Resumen: Call me maybe


Ha sido una semana de lo más entretenida. Comenzó con los resultados de las elecciones vascas y gallegas que mostraron, por encima de todo, que el PSOE sigue incapaz de remontar su caída y todo a punta a que en Cataluña seguirá el mismo camino.

Los políticos, lejos de percatarse, siguen sin ver que son los payasos del circo. Diría que la carta enviada por cuatro vanguardistas del pensamiento a la vicepresidenta de la Comisión Europea mostrando su

alta preocupación por una serie de amenazas sobre el uso de la fuerza militar contra la población catalana

es una insólita estupidez si no fuera porque dos de estas luces de nuestros días ya denunciaron ante la CE un pisotón de Pepe sobre Messi en un Madrid-Barça alegando que

 si Pepe se queda sin sanción, su pisotón a Messi será percibido como una acción neutra para la sociedad

como bien recuerda el siempre atento Santiago González en su blog. Queda en simple y llana estupidez. Menos mal que están los europarlamentarios para indicarnos cómo debemos percibir todo lo que nuestro escaso intelecto es incapaz de comprender.

Como todo el mundo sabe, en Madrid despertamos cada día pensando en cómo humillar a Cataluña. Ha llegado un momento en que los nacionalistas, ávidos y experimentados en ultrajes (supongo que madrugadores también), tienen ocurrencias mucho más divertidas que los mesetarios, víctimas del clima seco. Nos viene bastante bien porque, para qué engañarnos, nos permite dedicarnos cada mañana a lo que realmente nos dedicamos y a mí, en lo personal, nunca se me ocurre nada si antes no tomo un café. Así que, estos cuatro absurdos con cargo y sueldo de casi 10.000 euros al mes enlazaron las declaraciones de dos militares pasados ya de jubilación, otras (manipuladas) de Vidal-Quadras, algún comentario centralista indeterminado y un vuelo rasante de cuatro cazas y, haciendo gala de la lucidez que otorga estar siempre alerta, fabricaron un cesto con esos mimbres y pergeñaron la carta con una sintaxis más digna de un político que de… Ah, vaya. Carlos Herrera entrevistó a Raúl Romeva, uno de los payasos abajofirmantes aspirante a domador: no tiene desperdicio.

De verdad que permitiría un poco de corrupción política si no tocara soportar tanta estupidez.

Y si seguimos con estupideces y entrevistas, seguimos en Cataluña, que es donde más tonterías por metro cuadrado se van a decir en las próximas semanas. Artur Mas lleva delantera al resto de políticos, pero solo porque se deja ver más que el resto. Josep Cuní lo entrevistó en su programa “8 al dia” y, en esa labor tan típica del entrevistador, que es la de usar la primera persona del plural cuando el objetivo es común, le permitió, sin sonrojo, frases como ésta (min. 32:20):

(…) nosotros somos una democracia más joven, como España, que la que puede representar el Reino Unido. Cataluña no, por cierto, porque Cataluña tuvo la primera democracia de Europa; el primer parlamento incipiente de Europa es el catalán. No se llamaba parlamento, se llamaban las Cortes Catalanas, pero estoy hablando de la Edad Media. Llevamos nuestra tradición democrática, la llevamos en nuestro ADN colectivo.

Paso palabra sobre la metáfora del ADN colectivo. No hace falta argumentar si las Cortes Catalanas fueron o no las primeras, pero relacionar esas cortes con la democracia (y encima la primera de Europa -que es como decir del mundo-, pues no olvidemos que América no “existía”) dice mucho del sentido del ridículo del aspirante. Con esa luz que le ciega desde el 11S, también dijo que el gobierno catalán haría una consulta popular bien siguiendo la legislación española, bien la catalana (tiene intención de que el Parlamento catalán apruebe una “ley de consultas”), bien la europea… Seguramente, si elige la legislación Siria le sea más fácil. Ah no, que allí silencian al que se opone al régimen.

El PP, que no sabe cómo comunicar y, como Mas, tampoco tiene sentido del ridículo, ha lanzado dos vídeos grotescos en los que sus dirigentes, con alma cándida y sonrisa pastel, exploran su amor a Cataluña. Señores del PP, a ver si se enteran de una vez: si a mí, que no les desprecio, me parecen unos vídeos más falsos que el sprint de Ben Johnson, imagínense a los nacionalistas (y muchos no nacionalistas) que, hagan lo que hagan y digan lo que digan, les aborrecen profundamente porque ustedes son la representación política del enemigo.

La parida identitaria ha continuado en Ibiza, donde andan cabreados porque los políticos mallorquines quieren cambiar el nombre al podenco ibicenco de toda la vida por el de podenco balear. Qué manía tienen los políticos con cambiarlo todo de nombre. Si estas son el tipo de cosas que hacen para justificar sus sueldos, casi mejor que se callen.

Cambiando de tercio, y como todo el mundo sabe, la izquierda la ha tomado con un hombre rico. ¡Novedad, novedad! Amancio Ortega ha tenido la feliz idea de donar 20 millones de euros a Cáritas y han ido a por su cuello. ¿Por qué? Pues porque, como bien decía Vichyncatalan en Twitter,

se desprecia la caridad cuando no viene del Estado. Consecuencias de un Estado asistencialista.

Claro que, la izquierda, a la caridad del estado la llama justicia social. Si la hubiera donado a Greenpeace… Supongo que, por eso, Lucía Etxebarría, que una vez escribió un libro, ha despotricado a gusto contra Amancio Ortega (creo que el más de un millón de personas atendidas por Cáritas  en 2011 no dirán lo mismo). Seguro que no se habrá leído este gran artículo del blog Desde el Exilio que muestra cómo Geenpeace recibe financiación de los Rockefeller.

Por último, Paula Vázquez ha demostrado que rubia de bote, lo que se dice de bote, no es. Se le ocurrió colgar un parte con su teléfono y su dirección. Las redes sociales se incendiaron. Aunque no tardó en eliminarla, se extendió por las pantallas y, cómo no, la broma. Llamadas y mensajes de Whatsapp. Desesperada, como venganza -no muy bien pensada, la verdad-, publicó pantallazos de su teléfono con lo que recibía. Probablemente eso alentó más la juerga. Ha tenido que cambiar de número. Es una pena, porque yo pensaba llamar cuando el acecho hubiera menguado.

Menos mal que, más calmada, tiró de su sentido del humor y zanjó el cachondeo con su versión favorita de “Call me maybe”.

Generación talibán


Sharmeen Obaid ganó con el documental “Pakistan: Taliban Generation” un Emmy en 2010. En él, muestra cómo los talibán pakistaníes reclutan niños para las escuelas que controlan, en las que solo aprenden el Corán. Las familias pobres, que apenas pueden mantener a sus hijos por el hambre y la guerra, permiten que sus hijos estudien en las madrazas talibán a cambio de alojamiento y comida gratuita. Obaid investiga también cómo plantan la semilla del odio y cómo les lavan el cerebro para que cometan atentados suicidas.

Los talibán siembran el terror entre la población con sus fanáticas arengas por la radio. Dominan parte del norte de Pakistán y, el que se enfrenta a ellos, puede acabar decapitado en una plaza pública. Las niñas ya no pueden ir al colegio y las jóvenes ya no pisan la universidad. Su lugar, según adoctrinan a los niños en las madrazas, es la casa. Las pocas mujeres que hay en la calle, llevan burka. Los talibán han grabado a fuego en la mente de los niños que esta vida es transitoria, un paso más para alcanzar el paraíso. Para estos niños, es un honor explotar en pedazos.

EDITADO: Han eliminado el vídeo subtitulado en Dailymotion, así que lo he sustituido por una presentación. El anacronismo del copyright. Se puede descargar aquí.

Hecatombe electoral


La fuerte presencia de Bildu en el Parlamento Vasco no sorprende a nadie. En la imagen de arriba se ve la ridícula minoría en la que ha quedado el Partido Popular, convertido ahora en un partido irrelevante para hacer política en el País Vasco. Ha logrado convertirse en lo mismo que es en Cataluña desde hace años: la nada.

La fuerza del nacionalismo, en número de votos, está más o menos en su media, que, a lo largo de estos 32 años, es de 640.663. Sin embargo, los partidos constitucionalistas han obtenido su segundo peor resultado de la historia, solo superado por los de 1994. Así, han sumado alrededor de 80.000 votos por debajo de su media. El fracaso, por tanto, hay que extenderlo a UPyD, que ha sido incapaz de mejorar sus resultados, pues mantiene el escaño y cerca de 22.000 votos logrados en 2009. En Galicia, ni siquiera forman grupo.

La siguiente gráfica muestra algo que no había ocurrido antes en el País Vasco. La linea azul es la suma de votos constitucionalistas y la verde, la suma nacionalista. Las barras muestran la participación (eje derecho) que, lógicamente, hace que los votos de las formaciones políticas aumenten. Sin embargo, esta vez es la primera vez que sube la participación y la suma constitucionalista se desploma.

Así, los partidos nacionales deberán preguntarse qué es lo que han hecho mal. Aunque quizás muchos analicen los resultados desde un punto de vista regionalista, el descenso que se da de votantes allí donde se han celebrado elecciones tiene que llevar a una conclusión nacional. La crisis económica está pasando factura a ambos partidos, en especial al PSOE, que se ha instalado en la hecatombe labrada con Zapatero. La tendencia socialista indica a Rajoy el camino que no debe seguir. O sea, el que probablemente seguirá.


Sobre la cotidianeidad cubana.

Malaletra, un blog Hecho en Cuba

Hace meses, en los establecimientos comerciales escasean dos artículos de alta demanda:el detergente en polvo y las frazadas de piso.  Antes de ayer en el centro comercial Galerías Paseo, una amiga hacía cola para comprar las esquivas frazadas.  Al acercarse al mostrador, reparó en un letrero impreso: OFERTA ESPECIAL 5 FRAZADAS DE PISO POR PERSONA A 80 CENTAVOS.  Que no les pase como a algunos ingenuos de la cola que creyeron que las cinco frazadas eran por 80 centavos.  En su precio de siempre, la novedad estaba en el límite de frazadas por persona, aunque varios emprendedores comerciales se multiplicaban en la cola para llevarse una gran cantidad.

Hasta aquí el contexto. Mi amiga, animada por el equívoco letrero, sacó el teléfono para hacerle una foto. Al momento, se le acercó una empleada a llamarle la atención.  Mi amiga se disculpó por su torpeza y le pidió a la empleada…

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Lo que nunca pudimos pagar


Equipo de investigación de Antena 3

Durante los siglos en que España fue musulmana nacieron los reinos de taifas. No tardaron en competir entre ellos militarmente y en prestigio. Todos intentaron atraer a los mejores poetas y artesanos y se convirtieron en luchas de poder entre clanes y familias. Un milenio después, no pocos insisten, o insistimos, en que España se ha convertido de nuevo en un reino de taifas donde cada uno hace la guerra por su cuenta, no presenta cuentas ante nadie y solo se fijan en la provincia vecina para medir los zancos a calzar para seguir mirándola por encima del hombro. España se ha convertido en un país donde casi cada provincia tiene un aeropuerto y grandes infraestructuras insostenibles alimentadas por las ínfulas de grandeza de presidentes de comunidades autónomas y alcaldes visionarios más interesados en medrar en aplausos que en gestionar con responsabilidad el gasto público. En definitiva, lo que ha ocurrido es un atraco con la ley en la mano.

La actual división del Estado ha permitido crear esas taifas que parecen competir entre ellas en grandeza para terminar compitiendo en miseria. Las cesiones de competencias han terminado conformando un Estado ineficiente, corrupto y totalmente insostenible. Aunque vivimos una gravísima crisis financiera, no es menos cierto que, si no se reestructura el Estado, es decir, si no se atacan los gastos del las administraciones públicas con la misma agresividad con la que se han subido los impuestos, estaremos abocados a una intervención aún mayor.

No soy muy amigo de los reportajes en periodísticos en televisión. Suelen ser tramposos. Pero el programa Equipo de Investigación de Antena 3 hizo un gran trabajo con “El dinero que no debimos gastar” y el despilfarro de las administraciones públicas: coches oficiales, aeropuertos deficitarios con un solo vuelo al día y billetes subvencionados, autovías desérticas y macroinfraestructuras que, en nombre de los ciudadanos y siempre con su dinero, sirvieron para engordar el ego palurdo de los políticos de estas taifas derruidas.

Antes de nada, perdón


La nueva ejecutiva de Novagalicia se descolgó el jueves con un anuncio en la prensa en el que pedían perdón a sus clientes por la gestión anterior. En él, ofrecían sus disculpas por

el error de haber comercializado preferentes entre nuestros clientes particulares sin suficientes conocimientos financieros, causándoles así tan graves problemas.

Añaden que estas prácticas se produjeron antes de su llegada pero que es su obligación hacerse cargo. Se comprometen, dicen, a buscar soluciones para sus clientes. Pero saben, como muy bien explica Sefuela en este post, que las soluciones son difíciles.

No hay nada menos consecuente que pedir perdón por errores ajenos. Comprendo que desde su gabinete de comunicación pensaran que esto era una buena idea. Lo malo de dar la cara es que hay que darla de verdad. Las disculpas se piden por todo o no se piden. Es como pedir perdón por la bofetada pero no por el pisotón. Novagalicia no pide disculpas por haberse saltado a la torera la directiva MiFID y no haber informado a sus clientes del riesgo que corrían al contratar preferentes. No vale la letra pequeña ni la documentación que ellos mismos aportan en su página web y que forma parte de la información precontractual. Y no vale, porque la propia directiva afirma que solo la información es insuficiente. Y Novagalicia no se disculpa por esta minucia porque es la distancia entre el error y la estafa. Y eso sí que es un marrón del que hacerse cargo.

La directiva MiFID de la Unión Europea divide a los clientes en tres categorías según sus conocimientos financieros (entre otras cosas): profesionales, eligibles y particulares. Los últimos, que son los engañados, gozan de la mayor protección posible y, para ello, se les debe hacer un test de conocimientos financieros para evaluar si entienden aquello que van a contratar. Los tests no se hicieron en la mayoría de los casos y las preferentes, que debían haber sido vendidas solamente a aquellos clientes que comprendían el mayor riesgo del producto contratado, se colocaron a diestro y siniestro a clientes que pensaban que estaban comprando un depósito o un plan de pensiones. Si a esto le añadimos la defectuosa regulación legislativa (apuntada por el FMI) y la dejación de la CNMV, que para qué se va a molestar en hacer su trabajo (una vez más), tenemos la merienda de todos los días.

Anna Piñol Casanovas


Arañaba el frío los abrigos de enero cuando, en la Cervecería Alemana de la Plaza de Santa Ana, Jordi colgó su teléfono y dijo: “viene mi prima”. Ese fue el primer momento que supe de ti. Nos habíamos reunido un grupo de amigos de Berklee para tomar algo. Yo daba la espalda a la puerta del bar y reconozco que se me pasó por la cabeza la única pregunta que ronda a cualquier tío que está a punto de conocer a una chica: “¿estará buena?”. Ya entonces había aprendido a callarme esa muestra de irresponsable curiosidad y mucho más con lazos familiares de por medio, pues siempre hay algún insensato más imberbe o simplemente más incauto que hace la pregunta. A esto había que añadir que la respuesta de Jordi carecía de rigor alguno, pues ya sabes que a él, sin pareja, siempre le han gustado todas las mujeres.

Así que esperé el momento de tu llegada, como he dicho, de espaldas a la puerta, pues para chulo madrileño, ya sabes que yo. Pero como estoy bien educado -no como aquel señorito de Burgos al que tienes muchísimo cariño pero que te pareció un perfecto gilipollas el día que lo conociste (“tranquila”, te dije yo, “les pasa a todas, pero es buen chico”)- me giré cuando entraste por la puerta. Llevabas esos vaqueros azul oscuro que parecían haber pactado con el diablo. Cruzaste el umbral con esa alegre sonrisa y un paso como de Judy Garland por su camino amarillo. ¿O era de oro? No sé, de eso sabes tú mucho más que yo. Me hice un poco el remolón al darte dos besos para ser el último en hacerlo, pues lo habitual al saludar a un grupo es quedarse unos segundos allí donde se terminan las presentaciones. Entonces comienzan los segundos del amarre, a medio camino entra la desorientación y la ubicación. Ahí se decide todo, y yo te amarré a mi derecha cediéndote mi banqueta. Aquella noche me enteré de que eras forofa culé y tú, de que yo era el vigente campeón de Europa. A partir de aquí, qué te voy a contar que no sepas de todo el tiempo que estuviste en Madrid.

Aprendí muchas cosas de ti. Por ejemplo, aprendí a cogerte los mofletes con bastante eficacia. Los juntaba con una sola mano y tus cejas se arqueaban como un resorte. Se te quedaba una cara muy graciosa, con una pequeña boquita de pez que hacía ruidos… pues eso, de pez. Yo, sin soltar, te hacía preguntas tontas y tú respondías tonterías. Qué fácil es describir la felicidad.

Por cierto, ahora que lo pienso, no creo que puedas haber aprendido de mí mucho más que una enorme sarta de palabras estúpidas: claramont, malvivims, estoy fuer, brian… ¡Qué memez! (Que sepas que las sigo usando). Pero menos la belleza, todo se pega (soy la prueba irrefutable de ello) y, en uno de los mails que tengo tuyos incluyes “prometid”, “brian”, “fuer”, “por ciert” y “copichuels” en un solo párrafo.

Esa banda de amigos míos, que lo fueron tuyos a los diez minutos de conocerte (menos, insisto, el señorito de Burgos, que tardó exactamente doce) te picaban constantemente para que les invitaras a Barcelona. Tú siempre te habías ofrecido, pero ellos hacían como que se olvidaban y tú volvías a invitar. Son de un victimismo enfermizo. Un día decidiste resolutamente dejarlo negro sobre blanco, porque ya sabes que a esta gente, tan de leyes, solo les vale el documento escrito. Así que mandaste el siguiente mail:

"Hola a todos!!
Después de haber sido acusada injustamente en varias ocasiones por los miembros más impresentables de este grupeto de NO invitaros a Barcelona o a Roses, voy a hacer una invitación formal para el próximo puente de diciembre, concretamente del 4 al 8. Así pues, queda dicho. A todos los que no vayáis a esquiar os invito a mi casa. Sé que a este grupo le cuesta mucho decidirse y es muy, pero que MUY lento en contestar, pero en este caso os aliento a que decidáis pronto puesto que los billetes de avión, cuanto antes se cojan, más pasta se ahorra. Suponiendo que vengáis en avión, lo cual os recomiendo. Así pues, Armands, Charlie y compañía... ya no tenéis excusa. Espero vuestras respuestas. Un besito para todos. Anna."

Y tan lentos, pequeña: el viaje se hizo en junio. Eso sí, los billetes, regalados. Quique, Tatiana, Riki y Marta vinieron con nosotros a Barcelona. ¿No fueron esos días cuando estuvimos en Terra Mítica? Marta tenía alergia a los gatos y, vaya, tú tenías uno. Así, mientras Quique nos demostraba sus patrióticas habilidades al piano tocando el himno de España y tú sollozabas de risa y rogabas por que Taita no entrara en ese momento por la puerta, casi se nos ahoga Marta en tu sofá. Tranquilamente. Tiesa, callada… e inflándose. Cuando nos dimos cuenta balbuceó: “es que no quería molestar”. ¡Pero chiquilla!

Un buen día, radiante, me dijiste que me tenías que dar una buena noticia y otra mala: “la buena”, dijiste, “¡es que tengo un papel en un capítulo de El Comisario!”… “y la mala es que tengo que besar a un tío”. “Pero es muy feo, de verdad, ¡es muy feo y no me gusta nada!”, proseguiste como intentando amortiguar el golpe. Durante la grabación, Antonio Mercero pasó por allí y dijo sobre ti al resto del reparto: “vosotros quedaos con esta cara, que dentro de poco miraréis arriba y veréis su nombre en letreros luminosos”. No fue así porque tú siempre has sido muy capaz de dar el coñazo por cualquiera excepto por beneficio propio. Y en el cine, la brasa es tan importante como en las barbacoas.

El capítulo se emitió un día de noviembre y lo vimos en el sofá de esa casa en la que vivías en Donoso Cortés. En los créditos aparecías con el apellido de tu madre. Desde el primer minuto, no paró de sonar tu teléfono. En una de las primeras escenas llegó el beso y, en efecto, el tipo era muy feo. No me extraña que dejaras el mundo de las bambalinas. Debió de ser una escena muy dura de interpretar que, debo decir, siempre llevaste con mucha dignidad. Y yo también, qué coño, ¡que te vieron más de cuatro millones de personas!

¿Recuerdas el viaje a Miami y Nueva York por la boda de Alberto? Se casaba con Diana. Nunca he podido entender cómo es posible que Diana y tú, ella con su escaso español y tú con tu parco inglés, pudierais estar horas solas, a vuestra bola y sin necesidad siquiera de intérpretes. Después, cada navidad en Madrid, a Diana siempre le hacía muchísima ilusión volverte a ver y siempre ha dicho que eras su favorita. Pero vuelvo a Nueva York. Quisiste ver “El Rey León” a toda costa, y recuerdo que compré la entrada desde una cabina de teléfono cercana a Wall Street. Apenas quedaban tres sitios libres totalmente desperdigados y aún así, te empeñaste en ir. Al terminar la función, recuerdo tu salida levitada del teatro, iluminada. Las luces de Broadway se agazaparon hasta el blanco y negro durante unos segundos. Tu cara y tu sonrisa reflejaban mucho más que cualquier palabra que acertabas a articular.

El día de la boda nos metieron en un autobús y nos llevaron hasta una pedazo de mansión en Nueva Jersey que resultó ser el antiguo “speakeasy” de Lucky Luciano. Qué calor, vaya forma de sudar y qué bochorno: hasta los garitos de los peores mafiosos de la historia han decaído en bodas y bautizos. Ya en Miami, nos reunimos con Guillermo y Julie, que habían viajado desde Los Ángeles para vernos. Al día siguiente bajamos hacia Key West, y allí estuvimos en casa de Hemingway y en el Sloppy Joe’s Bar, garito que su hígado cerraba a cuatro patas ocho días a la semana. Cuando salía de allí, si salía, miraba al cielo, si podía, y se guiaba hasta su casa por la luz del faro que había al otro lado de su calle. Según parece, no siempre lo lograba. En el camino de vuelta a Miami, cumpliste uno de tus sueños, que era nadar con delfines. Sé que fue uno de los momentos más felices de tu vida, aunque siento que nos dieran una charla previa sobre animales marinos que apenas pude traducir, porque mi inglés siempre ha sido más de corcheas, y nunca he sabido traducir cetáceo.

Y hablando de animales de compañía, a Armands no lo veo mucho, aunque últimamente hemos coincidido en más de una ocasión. Está hecho un amo de casa que espanta. A todo el mundo le extrañaba que vivierais juntos, ¿recuerdas? Álvaro siempre decía que yo había hecho una jugada maestra, pues haberte colocado a Armands era mi forma de librarme de vivir en pareja. Qué bobo es. Decía que aquella jugada era lo más grande que había visto nunca. Pero Álvaro dice mucho eso de “lo más grande que he visto nunca” y se lo aplica a cualquier cosa sin criterio lógico alguno. Y además, ¡qué se puede esperar de un tío que se va a casar con Patricia doce años después de haber empezado la relación! ¡Por Dios, que la comenzó en el siglo XX!

Y por supuesto, nunca olvidaré mi treinta cumpleaños. Estuviste seis meses, ¡seis!, preparándome una fiesta sorpresa que sabías que yo no había tenido nunca. Con la inestimable colaboración de Armands y otros truhanes, estuvisteis buscando un local y cruzando mails sin parar. Yo pensaba que estaba rodeado de gente que me quería y resulté ser el ciego y sordo en la Taberna de los Conspiradores. Pero como en toda obra folletinesca, hay intrigas palaciegas, las palomas mensajeras se extravían, las paredes hablan, o los mails llegan donde no deben. Cuatro días antes de la fiesta, un correo alcanzó mi bandeja de entrada. Un email dirigido a varios amigos que inocentemente abrí. Y me encontré el plan al desnudo, un contubernio que venía a decir: “Y la fiesta sorpresa de Antuan de este sábado, ¿alguien sabe a qué hora es?”. No tardaron en sonar las alarmas desde Gondor hasta La Comarca, pasando por la de tu teléfono, y te presentaste en mi casa con la esperanza de que no hubiera leído nada. Mientras me cagaba en el árbol genealógico del emisor, marqué el correo como no leído y cerré el Outlook. Entraste a toda prisa, abrí de nuevo el correo y, según arrancaba, me fui al baño. Allí te dejé con Bill Gates para que deshicieras el entuerto. Ya por la tarde, desolado, llamé a Iván, el barbudo de Sevilla, y le conté el inesperado encontronazo con mi destino inmediato. “A tu amigo hay que colgarlo” es lo más suave que le escuché.

Y llegó el día de la fiesta. Cerca de la medianoche salimos de casa. En serio, Anna, me llevaste al quinto coño, reconócelo. Tuvimos que atravesar un camino de tierra tenebroso del que no me habría extrañado en absoluto que nos asaltaran zombies desde las cunetas.

Aparcamos y nos acercamos a la puerta. Me pareció ver un escenario desde fuera, pero apenas tuve tiempo de pensar en lo que ello suponía. Se abrió la puerta y la sorpresa… en fin, ni tuve palabras entonces (solo una gran boca abierta y manos a la cabeza), ni las tengo ahora para explicar la emoción de ver a tantísimos amigos juntos. Nunca, ni en la mayor de mis ilusiones de fiesta sorpresa, podría haber imaginado una reunión tan emocionante. Estaban todos, absolutamente todos mis amigos de Madrid. Y de fuera también. A la izquierda, empinando el codo como mandan los cánones (especialmente los suyos), estaba Iván, esa oreja a la que le había contado mi desafortunado hallazgo y que llevaba meses invitado. Recuerdo también a Ivó y Álvaro, que habían venido desde Barcelona, y un montón de amigos que hacía mucho tiempo que no veía y que tú, Anna, reuniste en el mejor cumpleaños de mi vida. Había un escenario donde, cómo no, esa gente de Berklee subía y bajaba amenizando con música en directo la fiesta. ¿Recuerdas que Iria se puso a tocar la batería? Y Álvaro, todo mosqueado, no paraba de decirle, “pero tú, pero tú, a quién conoces para tocar así la batería, ¿eh, eh?”. Y ella pasaba de él claro. Eso no ha cambiado. Por supuesto, también estaba Jordi, que si fuera andaluz, se habría arrancao por soleares, pero como no lo es, se cantó su “Purple Rain”. Tu fiesta fue absolutamente espectacular y tan inolvidable como inigualable. Mi regalo de cumpleaños fue mi primera cámara digital y gracias a ella tengo un montón de fotos contigo que me ayudan a recordar los inolvidables momentos que pasamos juntos.

Perdona, creo que me he enrollado un poco. Yo te escribía para darte la enhorabuena por tu bebé. Ya sé que se llama Guim, ese nombre que tanto te ha gustado siempre, y que tiene los ojos azules. He preguntado a Jordi si se parece a ti, pero no domina el arte del reconocimiento facial en bebés. Ya le he dicho que tu cabezonería seguro que la hereda. Y bueno, que no me extiendo más. Da recuerdos a tu familia, diles que los quiero mucho a todos, y espero conocer pronto a tu hijo y escucharte de nuevo, pequeña gran carcajada.

Ah, solo una cosa más. Varios amigos que sabían que te iba a escribir me han pedido un hueco para decirte unas palabras y, como el papel en Internet es gratis, pues yo les dejo. No sé por qué, a algunos les ha dado por escribir en pasado.

Están locos estos mesetarios.

Un beso muy fuerte.

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“Me acuerdo cuando Anna nos imitaba a los niños para el anuncio de Huggies… es como si la estuviera ahora mismo escuchando. Era una mujer especial, llena de alegría, era siempre una gozada compartir tiempo con ella. Divertida llena de cariño y ternura, Anna era una chica diferente, era maravillosa. Siento muchísimo su pérdida, y te mando mi más sincero y cariñoso abrazo, en estos momentos no creo que haya palabras suficientes para poder ayudarte con el dolor que debes estar sufriendo. Te acompaño en el sentimiento de la forma más sincera, desde el fondo del corazón”.

(Marta Landín)

“Te vas sin dejar de iluminar cada rincón en el que estuviste, con cada sonrisa, con cada soplo de aire fresco que inundaba cualquier sitio donde estuvieses. Hay personas que te alegran el día sólo con estar, con cruzarse de vez en cuando en tu camino. Te vas pero todo eso se queda con nosotros. Te vas dejándonos un regalo, el regalo más grande, el regalo de la vida.

Donde estés seguirás repartiendo todas esas cosas buenas. Por aquí nos quedan todas las que nos diste. Gracias Anna. Un beso”.

(Tuti, Marta y Samuel)

“Para mí Anna era una persona especialmente alegre y cariñosa. Durante su epoca madrileña jamas le vi un gesto desagradable. Y mira que días malos tenemos todos. Tenía una sonrisa permanente y transmitía mucha tranquilidad y energía positiva cuando hablabas con ella. Siempre de buen humor y haciendo reir. Añoraba mucho a su familia y a su tierra, a la cual no dudaba en invitarte cada vez que hablabas de un posible viaje. Seguro que hubiera sido una anfitriona maravillosa. Derrochaba generosidad. Por aquel entonces era la pareja de mi mejor amigo, Antonio. Y a pesar de que aquella relación terminó, siempre pensé que había sido una persona muy especial en aquella relación y que influyó muy positivamente en mi amigo. Era muy buena persona, una chica estupenda. Espero que allá donde esté le llegue este mensaje. Mi más sincero pésame a la familia”.

(Ana Castellón)

¡Que carcajada más contagiosa, que energía y tan positiva! Para mí es lo que representa y siempre representará Anna, risas y energía.  Su voz con su acento… le preguntaba cómo hacía los doblajes y ella imitaba una voz de niño o niña genial! Me acuerdo perfectamente cuando salió en “El Comisario” y en un anuncio que creo que era de una compañía de seguros y llamarla al reconocerla. Catalana, muy familiar y cule hasta la médula! Todavía recuerdo la enganchada con un amigo de Carlos en Cubas que era súper madridista! Me encantaba como decía Charlie Pecs y usaba constantemente el malvivims. Cuando contaba esa leyenda de ella y Antuan cruzando la calle… Fueron unos años geniales y aunque hacía mucho q no la veía, tengo muchos y buenos recuerdos. No quiero ni pensar como lo deben estar pasando sus padres, su hermana, su familia, su marido y amigos. Mi más sincero pésame a toda la familia y amigos. Un beso y abrazo muy fuerte.

(Patricia Carnicero)

Recuerdo a Anna como una persona alegre, optimista, vital en definitiva. Aspecto que con igual fuerza transmitía a todo aquel que se le acercaba. Durante el tiempo que pude conocerla, nunca tuvo un mal gesto, cosa que me sorprendía enormemente puesto que en mi caso, debo decir que “tengo malos días  y se me notan”. Me quedo con varios momentos. Cuando me la presentó Antonio, mi amigo, como “mi chica”. El día que Patri (mi marido) y yo decidimos mudarnos a Palma de Mallorca y ella se esforzó aún sin conocernos demasiado, en buscar un lugar para la despedida, desearnos lo mejor y seguir en contacto. Pero sobre todo, recuerdo cuando tuve a mi primer hijo, Nicolás, y volvimos a Madrid para presentarlo en sociedad. Ella vino con Antonio a casa, cogió al bebé; con su sonrisa y su mirada lo decía todo. Se la veía radiante, contenta por nosotros, demostrando su generosidad. Recuerdo que dijo “hazme una foto con Nico y Antonio”. Aún la reservo y en estos momentos recuerdo ese instante como si hubiese pasado ayer. Anna nos veremos algún día seguro y podremos volver a recordar esos momentos. Aunque últimamente no estábamos en contacto, quiero que sepas que te echaré de menos. Mi más sentido pésame para todos los suyos.

(Eva Bordón)

Muchas veces las cosas buenas que te aportan las personas que vas conociendo se van quedando en el fondo de tu memoria y allí se quedan olvidadas, hasta que ocurren desgracias como la de Anna, y buscas y no tardan en salir todas esas cosas maravillosas que compartí con ella y tantos otros y parece que fue ayer cuando ocurrieron. No quiero contaros ninguna anécdota, ya que seguro todos tenéis mejores que las mías, lo que sí quiero deciros en estos días tan tristes, es lo que me he reído yo solo cuando he empezado a recordar todas aquellas horas con Anna y mi amigo Antonio, que es al que veo sufrir más de cerca. Espero que todos los que habéis sufrido con su muerte, podáis encontrar también en vuestra memoria, la alegría y felicidad de nuestra querídisima Anna.

(Ricardo López-Migoya)

Querida Anna,
Qué sonrisa, qué carcajada. Es lo primero que pensamos cuando te recordamos. Qué alegría de vivir y qué capacidad para compartirlo con tu gente. Nos conocimos gracias a Antonio y rápidamente te hiciste un hueco entre nosotros. Pasamos muy buenos ratos juntos y hoy recordamos tu capacidad para modular tu voz y hacer infinitos personajes. Y acentos. Recordamos lo que nos reíamos cuando imitabas a los madrileños con tanta gracia. Por no hablar de tu mensaje en el contestador, qué buenos momentos. Has sido una amiga de las que se instalan en el corazón y aunque el contacto no sea diario ni semanal, están ahí para siempre. Y cuando hemos estado en contacto después, cualquier conversación servía para retomar nuestra amistad, como si no hubiera pasado el tiempo o la distancia. Hoy le damos a Antonio las gracias por darnos la oportunidad de haberte conocido y sobre todo queremos estar muy cerca de tu familia, para que estén, si cabe, más orgullosos de ti, de lo buena gente que has sido para nosotros y buena amiga. Tu familia, a la que siempre tenías presente, tus padres, hermana, tus sobris, la tía NANA como tú decías y después Xavi y ahora los niños. Sé que sabremos de todos ellos y tú estarás siempre en nuestra memoria, con todo el cariño y la amistad que somos capaces de transmitir con estas palabras. Hasta siempre Anna.

(Tatiana y Quique)

Conocí a Anna en un momento muy duro para ella y para toda su familia. Yo estaba allí para acompañarles, pero en realidad, no conocía apenas a nadie. Hubo una comida y a alguien se le ocurrió que Anna y yo nos sentáramos juntas en la mesa, supongo que porque ya sabían que estando con ella, todo sería más agradable y así fue. Yo suponía que después de la pérdida y dolor que sentiría en esos momentos, al ir contándonos nuestas vidas para conocernos un poco más, mi deber sería intentar animarla y hacerla pasar un grato momento, pero como os podéis imaginar, fue totalmente al revés, fue ella la que me iba dando ánimos a cada momento si yo le contaba algo triste de mí. Se olvidó por completo de ella misma, para hacerme sentir a gusto, tranquila, relajada y una más de todos ellos. Así era Anna, si te veía mal, aunque ella estuviera peor, antes eras tú que ella. Te miraba con aquella cara tan dulce, te sonreía, y con esa voz que tanto la caracterizaba, te decía “adelante Patricia, todo se va a arreglar” y no te quedaba otra, que mirarla, sonreir, y asentir, porque siempre terminaba por convercerte.

A partir de entonces y pasado el verano, (esto fue en julio, ya hace muchos años), empezamos a coincidir en Madrid. Ella iba por motivos de trabajo y yo por otras circunstancias que ahora no vienen al caso, pero nos pasabamos el fin de semana en la misma casa. Recuerdo que todos los viernes que sabía que nos ibamos a ver, me llamaba y me pedía que la esperara, y me decía, en nada me quito estos 4 Kg que me sobran. Esto era casi cada semana, con lo cual, cuando me llamaba y me lo decía, al colgar, yo no podía evitar esbozar una sonrisa, pero bueno, la esperaba para ver qué pasaba ese viernes.

Llegaba, dejaba las cosas y nos ibamos hacia el supermercado. Pasabamos por la sección de frutas y verduras y después de mirar un poco por encima, me miraba y me decía “Bueno, esto lo dejamos para el final, vamos a ver qué más hay”. Seguíamos mirando, llegabamos a la sección de carne, pero ahí ya era inevitable que así, de reojo, como el que no quiere la cosa, iba mirando la parte de bollería. Después de estar unos minutos haciendo que decídía qué carne comprar, me miraba, ponía esa cara de muñeca que tenía ella, se encogía de hombros y me decía:”bueno, casi, total, llevo sólo un día, mejor lo dejo para mañana, no?????? Yo me partía como siempre, sabía que lo iba a hacer, pero me hacía muchisima gracia ver como intentaba no comprar lo que había dicho que esa vez no compraría, pero como era de esperar, terminabamos comprando aquellas magdalenas de chocolate que la volvían loca, las chocolatinas rellenas de menta, las galletas príncipe y todo aquello que llevara chocolate y ni una sola caloría jajjajajajaja. Era genial, siempre .

Al día siguiente, el que se encargaba de hacer la comida, daba una voz para decirnos el menú de ese día y para saber cuantos nos apuntabamos para las cantidades y siempre se oiga como a lo lejos:”yo, yo quiero, cuenta conmigo, ya mejor como me voy hoy, sigo la dieta en Barcelona”, aunque como casi siempre había spaguettis carbonara, pollo tailandés , pollo al curry o cualquier cosa que además de nata, llevara crema de coco, total nada, lo propio para una dieta!!!!!!

Todos nos echabamos a reir, porque lo decía de aquella manera suya que era imposible regañarle y decirle que cada fin de semana que venía, nos decía lo mismo. Era graciosa hasta para eso.

Recuerdo como le gustaban mis tiramisús, como hubiera uno en la nevera, ya sabíamos quien se lo iba a terminar, pero lo que de verdad la v

olvía loca, era mi tarta de queso. Un día me pidíó la receta, y la dije que no, que era secreto, que yo se las hacía, pero mi tarta no se lo había dado a nadie. Ella sabía que yo me estaba planteando hacerme una operación de estética y sólo se la ocurrió decirme:” Le digo a mi padre que te la haga a cambio de la receta de la tarta de queso” jajajajjaaj. Ella cualquier cosa por aquel postre. Por eso, cuando ya dejamos de vernos por motivos personales, aunque seguiamos teniendo contacto telefónico, un día se vino a mi casa a pasar el día, comimos en casa y para postre le hice las dos cosas para que eligiera, y como era demasiado dilema, decidimos que lo mejor, para nos despreciar ninguno de los dos postres, era probar de ambos.

Esa y así era mi Anna, la que yo conocí, dulce, dulce como todo lo que la gustaba, nunca se olvidaba de ti, todo lo contrario, ayudándote siempre. Cuando la necesité, ahí estuvo, llamando cada día para dar ánimos, para contarme siempre cosas graciosas y hacerme reir. De hecho, creo que la última vez que la vi, fue también en una comida familiar como la primera vez, todo fue perfecto, celebrabamos el cumpleños de su tia y al final de la comida y LOS POSTRES, (fue mi aportación a aquella comida) Anna y su padre comenzaron a contar chistes, uno destrás de otro, era imposible dejar de reirnos, recuerdo a Taita contar alguno de mejicanos con acento incluido……aún ahora, cuando me acuerdo,me duele el estómago de reirme.

Gracias Anna, gracias por todos esos momentos que al menos a mí me hiciste pasar, gracias por tus sonrisas, por tus ánimos cuando los necesité, por no olvidarte de mi pese a la distancia. Sé que me querías, me lo decías muchas veces…….yo tambíen te quiero.

Hasta pronto mi niña.

(Patricia Contreras)

Anna
Nunca tuvimos una profunda amistad.
Nunca nos llamamos por teléfono
ni quedamos a tomar una caña
ni fuimos al cine
ni ni ni.
Nunca fuimos grandes amigos.
Quizá ni siquiera fuimos amigos, simplemente.
Pero, las veces que nos vimos,
¡qué alegría transmitías,
qué sonrisa gigante y blanca y sonora, que carcajada abierta!

Y perderte duele, pero que hayas estado por aquí merece esta pena.

(Carlos Mas)

Conocí a Anna por mediación de Antonio. Entonces yo vivía en Madrid y quedábamos con cierta frecuencia. De entre todos los recuerdos que guardo de Anna hay uno muy concreto que me gustaria compartir con vosotros.

Se acercaba la fecha del 30 cumpleaños de Antonio y Anna quiso convertirlo en algo muy especial, una fiesta que no pudiera olvidar nunca. Y así empezo a organizarlo, llamando a todos los amigos de Antonio, tanto de Madrid como de Berklee, para reunirnos en lo que sería una fiesta sorpresa.

Uno de los amigos de Antonio de Madrid envió un mail, con los datos de la fiesta sorpresa, a todos sus contactos entre los que estaba Antonio, que me llamó seguidamente para contarme lo oocurrido, que se había enterado de todo y que no quería que Anna se enterara para no fastidiarle la ilusión de poder sorprenderle y, a todo esto, yo mintiendo a Antonio, diciéndole que no podría asistir porque tenia que viajar a Sevilla, cosa que se creyó.

La fiesta del 30 cumpleaños de Antonio fue un éxito. Anna se encargo de que asi fuera. Organizó un concierto “jam” donde se escucho desde Paquito el chocolatero hasta algun tema de fusión de esos que solo Jordi conoce! Hubo comida, bebida y muchas sonrisas verdaderas. Ana se encargó de que Antonio fuese el protagonista y de que aquel día fuese lo más especial posible.

Antonio y yo hemos hablado muchas veces de aquel cumpleaños y de lo bien que lo pasamos. Yo siempre recuerdo aquellos días de preparación con cierta envidia. Recuerdo que me fascinó como Anna puso tanto empeño en aquello, en hacer feliz a Antonio. Nunca olvidare esa fiesta y nunca te olvidare a ti, Ana.

Espero que allí donde estés te organicen a ti una fiesta como aquella cada día.

(Iván Vivas)

¡Delfines! Tropecientas fotos de nosotros cuatro con los delfines; que acabamos comprando el mega pack turistico family-timo size. Pero que risas cada vez que aparecen cuando disparo el iPhoto. Esas cabezas sobresaliendo por encima del agua. Sólo se nos ven los dientes con esas sonrisas de oreja a oreja. Y a algun@s las lenguas.

No me acuerdo de cuantos días fueron, pero sí que era le segunda vez que te conocía. La primera fue en los Mandriles; unos días que me quedé en casa de Antoine con la excusa de sacarme el visado en la embajada. La de caña que le dimos por merengón (entre otras cosas). Gracias por tenerlo tan educado y apoyarme, yo temía que en algún momento me echara a la puta calle.

Pero bueno, fue en ese viaje de cayo en cayo según nos venía en gana, y que Antonio tan bien había organizado, que realmente nos conocimos. O no, porque sin llegarnos a conocer, la relación fluyó de una manera de lo más natural, y eso que a mí me suele costar entrar en calor con nuevas relaciones. Pero no contigo.

Ya de vuelta en  Miami, me acuerdo que la última noche me cogiste desprevenido y me arrinconaste, espalda contra la pared, mientras los otros dos paseaban por la luna. Me dijiste que me fuera de copas con Antonio. El y yo sólos. Que nos veíamos muy de cuando en cuando y que nos fuéramos de farra a rememorar nuestras mejores batallas. Desinteresada.

Un beso muy fuerte Anna. Y un abrazo inmenso de todo corazón a toda tu familia.

(Guillermo y Julie)

Juego de tronos: Familias e intrigas


Dinastías

Tengo un lío monumental entre familias, bastardos, hijos e intrigas palaciegas. HBO ha hecho un gran trabajo en su web para saber quién es quién. Incluyen mapa y localizaciones de cada uno de los capítulos. En Haute Slides, con más sencillez, han ido un paso más lejos con la sensacional infografía en la que establecen todas las relaciones de todos los personajes.