La caterva y el odio


Como todo el mundo sabe, Cristina Cifuentes, la delegada del Gobierno en Madrid, sufrió ayer por la tarde un accidente de circulación en la capital al chocar con su moto contra un coche y se encuentra ingresada en el Hospital de La Paz. Su pronóstico es grave y necesita de respiración artificial.

Como suele ocurrir en estos casos, una parte no poco numerosa de la izquierda tolerante, social, justa y amable ha dedicado unas palabras de aliento desde Twitter a la delegada, frases como “llamadme mala persona, pero ojalá se quede tetrapléjica”, estaría bien que fuera trasladada a un hospital privado “y la diñara por negligencia médica”, “13 caballos y una zorra: Cifuentes en Vespa”, “¿se ha muerto ya Cristina Cifuentes?”, “buenas noches y un gran abrazo a la moto de Cristina Cifuentes”, “Lo de Cristina Cifuentes ha sido terapia de choque”, “La vida de Cristina Cifuentes no corre peligro. Ojalá muchos madrileños pudieran decir lo mismo de la suya”. No crean que estos mensajes han sido seleccionados. Tan solo he escrito “Cifuentes” en el buscador de Twitter, una búsqueda que se actualiza automáticamente con nuevas perlas, unas tres o cuatro por minuto, en las que se desea su muerte, se ríen del accidente, de ella o desean lo mejor para su moto. Y eso que son casi las tres de la mañana, una hora tranquila. Imaginen el ritmo que ha llevado en hora punta. Hasta esta inmundicia hemos descendido, o quizás de ella nunca hemos llegado a salir. Incluso algún imbécil la ha matado en Wikipedia.

Me ha llamado la atención cómo hay muchos tuits que la nombran, pero muy pocos que la mencionan, es decir, muy pocos que utilizan @ccifuentes, que es su nombre de usuario, para insultarla. Para los profanos en Twitter, nombrar es, simplemente, escribir el nombre de alguien, pero mencionar garantiza que a esa persona le llegue el mensaje. La diferencia, digo, es tan brutal como hipócrita, pues escupen a su espalda lo que nunca se atreverían a soltar a la cara.

El desgraciado accidente ha colocado a Cifuentes en la diana del odio. La caterva que lo cultiva ha aprovechado, como una turba, la caída al asfalto para abalanzarse en masa. Porque esta gentuza que insulta, la que la culpa de la privatización de la sanidad, de las cargas policiales y de sus miserias en 140 caracteres, en realidad, disfrazan su discurso para tapar su peor vergüenza, que es el odio. Sencillamente, la odian. No es maldad. Son tan buenos con sus amigos y su familia como cualquier nazi. No la odian porque sea ella, Cristina Cifuentes, ni por su cargo, por su poder, o sus declaraciones. La odian por lo que representa. Por eso sus palabras son tan miserables, por eso escupen odio y a la vez se permiten, graciosamente, dar lecciones cívicas a los demás. Lecciones que son normas, normas que imponen ellos. Lo que esta izquierda tolerante, social, justa y amable no puede hacer nunca, por tanto, es exclamar que odia. Porque ellos no odian, ellos imparten justicia social, la del pueblo. La suya. Lo que quieren decirnos es, sencillamente, que Cifuentes no merece vivir. Y que Cifuentes podemos ser cualquiera.

6 comentarios sobre “La caterva y el odio”

  1. Hola. Voy a hacer un comentario desde el respeto.
    El reírse de la desgracia ajena no solo está sucediendo en este caso, recuerdo como hace unos años, tras la tragedia del camping de Biescas, se podían oír chistes de bastante pésimo gusto tomando como argumento esa desgracia. Tras el 11-S no era extraño escuchar el chiste de “¿Cómo se llama el nuevo superhéroe? Musul-mán, es capaz de atravesar edificios.” Por no hablar de chistes sobre niños africanos que pasan hambre, todos hemos oído alguno, seguro, o sobre accidentes aéreos, etc.

    Con esto no estoy justificando nada pero sí que creo necesario hacer ver ese contexto. Generalizas mucho en tu artículo, demasiado, cuando hablas de la izquierda, yo soy de izquierdas y todavía no he hecho ningún chiste ni en Twitter ni en ninguna parte sobre el estado de salud de Cifuentes, ni lo voy a hacer, ni me voy a regodear con su situación. El estado de Cifuentes me genera indiferencia, absoluta indiferencia, pido que se la atienda y se haga lo posible por salvar su vida, lo mismo que pido para cualquier persona, para cualquiera.

    Ayer mismo, un vecino mío que es de derechas, tras enterarse del accidente de Cifuentes dijo, textualmente: “¡Qué se joda y se muera, que es otra de las que están chupando del frasco!”. Esta frase la oímos varias personas. Puedes estar seguro, Antonio, que no solo hay personas de izquierdas que ahora mismo estarán diciendo este tipo de frases y parecidas, muchas personas de derechas también las están diciendo, personas de derechas que están viendo un vergonzoso espectáculo de corrupción y mentiras en el PP, el partido al que llevan votando durante más de 20 años, como mi vecino, y que ahora los está engañando vilmente en sus caras.

    Cuando hablas de la izquierda regondeándose con Cifuentes estás generalizando de forma injusta dado que no toda la izquierda se ha comportado como tú dices. Aunque eres libre de pensar en lo que quieras, por supuesto.

    Hay un refrán que dice: “Quien siembra vientos, cosecha tempestades”. Me parece que es un refrán que encaja bastante bien con el caso de Cifuentes. Cifuentes ha llegado a acusar de filoetarras a las personas que han intentado parar desahucios (si ella tiene pruebas de esa relación su obligación como ciudadana y como autoridad política es denunciarlo en los tribunales, artículo 259 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal), ha dicho en prensa en bastantes ocasiones que esta o aquella manifestación son ilegales (no hay manifestaciones ilegales dado que no es ilegal manifestarse) confundiendo de manera retorcida el que una manifestación no fuese comunicada con que fuese ilegal (solo un tribunal puede declarar una manifestación ilegal, hasta que esto no sucede el que una autoridad política como Cifuentes diga que una manifestación es ilegal, es una irresponsabilidad, y Cifuentes lo sabe), hasta en tres ocasiones la justicia ha dicho que la policía que mandó Cifuentes a controlar las manifestaciones no respetaron como debían los derechos de los ciudadanos, etc. Por no hablar de cómo ha calificado de manera despectiva e injusta en muchas ocasiones a los ciudadanos que se manifestaban.

    En la mayor parte de las manifestaciones a las que he acudido he visto personas mayores, niños con sus padres, gente joven, etc, en fin, gente normal que quiere protestar tras ver cómo están las cosas. Tratar con arrogancia y menosprecio a esas personas es inaceptable.

    A esto hay que añadir la poca sensibilidad que ha demostrado el PP en general ante la dramática situación de millones de familias en este país. Siento personalizar, pero yo mismo vivo con menos de 400 euros al mes que tengo que compartir con mi madre, ese dinero se nos dejará de conceder el año que viene. ¿Y sabes lo mejor? Que esto al PP le da igual, y como mi caso hay varios millones.

    Un buen amigo mío es psicólogo y una frase que repite mucho es “La insensibilidad genera más insensibilidad”, y es cierto, totalmente cierto. Si el PP y Cifuentes (que ha apoyado a pies juntillas los recortes del PP en Sanidad, Educación, etc) no muestran sensibilidad ante el sufrimiento de los demás no pueden esperar que los demás muestren sensibilidad ante ellos. Para mí, Cifuentes y otros dirigentes del PP, son personas egoístas, con su estómago lleno y sus cuentas corrientes bien saneadas, que dan la espalda a millones de personas en situación dramática, que encima nos mienten y nos tratan como a tontos repitiendo esas mentiras, etc. Les importa un bledo que yo el año que viene no tenga para comer y me vea en la calle (algo muy probable), les importa un bledo mi sufrimiento, ¿y pretenden que me considere un monstruo porque me importe un pito si Cifuentes tiene un accidente grave y/o se muere? Pues claro que no me importa, me provoca la mayor de las indiferencias, como me provoca la mayor de las indiferencias que Bárcenas lo esté pasando mal en la cárcel mientras sus excompañeros (y receptores de sobres) ahora reniegan de él con hipócrita y falsa indignación.

    Antonio, cuando cargas en la izquierda esa larga lista de epítetos por las cosas que dicen sobre el accidente de Cifuentes piensa que si fuese al revés ocurriría exactamente lo mismo, si alguien de la izquierda (y yo no considero al PSOE de izquierdas, ojo) hubiese sufrido un accidente grave puedes estar seguro que desde la derecha también habría energúmenos soltando por su boca de todo, y tú sabes que sería así, no pretendas decirme lo contrario.

    Para acabar. Te parece mal que a Cifuentes, todas estas personas que se regodean de su accidente, no la mencionen en Twitter. Tú los llamas cobardes. Habrá cobardes, sin duda, y muchos, ¿pero has pensado que muchas personas tan solo quieren expresar su opinión y nada más? Quieren decir su opinión en voz alta, ante la gente que les sigue, como cuando tú o yo decimos lo que pensamos en un bar, o en un parque, o en la calle, etc, cuando estás con tus amigos. Twitter es una corrala, una cuadrilla de amigos. Piensa en eso. Date cuenta, por ejemplo, de los casos de Elena Valenciano, Sostres y otros, tuvieron que abandonar Twitter porque les llegaban cientos y cientos de tuits insultándoles, amenazándoles de muerte, etc. Para estos cabestros sería muy fácil hacer lo mismo con Cifuentes ahora. La gente expresa en Twitter muchas veces lo que expresaría con sus amigos, y con los amigos te importa un bledo si te oye el gobierno o no.
    Un saludo y un abrazo, Antonio, y siento el ladrillo.

    1. Gracias por tu comentario, José Luis. Quiero aclarar que no hablo de la izquierda en general, sino de una parte de la izquierda. Hay políticos de izquierdas que han reaccionado deseando una pronta recuperación, y tengo amigos de izquierdas que jamás dirían una barbaridad como las que cito.

      El odio del que hablo es estructural, ideológico. Se odia a Cifuentes por lo que ella representa (y esto es un gran saco sin fondo, porque cabe hasta el franquismo), no por lo que ella haya dicho. Quiero decir, que si ella hubiera hecho otro tipo de comentarios, por ejemplo, el odio sería el mismo. Ese odio, además, es el motor de su existencia, pues entienden la vida con blancos y negros, una lucha de clases interminable impropia de esta época. Por eso no me vale el refrán de las tempestades.

      Casi todo lo que escribes podría suscribirlo yo, pero no era la cuestión del artículo, que es mucho más simple: ayer una persona pública sufrió un grave accidente y mucha gente desea su muerte. Ese deseo es fruto de ese odio ideológico, que sólo puede darse cuando se odia al que piensa distinto. Y eso es lo que hace que se consideren moralmente superiores, pues, en ese mundo de blancos y negros sólo hay buenos y malos.

      Por otro lado, deseo que tu situación personal mejore pronto, muy pronto. Y que no te veas abocado al drama que me has contado.

      Un fuerte abrazo y ánimo. Y los ladrillos, cuando quieras.

  2. Sí que entiendo lo que dices del odio ideológico, y es cierto, y también es cierto que ese mismo odio ideológico pero a la inversa se puede ver en cierta parte de la derecha. De ese odio ideológico que comentas no se libran ni la derecha ni la izquierda.

    En lo que no estoy del todo de acuerdo es en que las declaraciones que ha hecho Cifuentes no han influído en esa reacción visceral de algunos. Yo creo que sí, muchos delegados/as del gobierno pasan por sus puestos prácticamente desapercibidos pero Cifuentes (no sé si porque quiere significarse porque aspira a hacer carrera política) casi desde un principio ha aparecido en los medios con declaraciones que eran polémicas, y ella sabía cuando las estaba haciendo que eran polémicas. Y si algo enerva a cualquiera es que te acusen de lo que no eres. Cuando Cifuentes acusa de filoetarras a personas normales que acuden a intentar parar un desahucio está siendo injusta y está mintiendo a sabiendas de que lo hace, y esto enfada a cualquiera porque no es cierto. Pero ahí no acaba la cosa, no pide disculpas por lo que ha dicho, como mucho “matiza” sus anteriores palabras. Este tipo de acciones por parte de Cifuentes no le acarrean precisamente buenos sentimientos entre muchas personas, incluso de personas de derechas, y máxime cuando en alguna ocasión se ha intentado parar el desahucio de una persona del PP, como ya ha ocurrido en alguna ocasión.

    Es por esto que te digo que las declaraciones que ha hecho Cifuentes sí que han influido en las reacciones que hemos visto. Aunque eso no justifica algunos de los tuits que hemos visto, desde luego.
    Un saludo.

    1. No digo que no hayan influido, digo que el odio es anterior, viene de serie porque es de una ideología contraria y esa ideología es la de los malos. Y los malos nunca pueden hacer el bien. Por tanto, si están en el poder hay que derrocarlos, pues nada bueno saldrá de su gobierno. Cifuentes, en una época de crecimiento económico, habría pasado casi desapercibida. Si se ha hecho conocida es por la crisis, que genera un descontento que se manifiesta en la calle y que, en ocasiones, ha actuado la policía.

      En efecto, hay una parte de la derecha que profesa el mismo odio ideológico a la izquierda, pero perdió las batallas de las ideas y las calles en el siglo XX y, por lo tanto, su proclamación como autoridad moral no pasa de la vuelta de la esquina.

      Un saludo.

      1. Crisis económica hay en todo el país, y manifestaciones ha habido en todo el país, pero creo que muy pocas personas recuerdan el nombre del Delegado del Gobierno en Aragón, o en Castilla y León, por poner dos ejemplos. Solo recuerdo un caso parecido de notoriedad debido a las acciones de la policía, Felip Puig, conseller de Interior de la Generalitat catalana. Los mossos actuaron con dureza en varias ocasiones pero las declaraciones en la prensa de Puig crearon todavía más indignación. Si Puig se hubiese limitado a decir los tópicos habituales en prensa hubiese pasado desapercibido.

        Y desde luego, estando el PSOE en el poder, los antidisturbios también tuvieron acciones muy polémicas en Madrid pero la anterior Delegada del Gobierno apenas hizo declaraciones a la prensa, puedes comprobarlo. Le llovieron críticas por las actuaciones policiales pero su nombre no se hizo especialmente conocido.

        En cuanto a lo de derrocar a los malos del poder, de eso no se libra nadie a izquierda o derecha. Te recuerdo esas palabras que dijo Cristóbal Montoro estando Zapatero en el poder: “Que caiga España, que después ya la levantaremos nosotros”.
        Un saludo.

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