Expulsada


El 20 de mayo de 2009, La Nueva España publicó una entrevista con Maite Pagazaurtundúa. Cuando le preguntaron si había menos miedo en la sociedad vasca, ella respondió:

Hay una parte importante con cierta pasividad. Tanto, tanto miedo ya no hay; programas de humor como «Vaya semanita» no hubieran sido posibles hace años. Hay todavía mucho miedo, pero se va avanzando.

En ‘Vaya semanita’ hacen gags sobre ETA como éste:

La Siete, que pertenece a Telecinco, lo emite todas las mañanas de lunes a domingo. No soy de ver realities, pero el timeline de Twitter tiene la peculiaridad de que tan pronto se recibe un enlace con una conferencia de Von Misses, como un tuit diciendo que una concursante de Gran Hermano, llamada Argi, ha tenido la lamentable ocurrencia de meter la pata en voz alta y asegurar que la única manifestación a la que ha ido ha sido a una «para que vuelva ETA». Mostró su arrepentimiento inmediato, consciente de su barbaridad, pero acababa de firmar su sentencia.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo protestó al hacerse eco del malestar de algunos de sus asociados, escuchó el sincero arrepentimiento de la concursante y publicó esto en Twitter:

Disculpas aceptadas por los agraviados, no parece que debiera haber pasado a mayores. Pero para entonces, la maquinaria de las redes sociales había puesto en marcha el imparable rodillo de la opinión pública. No sé en qué momento se anunció su expulsión, pero si el programa optó por mantener a la concursante en la casa un rato más del necesario, aprovechó el desafortunado comentario de Argi en nombre del share. Telecinco, los mismos que emiten ‘Vaya semanita’ todas las mañanas, decidió finalmente expulsar a la joven.

En cualquier caso, no es descabellado pensar que a Telecinco se le haya pasado por la cabeza lo sucedido con ‘La Noria’ en noviembre de 2011, cuando el programa pagó a la madre de El Cuco, uno de los presuntos asesinos de Marta del Castillo, para que concediera una entrevista. Las protestas no se hicieron esperar, el público presionó a las empresas anunciantes, desde Mercedes hasta El Corte Inglés, y éstas retiraron su publicidad del programa, que no fue capaz de sobrevivir.

Captura de pantalla 2013-05-03 a la(s) 05.08.33Una parte de la prensa online, por su parte, no ha tenido demasiado decoro. Me ha llamado la atención la violencia de este titular tan utilizado: «ETA irrumpe en Gran Hermano». El titular, una vez confirmada la expulsión, ha sido cambiado en El Mundo y El País, por eso la captura de la izquierda. Quizás deberían cuidar más la elección de los verbos, pues ‘irrumpir’ ha sido casi siempre el utilizado para referirse a los asesinatos de ETA en campaña electoral.

ETA irrumpe

Anábasis


Avatar de AntonioValVidalCartas del Mediodía

Cuenta Jenofonte, el primer madridista de cuya remontada se tienen noticias, la historia de ésta en su Anábasis. Hoy su análogo sería la libretilla azul donde Mourinho apunta sus inescrutables jeroglíficos, sus líneas y geometrías misteriosas, disposiciones tácticas y la lista de la compra que le encargó su mujer. En la Anábasis se relata la excursión de unos cuantos hoplitas griegos al interior del imperio Persa en busca del botín que el príncipe Ciro les había prometido a cambio de que con sus espadas y lanzas le aupasen al trono de su hermano Artajerjes. Los griegos, aparte de ser los fundadores de la civilización occidental y de construir maravillas intemporales como la Acrópolis, también eran unas putas que, naturalmente, se vendían al vil metal, como todo hijo de vecino. El picnic de los muchachos de Jenofonte llegó hasta Cunaxa, que es como decir donde Cristo pegó las tres voces y…

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Thatcher la punk


Johnny Rotten, vocalista de los Sex Pistols.
Johnny Rotten, vocalista de los Sex Pistols.

Cuando Pink Floyd estaba a dos cafés de cambiar las drogas por los láser, rondaba por la tienda de Malcom McLaren un flacucho John Rotten de pelo verde, con una camiseta de aquel grupo donde había escrito a mano las palabras «I hate». El Punk nació como un movimiento de descontento social en el que todo valía. El Reino Unido era un país paralizado por las huelgas. Hasta los enterradores tuvieron la suya. Se necesitaba un brusco giro de timón porque nadie era capaz de ver un futuro.

Musicalmente se acababa, de una vez, con el virtuosismo de dos minutos de solo de guitarra, los ocho minutos de canción casi en trance. El punk permitía ir al grano: gritar en poco más de dos minutos lo que a cualquiera le saliera de la gutural, supiese o no cantar, fuera o no capaz de acertar tres acordes seguidos en una guitarra desafinada. El golpe y el empujón eran el recurso estético salvaje, un teatro que el público se tomó demasiado en serio. No había futuro y no creían en un futuro, hasta el rock les había traicionado. El punk presentaba una imagen de ruptura absoluta: ya no había modas, ni en ropa ni peinados y, sin quererlo, crearon su propia estética, algo que cabreó soberanamente a los pioneros pues, de pronto, se vieron engullidos por esa imagen que ellos mismos habían creado… y con la que, por supuesto, no podían estar de acuerdo. El punk había creado esa estética de apocalipsis nuclear tan recurrida en el cine.

Como hoy no hay nada más conservador que las vanguardias, el punk necesitaba ese póster en la pared adolescente donde apuntar sus dardos. Así que cuando llegó al poder una punk como Margaret Thatcher, que en su etapa como secretaria de Estado de Educación y Ciencia en el gobierno conservador de Heath había eliminado el vaso de leche gratuito a los niños de siete a once años -en una medida que le obligó el Tesoro a tomar- y que se ganó, además del odio, el apodo de ‘Margaret Thatcher, milk snatcher’ (la roba leches), encontraron en ella su rostro perfecto sin darse cuenta de que era uno más de ellos.

thatcher-punk-460-300x200Thatcher sabía que el Reino Unido estaba estancado, y compartía el lema punk del «no hay futuro». Así que salió del antro para ponerse a trabajar. Sus mensajes eran claros y directos, unos ganchos punk que ahorraban calificativos. Dos minutos para decirlo todo eran suficiente para no enredarse en la clásica verborrea política. Provocó una recesión para controlar una inflación que campaba a sus anchas por las gráficas, lo que llevó a un considerable aumento del paro. Frenó los últimos coletazos de la dictadura argentina al responder al ataque sobre las Malvinas, una dictadura que habría durado más sin la intervención británica. La rápida victoria en la guerra y la desintegración de la izquierda entre moderados y radicales -que llegaron a las elecciones de 1983 con un manifiesto que fue calificado como ‘La nota de suicidio más larga de la historia’- le otorgaron una nueva victoria política. Mientras el laborismo se buscaba a sí mismo, en 1984 comenzaron las fuertes movilizaciones sindicales del carbón. Lo sindicatos se habían llevado por delante al gobierno de Heath y al posterior laborista de Callahan, y ella no estaba dispuesta a que algo así volviera a suceder. No porque no le pudiera suceder a ella, sino porque no estaba dispuesta a que su país cayera, de nuevo, en aquel agujero punk de queja y anarquía. Las minas, aquellos años, se llevaban mil millones de libras en subvenciones y era un sector deficitario en casi todas las cuencas. La voluntad de transformar la economía pasaba por cerrar las que daban pérdidas -casi todas- y privatizar las demás, y eso significaba una guerra abierta. Una guerra de desgaste que perdieron poco a poco los sindicatos hasta quedar solos y debilitados y su líder, Arthur Scargill, con su prestigio por los suelos.

Llevó a cabo una oleada de privatizaciones, lo que permitió no subir demasiado los impuestos cuando fue necesario -incluso algunos los bajó- y creó sectores en los que ahora son competencia puntera, como BP, British Airways o British Telecom. La desregularización permitió a Londres convertirse en el centro financiero de Europa. Su alianza con Reagan y Juan Pablo II ayudaron, por fin, a liberar a Europa del Este del totalitarismo comunista. Hay que ser muy valiente para hundir un país en una recesión a corto plazo cuando, ese mismo corto plazo es el que manda sobre los votos. Y hay que tener muy claras las cosas cuando se decide que con terroristas no se negocia aunque mueran diez en la cárcel fruto de una huelga de hambre.

Margaret Thatcher era una admiradora de la escuela austriaca de economía y de Hayek, otro punk de su época. Por eso, Thatcher era capaz lanzar discursos como éstos, tan impropios de políticos:

Uno de los grandes debates de nuestra época es cuánto de su dinero debería gastar el Estado y cuánto debería quedarse usted para gastarlo en su familia. Si el Estado desea gastar más, sólo puede hacerlo pidiéndole más de sus ahorros o aumentando los impuestos. Y no es una buena idea pensar que otro pagará, porque ese otro, es usted.

El legado de Thatcher no está en los detalles. Está en la transformación definitiva de la industria del país y su liberalización de la economía. Sus políticas no hicieron ningún milagro. Se llevaron a cabo con mucho sudor y mucho trabajo. Gracias a ese esfuerzo colectivo, el país resulta hoy competitivo. Su legado no es lo que hizo, sino lo que llegó después, con un laborismo renovado personificado en Blair. Ella bromeaba al respecto, en parte, cuando afirmaba que ese era el mayor de sus logros. Y eso no se lo perdonaron nunca esos punks, aglutinados en los ochenta con el pop y el rock de Morrisey y Elvis Costello, todos con el mismo póster, con sus mismos dardos, y en la misma habitación con su misma pared setentera y adolescente desde donde le deseaban la muerte. Y es que Thatcher fue mucho más punk que ellos.

Miedo


Correspondencias


Sucedió en Atocha hace poco más de diez años. J. es, sin duda alguna, uno de los mejores baterías que he conocido en mi vida. Ha tocado con mucha gente que todos conocéis. Nivel gira mundial incluso antes de llegar a la escuela de música donde nos conocimos, hace ya bastantes años. Entonces, yo todavía tocaba la guitarra y componía. Antes de subir al tren y despedirnos, tuvimos tiempo para discutir un penúltimo café. Reconozco que siempre tuve mis dudas con la música. No sabía si lo que componía era bueno, no sabía si sería capaz de mejorar la agilidad con los dedos, las cuerdas. La velocidad. La destreza con las corcheas. La precisión. En un momento de breve charla, J. me despertó sus dudas de un sopapo: «Con frecuencia me despierto por las mañanas y dudo. No sé si sirvo para esto». J. es, sin duda alguna, uno de los mejores baterías que he conocido en mi vida. Y dudaba.

Avatar de Trenzando TRENZANDO

Tres amigos, una noche cualquiera, en un bar cualquiera.

M: Emborracharse es el acto más intrascendente que existe. Te hace libre. Te olvidas del tiempo, del espacio, de Dios y hasta del yo.

R: Ya tienes post: el pedo intrascendente.

M: Escribir es duro. Tienes que pensar, machacar una idea sobre la que se han escrito cientos de libros y expresarla de una manera original para que parezca nueva. Es placer y dolor. Te llena y te vacía. ¡Soy una constante tensión entre extremos!

R: Pues eso, una mujer.

A: Y lo que te queda, amiga. ¡No hay más que eso!

R: Te iba a decir lo mismo que te ha dicho Ana y no soy mujer.

M: Pero la diosa Venus se cebó conmigo. Ando y desando constantemente el camino entre lo racional y lo emocional, la alegría y la tristeza, el…

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Follando sin airbag


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Car-Enveloping Airbag Technology, el nuevo airbag de Volvo. O no.

Imagine que usted se ha comprado un Volvo. Usted no sabe de diseño y además no le importa. Puede incluso tener mal gusto y que su coche le parezca un prototipo de estética vanguardista. No pasa nada, vive en un mundo en el que todo importa una mierda, donde una tipa metida en una caja de cristal, es arte. Puede que le guste la tipa (en ese caso puede tener salvación), o puede que le guste la caja (en ese caso es usted imbécil). Decía, que usted se ha comprado un Volvo, y lo ha hecho porque valora la seguridad por encima de todo. Es usted de lo más normal. No me lo agradezca, no es un elogio.

La seguridad es, sin duda, asunto de importancia diaria. Valoramos a esas personas seguras de sí mismas a no ser que entrenen al Real Madrid, valoramos las alarmas de las casas y la presencia policial si no se llama antidisturbios y los tenemos justo en frente. Valoramos los condones sin agujeros. Grandes y pequeñas… seguridades. Usted, como no es de correr riesgos, sino más bien de hacer siempre los mismos cambios a partir del minuto 65, de uno en uno y sin empujar, se ha comprado el último grito en seguridad automovilística: el Volvo con la ‘Car-Enveloping Airbag Technology‘, que viene a significar algo así como «cariño, este condón gotea. Por fuera». Amigo, se la han clavado.

Resulta que ayer fue el llamado ‘April Fools Day‘, fecha de bufonadas y chistes en muchos países. Todos, empresas incluidas, bromean en comunicados, incluso en vídeos. En España no. Aquí nos creemos alguno y lo publicamos. Eso es lo que ha pasado con Volvo y su nuevo airbag, sueño de todo narcotraficante de la película de Juanma Bajo Ulloa. Este superairbag sale de un compartimento del techo y envuelve el coche completamente en caso de impacto. Ignacio Badomar me señaló en Twitter que una parte de la prensa se había tragado lo que a todas luces parecía un bulo: Público, El País, El Mundo, ABC , EFE y algunos más. El error de la Agencia -y de los demás- consistió en no haber tenido en cuenta el día que era, pues dieron por válido un comunicado de Volvo.

Si la seguridad de Volvo está en los airbags, la del periodismo está en la confirmación de los hechos, y teniendo en cuenta que era la propia casa quien había difundido la noticia, comenzamos a buscar posibles desmentidos en páginas del extranjero que fundamentaran nuestras sospechas. El único lugar común donde se daba la noticia y era tratada como broma era en Autoevolution, una web de otro planeta. No encontramos ningún medio extranjero relevante que la diera. No he visto la noticia ni en La Vanguadia, ni en La Razón ni en El Periódico de Catalunya. Varias horas más tarde, Ignacio publicaba en Twitter el desmentido de Volvo en El Economista. Los periodistas, que en mañanas como esa nos levantamos con el esfínter bien prieto, no nos damos cuenta de que también nos cabe por la boca.

Cuando se sufre un bombardeo de mentiras desde fuentes oficiales no es raro creer en alguna. Pero lo verosímil no es lo veraz, y el trabajo periodístico consiste, precisamente, en saber si lo es o no. Sobre todo cuando la fuente más autorizada de todas, que es la propia empresa, asegura en el día de las bromas que es cierto. Por eso, en un día así, si hay una fuente no creíble, es la empresa. Afortunadamente, a nadie le dio ayer por bromear con las cosas del bombardear.

Contraindicaciones

Resulta que Público, que como hemos dicho le llegó la noticia hasta el esófago, se ha mostrado sorprendentemente despechado por el desmentido, como si la eyaculatoria hubiera salpicado por donde se asoma la vanidad.

Hombre, señores de Público, no hace falta el tono enfadica, que nadie les ha robado el bocadillo. Vale que se han creído la noticia a la primera. No han hecho esas comprobaciones de primero de Periodismo porque el comunicado era oficial, a pesar de ser uno de abril. A pesar de ser un render -y no una fotografía como señaló El País– bastante cutre. Pero no se hagan las despechadas, que es bastante ridículo. No nos señalen a los demás -¡en una noticia!- la línea que separa el buen gusto de la caja de cristal. Y enváinense su moralina.

Sin embargo, lo peor ha llegado de la mano de ABC. Miren los dos tuits que, de nuevo, me facilitó Ignacio (como ven, éste artículo mío podría haberlo escrito él, pero tiene un blog de historia de mayor enjundia y requiere de su dedicación):

Noticia original de ABC capturada en Google.
Noticia original de ABC capturada en Google.

Pinchen en el enlace del tuit que pinchen, les llevará al mismo titular: «Volvo celebra el ‘April Fools Day’ anunciando un falso airbag». La noticia original ha sido eliminada, pero he podido capturarla en una vista previa de Google antes de que desapareciera de su caché.

ABC no ha admitido un error, lo ha hecho desaparecer. Y cuando algo no existe, es complicado de subsanar, imposible pedir disculpas. No entiendo la vanidad de tantos periodistas a la hora de (no) reconocer errores. Eliminar el error nunca lo permitió el papel. Lo facilita Internet y eso es tentador y peligroso, porque es el camino más corto para no errar nunca, para de dejar de ser humano.

Nuevo-Nuevo Periodismo: los hechos mutan


No sé si el periodista Fran Guillén es hijo del aforismo del científico alemán G.C. Lichtenberg: «He notado claramente que tengo una opinión acostado y otra de pie». En sus Scrapbooks, publicados tras su muerte, había aforismos, retazos de su pensamiento, párrafos ocurrentes. Nada concluido (no era necesario), y mucho menos concluyente. Eran, en muchos casos, frases producto de su ironía. Por eso sorprende que alguien -Guillén no está solo- saque de él la conclusión de que los hechos mutan. Cuando uno se lanza en coche por un precipicio, lo que menos importa es cómo lleva el cinturón.

Es como si los cómics hubieran dado su salto a la realidad. Pedro Ampudia ha estado muy agudo al denominar a esto de los hechos mutantes Nuevo-Nuevo Periodismo porque, como bien dice, Capote ha sido superado. Entramos, como prosigue, en la ciénaga de Iker Jiménez, en lo paranormal, es decir, en la negación del periodismo. Porque si el periodista ya no puede trabajar con los hechos, no sé cómo va a hacer su trabajo. Se entra en el resbaladizo terreno del todo vale. Lo llamativo es que las mutaciones no parecen tener repercusiones en el presente. Luego, si no son de ninguna manera comprobables hoy, ¿cómo se puede demostrar el fenómeno de los hechos mutantes? La magia del relativismo cada vez cruza fronteras más asombrosas.

Los hechos, el único axioma de la profesión, el punto de partida, no son otra cosa que acontecimientos del pasado reciente, un pasado solamente generado por la muerte. La inmutabilidad de la muerte. El periodismo se encarga de esos hechos recién fallecidos. A veces, incluso, los acompaña a la tumba. Los hechos nunca son fruto del pensamiento, no pertenecen al periodista, se sitúan fuera: por eso un periodista no es un filósofo. Sólo la interpretación de esos hechos le pertenece.

Puedo entender que haya quien dude de la existencia de la verdad, de la objetividad. Les invito a leer a Revel. Incluso admito que haya debate entre esos pequeños -¡enormes y vitales!- detalles de ‘fiction’ en la ‘faction’. El calcetín de Garzón y Pilar Urbano. O que pregunten a Cercas por el día que no se fue de putas. Pero a dudar del axioma sólo se atreve la ignorancia.

A no ser, claro, que los increíbles hechos mutantes consistan en algo parecido a esta entrevista a Zapatero en El País en julio de 2010. Así sí:

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Hombre, Guillén, que la búsqueda en Google de «hechos mutan» sólo da 145 resultados. Por poco caben en un tuit. Igual es para replanteárselo. El mote que te ha puesto Mr. Haiku, ‘el Quijotesco’, no puede ser más acertado. Ojo, cualquier día puede sacar uno de mis tuits y reflejarlo en el espejo. Yo, entonces, sólo espero sonrojarme y conceder, pero nunca empeñarme en embestir contra los molinos de viento.

Escrache


Últimamente se habla mucho del escrache. Hace unos días Carles Francino, director de La Ventana de la Cadena SERlo definió como una

forma de protesta que nació en Argentina para perseguir a represores de la dictadura cuando la justicia no podía actuar contra ellos.
Captura de pantalla 2013-03-25 a la(s) 18.52.23
Una de las definiciones de la RAE es un poco menos pacífica.

A continuación, Francino se hace la siguiente pregunta:

¿Hay diferencia entre escrachar a un represor de una dictadura o hacerlo, por ejemplo, con un diputado, que es lo que está ocurriendo estos días en España?

La pregunta roza una retórica insultante. Ciertamente, hoy, Rosa Díez ha respondido muy bien en El Mundo no sólo a él, sino a otros medios de comunicación que sacan a diario sus cámaras a la calle no para buscar noticias, sino para tomarla. Francino, después de dar paso a un corte de audio donde miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) acudieron al domicilio de Ruiz-Gallardón y en el que se escuchan cánticos como

¡Alerta, alerta, alerta a los vecinos, en este barrio, vive un asesino!

asegura y deja claro, quiere dejar claro, que no se ha utilizado en ningún momento la violencia. Me voy a tirar al barro: Si consideramos violencia de género -es decir, violencia- que un hombre grite o acose a una mujer, ¿por qué no son son violencia esos gritos? Estoy seguro de que para Francino, gritar y acosar sin tocar a una mujer es violencia. ¿Por qué no lo es si se hace con un diputado? Voy más lejos y me coloco frente a la barrera moral de Francino: ¿En qué momento una diputada deja de ser mujer?

Resulta curioso que añada, más adelante, que «está por ver que se aporreara la puerta del domicilio de González Pons«, otra vícitma del escrache. ¿Aporrear una puerta es más violento que gritar asesino? Parece claro que Francino traza la línea de la violencia en el contacto físico, sea persona u objeto, según le convenga. Que vayan a la puerta de su casa un par de días, a ver si cambia de idea. ¡Qué languidez!

A continuación, entrevista a Ada Colau, portavoz de la PAH, quien asegura que enviaron cartas a diputados y a miembros del gobierno y que ninguno se molestó en responder ni en acudir a ninguna de las reuniones de la asociación. Asegura que lo han intentado todo por las buenas. UPyD decidió hacer públicas esas cartas por las graves amenazas que contenían. En ellas, después de plantear la situación y de pedir el voto para la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que la PAH había presentado en el Congreso, se puede leer que si el voto no era favorable, la PAH entendería que

su partido renuncia a escuchar la voluntad de una incontestable mayoría. En este caso, no tendremos otra opción que señalar públicamente a los diputados de su grupo parlamentario como responsables directos del sufrimiento y el dolor de miles de familias de este país.

Aunque la ILP fue admitida a trámite, es evidente que la PAH ha seguido con su agenda pues, como ya indicó la propia Colau el mismo día que se admitió, no quieren que se pervierta su propuesta. Así, daba igual lo que decidieran los diputados porque la decisión de ir a por ellos ya estaba tomada. Pero no todos en la PAH están de acuerdo. Asier Martiarena, recoge las declaraciones de E.C, uno de sus miembros, que asegura que «una cosa es protestar y otra intimidar».

Más adelante, en la entrevista con Francino, Colau define su escrache:

vidas-en-juegoLa campaña de escrache que estamos haciendo no tiene ningún componente ni de violencia, ni de coacción, ni de nada parecido. Lo único que se hace es ir allí donde puedan estar los diputados. Es decir, si no han querido venir a conocer la realidad, lo que dice la ciudadanía es 'llevaremos la realidad allí donde estén ustedes, señorías. Ya sea en la calle, en el trabajo, en actos públicos, o en sus barrios. Lo que hacemos es que los afectados escriben sus casos en postales y se dejan en buzones o debajo de la puerta. Y ya está.

Qué arrogancia ciudadana, la suya. Que me explique Colau, si es tan amable, el siguiente vídeo.

Hay que ser muy tonto


Que la prensa deportiva acostumbra a mentir lo sabemos todos. Y ellos saben que lo sabemos. Así, se ha llegado a un acuerdo implícito entre esa prensa y el público: te compro para que me mientas igual que podría comprarme el Qué me dices, pero prefiero munición de barra de charla barata con los colegas, que leer por enésima vez que Belén Esteban se separa de su novio, su marido, tortuga o sea lo que sea que tenga ahora. Esto ofrece una ventaja fundamental: la princesa del pueblo pero sin el pueblo sólo puede separarse de uno, pero el Real Madrid puede fichar a diez o quince jugadores en lo que tardan unos amigotes en beberse el pacharán de la sobremesa. No hay color.

Por eso precisamente, porque la prensa deportiva miente, no nos escandalizamos cuando leímos en septiembre de 2011 lo siguiente:

https://twitter.com/marca/status/115378900623822848

Da para un par de rondas de cañas, al menos. Pero hombre, hombre. Resulta que cuando a alguien, año y medio más tarde, se le ha ocurrido frotar a Marca la noticia por la cara, el diario se ha descolgado con esto (varias veces):

No sé qué tipo de protozoo tiene Marca al teclado de sus redes sociales. No digo yo que reconozca la mentira, pues ya he dicho que ésta va implícita en la relación con el lector. Ni hablemos de hacer bien el trabajo. Pero al menos hay que tener la decencia de admitir que te han engañado y no aferrarse a la costumbre e inventarse que alguien se ha colado en tu cuenta y ha publicado ese tuit. Sobre todo cuando ese tuit lleva un enlace. Y más aún cuando ese enlace lleva a la siguiente noticia de tu propio diario.

Fichaje de Neymar Marca

Livin’ la vida en catalán


Sandro RosellGamper vino de fuera de Cataluña, era suizo, fundó el club y, cuando vino, se llamaba Hans Gamper. Cualquiera de vosotros, si sois nacidos en Cataluña perfecto, y si no lo sois también, queremos que seáis como Gamper, que llegó, se integró en el país, habló catalán e hizo que fuera la lengua oficial del club. […] Que vosotros lo habléis, lo entendáis y que seáis del Barça en Cataluña en catalán es exactamente lo que se debe hacer. […] Porque será la gran demostración de que sentís el club, de que sois del Barça, estáis en Barcelona, vivís en Cataluña y compartís los valores que todos los catalanes queremos tener, que es vivir juntos con toda la gente que viene del norte y del sur. […] Vengáis de donde vengáis, del norte o del sur, integrémonos todos y hagamos una gran familia, la familia culé y la barcelonista. […] Quiero reiteraros que penséis que nuestra lengua oficial es el catalán y, por lo tanto, es muy importante que compartáis la lengua del club con todos los niños que convivís en este país.

Las anteriores declaraciones no son de un político culé, sino de un seguidor, parece que aficionado a político, del Barça. Concretamente, de su seguidor y presidente Sandro Rosell. Las pronunció ante un grupo de niños durante un acto de la Fundación del Club en el barrio de El Carmelo, con alto porcentaje de inmigración. Lo único decente que un presidente de fútbol puede decir ante un grupo de niños, es algo parecido a esto:

Nos gustaría que jugaseis al fútbol, muy bien al fútbol, que os esforzaseis tanto en los estudios como con el balón. Y que yo pueda presumir, orgulloso, de que un día di una charla inspiradora al nuevo Messi.

Poco más. La diferencia entre la cita original y la que nunca pronunció son evidentes. Por eso las palabras de Rosell son graves. No tanto porque reparta carnets de buen catalán dependiendo del club del que uno sea seguidor, sino porque son palabras políticas dirigidas a niños que todavía hoy no se han enterado de que estaban en un mitin. Pero que han pillado el mensaje de la doctrina social nacionalista. El gran éxito del nacionalismo es haber logrado implicar a toda la sociedad, independientemente de la ideología, en la defensa de un idioma como icono de una cultura en permanente peligro de extinción.

Sin duda es bueno, y muy probablemente necesario, que aprendan catalán. Pero su discurso debería ser un insulto a la inteligencia, por eso no le concedo el determinismo de sus palabras. Su generalización excluye a los que también son catalanes y no piensan como él. Estos últimos, en contra de lo que dice la propaganda nacionalista, no promueven el castellano por encima del catalán, sino que fomentan el bilingüismo, que es el estado natural de la calle.

Su discurso está incluido en el continente integrador habitual, que consiste en aceptar a todos los que llegan. Pero hay condiciones. El problema real es que esos niños del sur no son necesariamente marroquíes, y esos del norte no tienen que ser franceses. Basta con que uno sea manchego y otro aragonés: se les aceptará si hablan catalán. En su propio país, que es España, no Cataluña, al menos mientras escribo esto.

La coartada cultural del nacionalismo está en el idioma, un idioma en peligro -según ellos- por el peso del castellano en la sociedad catalana. Por eso, Rosell y los políticos nacionalistas utilizan eso de «vivir en catalán». Esto quiere decir que, según parece, un ciudadano catalán tiene el misterioso derecho a que todo lo que le rodee esté en catalán: letreros, publicidad, menús de restaurantes, libros, prensa… Tiene derecho a una arcadia feliz catalana donde el castellano sea solamente accesorio, nunca obligatorio. Por eso, también, tiene derecho a que se le atienda en catalán en las administraciones y en los comercios privados. Y por eso, finalmente, los niños tienen derecho a que se les instruya en catalán. Aunque el Tribunal Supremo -que no sabe de qué va la vida- dicte lo contrario. Así, defendiendo este derecho alucinógeno, no dan opción a los padres para elegir el idioma vehicular de la educación de sus hijos. Por eso, Artur Mas tuvo la desfachatez de afirmar, en una entrevista concedida a El Mundo en 2006, que los que quieran

que monten un colegio privado en castellano para el que lo quiera pagar, igual que se montó uno en japonés en su momento.

Todo lo anterior viene a cuento porque el Barcelona acaba de firmar un acuerdo con la Plataforma per la Llengua para fomentar el uso exclusivo del catalán en el equipo y, para ello, han editado una guía. La guía, muy completa, orienta sobre cómo lograr que los niños se expresen en catalán exclusivamente. En ella, tenemos ejemplos para apiadarse de las criaturas y se insta a no cambiar al castellano aunque el chaval hable su perfecto andaluz y el entrenador, su gracioso acento gallego. Y es que cambiar de lengua

supone discriminarlos, porque les restamos posibilidades de aumentar el conocimiento de una lengua -la catalana- que les será útil y necesaria para desarrollarse en total libertad en nuestra sociedad. Por lo tanto, el objetivo de esta guía es ayudar en cambiar estos hábitos lingüísticos, mudarlos por otros que nos permitirán llevar a cabo una gestión lingüística mucho más responsable y solidaria.

Hay muchos más ejemplos. Por supuesto, aprovechan para incluir a las familias ya que, aunque son actores indirectos,

son una parte fundamental para que se consigan los resultados que nos hemos propuesto, para que nuestras propuestas de transformación no se acaben en nuestro ámbito de trabajo.

El cierre magistral a la guía lo aporta María Purificación Pinto Fernández, miembro de la ejecutiva de la Plataforma per la Llengua, donde asegura, en un párrafo, que

adoptar una lengua es siempre un acto voluntario y enriquecedor

para añadir casi al final que

lo que nos permitirá formar parte del mismo equipo será una identidad común, compartida y expresada en la lengua histórica del país, que es la lengua catalana.

Yo les diría lo que Carles Puyol, sí, ese que es capitán del Barça, manifestó públicamente cuando Joan Laporta intentó incluir en los contratos de los jugadores la obligación de hablar catalán: «un futbolista, lo que tiene que hacer, es jugar al fútbol».