueve días del mes de octubre, año del Señor de mill e quinientos e quarenta e siete años, fue baptizado Miguel, hijo de Rodrigo Cervantes e su mujer doña Leonor. Baptizóle el reverendo señor Bartolomé Serrano, cura de Nuestra Señora. Testigos, Baltasar Vázquez, Sacristán, e yo, que le bapticé e firme de mi nombre. Bachiller Serrano.

también hay quien pone en duda su veracidad, pero nadie, salvo ellos, sitúan el origen del escritor en una localidad catalana que ni siquiera es catalana.

Que nadie piense que se han olvidado de la barretina, pues también han rastreado su influencia en América como «símbolo de libertad». Una agencia de turismo, incluso hace recorridos por Barcelona con nombres como «300 años de ocupación española» o «El Descubrimiento catalán de América«, que empieza con un párrafo en su web como el siguiente:

Sólo desde una tradición ciertamente naviera, como la de la casa real catalana, exploradora y conquistadora del Mediterráneo, se puede imaginar la tecnología y los conocimientos necesarios como para iniciar un viaje por el Atlántico en 1492.

No deja de sorprender cómo el nacionalismo, que siempre se ha sumado a la crítica de la leyenda negra de las masacres a las que los conquistadores españoles sometieron a los indios tras el Descubrimiento, hinchen ahora el pecho para mostrar al mundo que Colón era catalán y transformar así el descubrimiento en motivo de orgullo nacional.

Primera bandera de la Confederación, de 1861.

Estas baratijas de la historia llevan la parodia hasta a afirmar que la primera bandera de los Estados Unidos está inspirada, cómo no, en la catalana. El error se repite a lo largo de todo el artículo, pues a la que hacen referencia es, en realidad, a la primera bandera confederada, que es la que acompaña el panfleto. En su investigación, parten de que el diseño de dicha bandera sólo podía haber sido influido por las banderas de aquellos estados europeos que, alguna vez, pintaron algo en Norteamérica. Como ya sabemos, Colón descubrió América en nombre de Cataluña, evangelizó y repartió caramelos a los indios. Todos los indios que murieron, fueron a manos de castellanos, que ya apuntaban a españolazos. En el Institut se fijan en el diseño para descartar a las banderas de los ejércitos europeos que por allí habían pululado, excepto al catalán, claro. Y así, por descarte, la bandera catalana es la elegida. «Queda patente que la bandera estadounidense no se puede comprender sin el patrón catalán», cierra Bilbeny bravucón. De nada sirve, por ejemplo, que Estados Unidos fuera un país que nació de la inmigración europea -lo que ya obliga a pensar que había muchas más banderas que ejércitos, no digamos nacionalidades- o que se haya reconocido a Nicola Marschall el diseño de la bandera de la causa confederada -con la que simpatizaba- así como el de sus uniformes. Que Marschall fuera de origen prusiano y que su diseño se parezca mucho más a la bandera austriaca que a la catalana (¡incluso que a la española!) no parecen ser detalles que a estos wannabies de la historia les preocupe. Seguramente la diseñó por encargo un señor de Lloret, made in Catalonia.

Carta de Jordi Pujol al Institut Nou Història.

Jordi Pujol, aquel hombre de Estado e hijos investigados por corrupción, aplaude las deducciones del Institut y se permite felicitarlos por el fenomenal trabajo que realizan. Lo más interesante de la carta se encuentra en su párrafo final, añadido de puño y letra, como justicia fabulada:

Ahora saldrá una novela sobre la estancia de Colón en Portugal. Es de Martí Anglada. Y habla de Colón dando por hecho que era catalán.

La novela como realidad. Pasa el tiempo en el oasis y nadie dice nada. Así nos va: mientras tiran millones de euros en la creación de una nación, los demás tenemos que rescatarla de la quiebra.

Entrevista en Gestiona Radio


El pasado domingo acudí a  Gestiona Radio invitado por  María Villardón. En su programa Edición Limitada, estuvimos hablando de los blogs que escribo, tanto éste como Retales Sueltos, periodismo y Mourinho. Aquí está la entrevista.

En defensa de Mourinho (y III)


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Segunda parte

La deshumanización es un proceso que consiste en hacer desaparecer características humanas. Se trata de sustraer los valores positivos para distorsionar una personalidad concreta, dejando de ella tan sólo valores percibidos como moralmente negativos.  Un grupo humano, un colectivo, puede percibir como una amenaza a un ‘outsider’ o grupo social y, a partir de ahí, comenzar un proceso sustentado en la supervivencia para deslegitimar la amenaza. Según el Doctor en Psicología por la Universidad de Pittsburgh, Daniel Bar-Tal, dicha deslegitimación sirve al principio como explicación al comportamiento del grupo, pero acaba como justificación. Así, ese proceso deslegitimador lleva al daño -no necesariamente físico- y más tarde, se intensifica la desligitimación para justificar ese daño.

No es un proceso planeado a escala social, sino un seguimiento de masa donde cualquier crítica al movimiento corre el peligro de ser identificado con el ‘outsider’ y correr su misma suerte, por lo que es más prudente optar por un silencio cómplice ante cualquier flagrante caso de abuso. Una vez en marcha el mecanismo, se entra en un círculo destructivo cada vez más intenso, y una espiral interminable de violencia lleva al sujeto a una condena moral, es decir,  a su deshumanización. Así, el sujeto puede ser objeto de cualquier tipo de vejación sin que haya una denuncia social del comportamiento del colectivo.

"Animó al Canillas sin ducharse", Marca.
«Animó al Canillas sin ducharse», Marca.

El caso de Mourinho, como se expuso en la segunda parte de esta trilogía, es un claro ejemplo de ello. No sólo los panzer mediáticos lo han atacado con insultos que van desde «carroña» hasta «nazi portugués», sino que el goteo diario de descalificaciones de perfil bajo han ido desde llamarlo «Pinocho» (a gritos, en la televisión, y en directo) hasta publicar que fue a ver entrenar a su hijo sin pasar por la ducha. Es el goteo incesante de la calumnia diaria lo que, poco a poco, gana adeptos.

La personalidad de Mourinho es, desde luego, controvertida, de las que levantan pasiones tanto positivas como negativas. A nadie deja indiferente. La caricatura dictatorial e impositiva dibujada por la prensa contrasta con el aprecio y la adhesión mostrados por la mayoría de los jugadores de los clubes por los que ha pasado. Sin embargo, es fácil transformar la exigencia, el trabajo duro e incluso la inflexibilidad con un carácter autoritario que no admite réplicas ni contestaciones.

Cualquier acción desinteresada de Mourinho, que por desinteresadas sólo pueden ser humanas y decentes si se mantienen en privado, ha sido sepultada por el acoso permanente de la prensa. Se han publicado con adversativas. Mourinho llegó al Madrid y amenazó al status quo vigente. Lo habría cambiado de haber logrado el apoyo institucional del que careció. Faltó arrojo y sobraron asadores. Mourinho se ha ido, cansado, con una guerra que comenzó perdiendo en casa, como Estados Unidos la de Vietnam. Pero creó, sin quererlo, un movimiento que se identificó con lo que él quería y que pretende cambiar las cosas. Que está hastiado y agotado de los tentáculos del poder fáctico en el club. Mourinho no representa ningún culto a la personalidad, ningún caudillismo. Esto parece que no lo entienden los periodistas que llevan veinte años dorando la píldora de jugadores y entrenadores justo media hora antes de machacarlos. Su comportamiento dista mucho de la profesionalidad. Se quedan en los nombres y creen que el enemigo juega una guerra de ídolos. Pero no es cuestión de nomenclaturas, sino de cómo hacer las cosas. Por eso va más allá del deporte.

Jugando en casa


Escribo esto a propósito de una conversación en Twitter sobre esos valientes alumnos que ayer negaron el saludo a WertMarcel Gascon, que ya ha escrito lo imprescindible al respecto, ha dicho en uno de sus mensajes que se le olvidó añadir que “lo difícil y meritorio era ahí romper la disciplina de grupo y saludar a Wert”. Y de traje, como algunos hicieron, más difícil aún, añado yo.

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Hasta pronto, Mourinho


Ivan el Terrible decidió grabar una placa de agradecimiento a Mourinho y viajar desde Valencia para entregársela en mano. Ésta es la historia.

  1. Fueron 15 minutos donde Mou nos atendió maravillosamente. Rui Faría se hizo una foto conmigo, y me agradecio el gesto que tuve.
  2. En ese momento, Elena, Sara y demás, le dijeron algunas palabras, le firmaron camiseta, fotos…estuvo INCREIBLE en su hora de Descanso.
  3. Aquí tenéis un momento en el que estaba pegándole la Charla con @Elenarm_7 y @SaraTG_84 …. pic.twitter.com/BrkBeeEEP7
  4. 1- La iniciativa de entregarle la placa me salió el Lunes por la mañana. Sabía que nadie del club le había hecho nada, y empecé a moverme
  5. 2- Me fui a una tienda de grabados, le saqué el texto, y empezamos a mirar placas. La mujer no daba crédito «A Mourinho, el del Madrid».
  6. 3- Cuando me dijeron que sí, hablé con @Elenarm_7 y le comenté que podía venir, que sabía que le haría ilusión. Y luego a @SaraTG_84
  7. 4- Yo viaje desde Valencia. Sara y su hermano desde Barcelona. Quedamos unos en el bernabéu, y con Elena en el Hotel.Llegamos a la vez todos
  8. 5- Después de pasar un rato agradable con, Damina, Elena, Sara y parte de sus familias, nos disponemos a entar en el hotel. Llegaba la hora
  9. 6- Hablo con empleado del Madrid, le digo de parte de quien vengo, y Entramos a la zona vip del hote, de relax. Ahí estaban todos
  10. 7- El empleado se lo comunica a Mou, y éste de inmediato se levanta sorprendido. El empleado me lleva hasta donde él, y el C técnico.
  11. 8- Llego y Mou me recibe de pié y me dice «Hola, amigo, ¿cómo estás?»…me ofrece su mano, se la estrecho y me dispongo a hablar.
  12. 9- Yo -Hola José,vengo a traerte esta placa en reconocimiento por estos tres años en el Madrid,pero lo hago extenso a todo su cuerpo técnico
  13. 10- Rui Faría aplaude el gesto levemente y Karanka visiblemente emocionado, me mira y me da las gracias. El resto asienta con la cabeza
  14. 1- Mourinho muy emocionado, me dice – «Por favor…no hacia falta…estoy muy agracedido, muchas gracias…sí tengo amigos en Madrid»
  15. 12 – Yo- Sí, tiene amigos y muchos apoyos del madridismo. Quiero decirle en nombre mío y de gran parte del Madridismo, PERDÓN…
  16. 13- ..PERDON, por lo que usted, y su familia han tenido que aguantar. Lo siento de verdad, José. Aquí Mou me da un abrazo.
  17. 14- Mou – «Muchas gracias, amigo…son cosas que pasan(prensa, afición) y ya está. No tengo palabras, muy agradecido de verdad»
  18. 15- Yo -Le hago entrega de la placa por el trabajo,el esfuerzo realizado y la honradez con lo que lo ha hecho.Quiero agradecerle la defensa
  19. 16- que ha hecho sobre el Madrid como ningún entrenadorlo ha hecho jamás y todos los que estamos aquí se lo agradecemos eternamente.
  20. 17- Mou – (Aquí se le ve emocionado) Gracias, de verdad, estoy muy agradecido por todo…gracias amigo.
  21. 18- Yo – Que sepa que usted tiene gran parte del Madridismo apoyándole. Mou «Sí sí, yo sé…gracias»
  22. 19- Yo-Espero que vuelva al Madrid,usted y toda su familia serán bienvenidos de nuevo.Mou»Muchas gracias amigo»nos abrazamos y me da la mano
  23. 20- Antes de irnos, Me dice «Gracias amigo por esto, no olvidaré». Le digo «Volverás», y me hace un gesto, CONTRARIADO, de PENA Y TRISTEZA
  24. @RealMoudrid_7 Los valencianos, llegamos muy lejos…pic.twitter.com/PoVNZZ11XF

 

En defensa de Mourinho (II)


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No existe hombre poderoso en el mundo que, convenientemente acosado, no pase a ser víctima. Estamos siendo testigo del acoso mediático más agresivo y prolongado llevado nunca a cabo por la prensa de este país contra un profesional del deporte. El público, poco a poco, ha terminado cayendo en las falacias, las mentiras, el matonismo periodístico y las inquinas personales de una prensa que devora todo aquello que la desafía. Como escribió el filólogo alemán Victor Klemperer, en su libro LTI: La lengua del Tercer Reich,

las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico.

La propaganda no está sólo en la violencia verbal, sino en los mecanismos de la vida cotidiana que utiliza para perpetuarse. Desde hace dos años, el objetivo de una gran parte de la prensa ha consistido en horadar a Jose Mourinho con el objetivo de crear una situación tan tensa e irrespirable, que su continuidad al frente del Real Madrid sea imposible. Lo han hecho con el odio que profesa la impotencia, con la perversión de la mentira y la mediocridad. Se han olvidado de su labor profesional para militar en el insulto personal, se han convertido ellos en la noticia, se han hecho pasar por agraviados y, con la patente de corso que otorgan los traidores, reparten carnets del único madridismo válido con el mismo autoritarismo que movimientos como el 15M se autoproclaman portavoces de la sociedad.

En su momento, la prensa se frotó las manos con la llegada de Mourinho. Un personaje mediático que levanta pasiones por las que se declaran guerras, hasta que se dio cuenta de que ellos tampoco se salvarían de las estrictas normas del portugués. La insolencia del entrenador ponía un espejo en cada rueda de prensa y el público se regocijaba en las miserias de los niños malcriados del periodismo de Madrid. El todavía entrenador del equipo gustaba a la afición y le mostraba una adhesión inquebrantable. Había una fe ciega en él. Pero la prensa se cansó rápido de la actitud del portugués, que es como decir que se cansó de trabajar bajo las nuevas condiciones impuestas y eligió, como suele hacer, trabajar contra ellas. Natalia Pastor, en una reciente entrevista para El Minuto 7, ha declarado que un periodista, durante un cóctel,

empezó a despotricar contra Mourinho porque había prohibido que los periodistas viajaran en el avión de los jugadores y que éstos concedieran entrevistas personalizadas. El periodista dejó claro cuál iba a ser el “modus operandi” ante los presentes en el corrillo: “Si éste… se cree que puede echarnos un pulso, lo lleva claro. Nosotros ponemos y quitamos entrenadores y Mourinho no va a ser una excepción.

No tengo claro que la prensa tenga la suficiente influencia para poner entrenadores, pero que la tiene para quitarlos lo sabe cualquier aficionado al fútbol que haya seguido al Real Madrid dos días seguidos. Por poner un ejemplo reciente, valgan estas portadas de Marca sobre Manuel Pellegrini desde que en el diario se decidió que rodara su cabeza. La primera de estas portadas es de octubre de 2009. La tercera, de mayo de 2010.

Composición de portadas realizadas por El Minuto 7.

Gota a gota de arsénico, la prensa envenena el estómago. En este artículo, llamado ‘La trituradora‘, publicado en enero de 2013 por José Luis Rodríguez-Mera, hay un resumen de algunos artículos que muestran el nivel de odio y miseria desplegado en el ataque contra Mourinho. Ya Del Bosque denunciaba campañas de antimadridismo en la prensa en el año 2000, también lo hizo Jorge Valdano seis años antes. Tras la guerra interna del argentino y Mourinho durante la primera temporada del luso en Chamartín, Valdano fichó por la Cadena SER, perteneciente al Grupo PRISA, como El País y el As, que han sido la punta de lanza del acoso sistematizado contra Mourinho.

Aunque en principio pueda sorprender, no hacen falta argumentos deportivos para defender al luso. Si las críticas de la prensa fueran estrictamente futbolísticas, no se habría montado la campaña. Pero si algo han hecho, ha sido no utilizar argumentos deportivos porque una campaña de difamación precisa de una avalancha de golpes bajos. Con ellos, buscan el repudio social masivo. Esto le puede ocurrir a cualquiera que se ponga en su punto de mira. Por eso, la defensa de Mourinho trasciende lo deportivo.

El enfrentamiento entre Mourinho y Ramos, en enero de 2012

En el diario asturiano La Nueva España recibieron al portugués así: «Arrogante, de derechas, católico y con familia vinculada al dictador Salazar». Su fichaje se hizo oficial al día siguiente. Cuando comenzaron las filtraciones, como el famoso encontronazo con Ramos y Casillas en un entrenamiento que Marca llevó en portada. Se habló entonces de una caza de brujas en el vestuario y la prensa alentó las diferencias, hablando de dos clanes -que no grupos- claramente diferenciados donde los portugueses formaban una piña con Mourinho y éste les favorecía. Por tanto, un jugador del Real Madrid, en contra de las normas establecidas en el club, filtraba información a la prensa que luego ésta utilizaba para atacar a Mourinho en las ruedas de prensa donde, lógicamente, tampoco tenía muchos amigos. ¿Se puede imaginar alguien un paralelismo semejante en el consejo de administración de una gran multinacional española? ¿Dónde acabaría el topo de, por ejemplo, Movistar?

Uno de los encontronazos más sonados con los medios ocurrió durante la rueda de prensa tras el partido frente al Barcelona el 16 de abril de 2011, que acabó con empate a uno. Cuando As y Marca hicieron sus preguntas, Mourinho respondió que, si ellos no eran los directores de los periódicos, no tenía por qué contestar, pues ellos no querían hablar con su segundo entrenador, Aitor Karanka. Respondió así Mourinho al desplante del día anterior, cuando algunos medios de comunicación abandonaron la sala de prensa al comprobar que iba a hablar el segundo del Madrid.

Desde El País, Javier Marías lo ha llamado «chamán de feria», «individuo dictatorial», «malasangre», y que mantiene su poder a través de «un reinado del terror», entre otras cosas. José María Izquierdo, desde las mismas páginas, habla de una especie, ‘los aznaourinhos‘, que «apenas le hacen ascos a la carroña o a la basura». Carlos Boyero, lo llamó «mercenario» y «nazi portugués». El pasado día trece, el periodista y El País han sido condenados a pagar 6000 euros de indemnización a Mourinho. John Carlin, que le ha acusado de inmaduro y adolescente y con la «intolerancia de un dictador militar», asegura que «posiblemente, nadie haya provocado más división -más repulsa o más fanática adhesión- desde tiempos de Franco«. Habla también del seguimiento incondicional de los Ultra-Sur, que son «curiosa casualidad, de corte fascista». Rafael Tabarés califica su dialéctica de «intimidatoria y camorrista» en una  columna llamada ‘Psicóticos, pendencieros y sinvergüenzas‘. Michael Robinson, en una entrevista, aseguró que «es como un francotirador, no quiero llamarle asesino a sueldo, pero un día recibió un sobre marrón con un montón de dinero y fotos de los que tenía que liquidar. Y ha ido cumpliendo».

Desde As, Marca, COPE y otros medios se ha dicho que es un «cáncer para el Madrid», «que ha envilecido todo lo que ha tocado», «deficiente mental«, que «la antropología y la investigación de la conducta de los primates nos aportan información interesante sobre la naturaleza» de personajes como Mourinho. Muchas más barbaridades se pueden leer en el artículo ya mencionado antes, ‘La trituradora’.

En Twitter, no se hacen prisioneros. La descalificación ha sido digna del barrio más bajo de la ciudad más pobre del país más miserable del planeta. Como muestra, este tuit de Diego Torres, periodista de El País. Sobran explicaciones.

Toda campaña de acoso tiene una vertiente en la que se ataca a la familia, a lo más querido del acosado, como en las películas donde amenazan con matar a los niños si no se doblegan. Se entra en lo personal. El Mundo hizo un reportaje vergonzante, coloreado y repleto de imaginación sobre la madre de Mourinho y la vida del entrenador de joven llamado ‘La misteriosa madre que parió a Mourinho‘. En él, se decían cosas como que es una «hija ilegítima que se crió en la mansión de su tío abuelo, un rico empresario» y que no habla con periodistas «por la estricta omertà que ha dictado el propio Mou a toda su familia». Por su parte, As lo grabó en un partido de fútbol del hijo de Mourinho el día de la entrega de los Premios FIFA, donde el portugués estaba nominado a mejor entrenador del año. Por los motivos que fueran, decidió quedarse en Madrid y ver el entrenamiento de su hijo como tantas tardes ha hecho desde que se mudó a la ciudad. En el minuto 1’09 del vídeo, se puede escuchar a un periodista que dice

y encima se ríe porque el hijo puta está forrado. Se está partiendo la polla.

Dos días después de que Messina, ex entrenador de baloncesto del Real Madrid dejara el cargo en marzo de 2011, el diario La Repubbica lo entrevistó y le preguntó que, según los aficionados madridistas, el enemigo no son los periódicos de Barcelona, sino el falso amigo que es el periodista de Madrid. A lo que respondió que

Es absolutamente cierto. El Real está rodeado de una prensa sin dignidad ni restricción en el uso del sarcasmo y la provocación. Siempre busca enturbiar el ambiente. Prefiere al jugador español respecto al extranjero, pone a unos contra otros y manipula las opiniones. (...) Algunos me han confirmado que ciertos personajes han recibido un trato de favor por parte de esa prensa al pasar información confidencial, del vestuario, a determinados periodistas. [Felipe Reyes] dio una entrevista sin sentido que en un gran club no debería haber pasado nunca. Antes de irme le dije a Florentino Pérez que lo que el Madrid necesita es una estructura de mánagers que defiendan y apoyen al entrenador, porque en el Madrid el entrenador debe ser instructor, psicólogo y domador.

Ante actitudes canallas como la vivida, hay tres opciones posibles: sumarse a la horda de insultos, ponerse de perfil o sumarse a la defensa de Mourinho porque defenderlo es defender también al Real Madrid. Cuando Margaret Thatcher sufrió una campaña brutal en su contra al eliminar el vaso gratuito de leche para niños de siete a once años durante su etapa de ministra a principio de los setenta, aprendió una valiosa lección: «he aprendido lo que es pagar el máximo precio político a cambio del mínimo beneficio político». Algo así, en el terreno deportivo, se puede aplicar a Mourinho. Al fin y al cabo, pocos han defendido tanto al Madrid a cambio de tan poco, como escribía ayer Percival Saint en el Almanaque Madridista.

La prensa, una vez más, parece que quita al entrenador en el Madrid. El que llegue, sabrá que hay un jugador concreto al que debe alinear. La prensa acaba de ganar otra batalla, cierto. Pero también ha comenzado a perder la guerra.

El Chelsea como ejemplo a no seguir


El Chelsea, campeón de la Europa League 2011-12.

Llamativo inicio de la crónica en As sobre la victoria en la final de la Europa League del Chelsea sobre el Benfica. El periodista Guillem Balagué asegura que mereció ganar el Benfica -no lo niego, no vi el partido- pero que, si no ocurrió así es porque el Chelsea sabe competir. En el primer párrafo no he podido evitar las comparaciones mentales con el Madrid y Mourinho. El periodista asegura que con el fútbol que practica el equipo inglés, «sus victorias se olvidarán» y, esto es lo más llamativo, asegura que

(...) de repente se debe hablar de la era Abramovich como una época exitosa. Seguro que Roman no ha mostrado el camino a seguir (más a menudo, el que no hay que seguir) (...).

Está claro, como asegura el periodista, que el camino a no seguir es el del fútbol que se maneja bien en su área para defender, el decisivo a balón parado en área contraria. El camino a no seguir, aunque no lo dice, es el de la chequera mercenaria porque, según parece, así no se hacen equipos ganadores. Al fin y al cabo,

al Benfica le faltó marcar en las múltiples ocasiones que tuvieron sus delanteros, que es cosa de una maldición histórica, que tuvieron más posesión, que merecieron ganar, incluso por puntos.

Como vemos, no es que el Benfica no gane, es que plantea una tragedia griega contra el destino. Pero mi intención en esta breve entrada es destacar el mal camino señalado por Abramovich desde 2003, rodeado, supongo, de pésimos consejeros. Así que me voy a asomar al palmarés del Chelsea.

Torneos domésticos
Ha ganado cuatro ligas, tres de ellas con Abramovich.
También ha ganado siete copas, cuatro desde que llegó el ruso.
Tiene cuatro Copas de la Liga, dos desde 2003.
Y tiene otras cuatro Community Shield, dos de ellas, también con Abramovich.

Torneos internacionales
Tiene una Champions, lograda con el ruso; la reciente Europa League, culpa del ruso también; dos Recopas, torneo que dejó de celebrarse en 1999, por lo que el ruso nunca podrá ganarla; y una Supercopa de Europa.

Además, y esto en un club como el Chelsea debe considerarse un éxito, alcanzó una final de Champions. Sí, también con el ruso. Además, tiene la posibilidad, este verano, de ganar otra Supercopa.

Esto quiere decir que, desde que llegó Abramovich con su talonario hace diez años, el Chelsea ha ganado 11 de los 19 trofeos domésticos de sus vitrinas y 2 de los 5 internacionales, eso sí, los dos más importantes.

Pero recuerden, no es el camino a seguir.

En defensa de Mourinho (I)


Mayor Oreja, Savater y Redondo Terreros.
Mayor Oreja, Savater y Redondo Terreros.

Año 2001. El PP vasco y el PSE están más cerca que nunca el uno del otro en su lucha contra el terrorismo con Mayor Oreja y Redondo Terreros a la cabeza. En un acto de la plataforma ‘¡Basta Ya!’ del 24 de abril en la Kursaal, antes de las elecciones del mismo año, hay una imagen que produce urticaria en no pocos socialistas. Aparecen los dos líderes políticos vascos flanqueando a Fernando Savater. Años más tarde, Patxi López calificó la imagen como «nuestra esquela».

Tras los resultados de las elecciones vascas celebradas en mayo, los socialistas mueven fichas de un plan B previamente trazado que cuenta con la aprobación del entonces líder de la oposición, Zapatero, cuyo objetivo consiste en forzar la dimisión de Redondo Terreros. El acoso y derribo lo urde meticulosamente José Blanco. Para ello, juega un papel clave la prensa cercana a los socialistas. El periodista José María Calleja da cuenta de ello en su libro Héroes a su pesar. En la entrevista que hizo Carlos LLamas a Terreros en la Cadena SER denuncia que

el tono interrogatorio con el que golpeó una y otra vez en las cejas del todavía líder socialista vasco, es una expresión acabada de la postura de algunos periodistas madrileños respecto de la posición representada por Redondo Terreros.

El enlace entre los dos partidos era ¡Basta Ya!, pues había trabajado duramente para una estrategia común que desbancara al PNV del poder (que tan sólo tres años antes había llegado a un pacto con ETA) y para que se trazara una estrategia política común contra el terrorismo. Por tender puentes, ¡Basta Ya! también fue objeto de duros ataques. Puede dar cuenta de ello Carlos Martínez Gorriarán, hoy diputado por UPyD y entonces portavoz de la plataforma, que siempre ha denunciado la dura entrevista a la que le sometió Iñaki Gabilondo en comparación con las balsas de aceite preparadas para los líderes del PNV.

En julio, Redondo Terreros asiste a una comida en La Moncloa, invitado por Aznar. Informó antes y después a Zapatero. Le acompañan su padre, histórico líder sindical Nicolás Redondo, y Enrique Múgica, Defensor del Pueblo, socialista. La comida no trasciende a los medios, pero se filtra en noviembre.

El socialista Nicolás Gutiérrez me respondió en una conferencia cómo los mismos que habían sostenido a Redondo Terreros, apoyaron sin problemas el nuevo rumbo del partido con Patxi López. «Se cambiaron de chaqueta sin problemas ante el estupor de unos pocos, que hemos seguido con Nicolás y que, por ello, hemos sido marginados». Años después, el PSE le invitó a irse del partido. Lo que hizo fue irse del País Vasco.

Con ese halo de traición que transmitían los medios cercanos al PSOE, la continuidad de Redondo Terreros era cada vez más complicada. Los medios que antes le habían apoyado, igual que los políticos, trataban de hundirlo. Como todo buitre, se entró en el ámbito doméstico. Se aireó que tenía en su casa a una mujer inmigrante en situación irregular. Resultó ser falso: no era inmigrante, sino natural de Vizcaya y, además, estaba dada de alta en la Seguridad Social. Zapatero no puede decir lo mismo de aquellos años.

Pero lo que acabó con Redondo Terreros fue la invasión de lo personal y lo familiar. Continúa Calleja:

Se empezó a hurgar en las condiciones en las que se había realizado la adopción de la hija de matrimonio Redondo Terreros. No había ni atisbo de irregularidad, la adopción (...) de Susana se había hecho conforme a la ley, pero la elección de ese asunto reflejaba el empleo de métodos cainitas, certificaba la voracidad de sus enemigos tan cercanos y hacía caer en la red grasienta de las explicaciones sobre lo obvio y normal a quien se le ha puesto el foco encima, hasta achicharrarle.

Segunda parte