Ley de Godwin


Mike Godwin enunció la llamada Ley de Godwin, aunque más que una ley, es un principio. Observó en los grupos de Usenet de la época, que

a medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno.

Con ello, quería señalar la necesidad de pensar dos veces la retórica inflamada o las comparaciones exageradas. Era 1990. Entonces, llamar fascista a alguien era un verdadero insulto, la última ofensa, incluso más allá del hijo de puta. Sin embargo, el mal uso de las palabras y su utilización exagerada pervierte su significado hasta tal punto que dejan de tener sentido. Por eso, no es raro ahora que una persona que no tiene sus ideas alineadas con la socialdemocracia imperante se califique a sí misma de fascista mientras se ríe, pues ya sabe que quien le insulta, hoy, lo hace como último recurso argumentativo, lo que dice mucho de la pobreza de los utilizados con anterioridad. El límite ha llegado hasta el punto en el que el principio de Goldwin se cumple desde el inicio.

Actos de Dios


Los americanos son unos ignorantes. Lo sabemos porque lo demuestran las televisiones de medio mundo de vez en cuando emitiendo preguntas absurdas a sus ciudadanos que, por no quedar callados, responden barbaridades. No hablemos ya de los rankings de las mejores universidades del mundo: todos sabemos que las nuestras copan los primeros puestos y las americanas se pegan por entrar entre las 200 primeras. La semana pasada escuché en la televisión a una joven española de unos 20 años responder a voleo, después de mucho dudar, que la Segunda Guerra Mundial comenzó en el año 1600. Habrá que analizar detenidamente sus lazos sanguíneos, pues seguro que algo hay del otro lado.

Hoy ha ocurrido algo llamativo en Onda Cero. Lo ha señalado Tsevan Rabtan en Twitter. En «Julia en la Onda», programa de Julia Otero, hablaban la presentadora, Núria Torreblanca, Santi Segurola, Julián Casanova y Agustín Alcalá, corresponsal de la casa en Estados Unidos. En un momento determinado, el último comenta que la compañía eléctrica que tiene contratada no se ha hecho cargo del importe de la comida que tenía en la nevera debido al apagón que provocó el huracán Sandy. En una carta recibida por el periodista, la empresa argumenta que el apagón ha sido un «acto de Dios» y que, por tanto, está amparada por la ley. Aquí, el corte.

Jodidos yankis ignorantes.acto de dios

El último domingo


1962

Ramón Baglietto es decorador y tiene una tienda de muebles. Como a esa hora no hay clientes, está en la calle, de pie, junto a la puerta del negocio que regenta. Tiene 26 años. Calle arriba se acerca una mujer con un bebé en brazos y un niño de la mano, que lleva una pelota. Cuando llegan a la altura de Ramón, el balón se le escapa. El pequeño corre tras él sin pensarlo. Su madre se da cuenta de que se acerca un camión y corre para proteger a su hijo. Ramón, testigo de la escena, sólo tiene tiempo para abalanzarse sobre la mujer y arrebatar al bebé que lleva en brazos. No puede hacer más. Es testigo, horrorizado, de cómo el camión aplasta al pequeño y a su madre. Mueren al instante. Ramón se acerca con el bebé al que acaba de salvar la vida, el pequeño Kándido, y coloca un crucifijo en la mano de la mujer.

1980

Ramón tiene la sensación de que ETA le vigila. Se lo ha comentado a su hermano Pedro. A su mujer, Pilar, le ha dicho que cree que un joven le sigue. Es domingo. Los hijos del matrimonio, de nueve y trece años, tienen muchas ganas de salir a cenar una chuleta con sus padres. A la mañana siguiente, cuando Ramón sale de casa por el garaje, Pilar se asoma por la ventana para ver cómo saca su Seat 124. Observa a un joven: «qué hará ese chico ahí», se pregunta extrañada. El día transcurre con la normalidad de cualquier otro lunes. Sobre las nueve de la noche, Ramón telefonea a su mujer para decirle que acaba de despedirse de unos clientes y que va para casa. Cierra su tienda en Elgoibar. Diluvia con rabia. Arranca su coche. Doce kilómetros hasta su casa, en Azcoitia. Nada más salir, se percata. Un coche le sigue. Acelera. Consigue cierta ventaja. Al girar una curva, en el alto de Azcárate, dos asesinos de ETA toman la calzada y ametrallan el vehículo. Dos balas alcanzan el pecho de Ramón y choca contra un árbol. A los pocos segundos, llega el coche rezagado. Se baja un joven. Camina hacia el coche estrellado. En su mano, una nueve milímetros Parabellum. Se acerca a la ventana. El joven Kándido clava la pistola en la sien de Ramón. Y dispara.

El déficit



Avatar de MªCarmen AndrésEl blog de MªCarmen Andrés

Tras la polémica surgida a partir de las informaciones sobre la financiación irregular que, según ha informado la prensa nacional en los últimos días, podría haberse producido en las filas del Partido Popular, se ha iniciado de nuevo un debate de difícil conclusión ¿Cómo impedir la corrupción en los partidos políticos?

La última gran reforma que se realizó acerca de la financiación de los partidos se realizó en octubre de 2012. Sin embargo, en aquel entonces no se prestó una gran atención mediática a aquella norma que tardó un año en gestarse y que, sobre el papel, ha sido la que mejor ha conseguido regular esta cuestión.

Partíamos de una tibia Ley de 1987 que dejó de adecuarse a los tiempos y a los acontecimientos, una Ley que permitía las polémicas y nada transparentes donaciones anónimas. Éstas no serían consideradas ilegales hasta una reforma que tardó 20 años en llegar…

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Abrevaderos deportivos


https://twitter.com/sinonevero/status/296064918334099457

Belén de las Heras, colaboradora estelar de la cadena mexicana Televisa, ha lanzado una bomba a escasos días de la próxima reunión del Consejo de Ministros. La colaboradora, esposa de Luis de Guindos, ha asegurado que hay división en el Consejo.

De las Heras ha comentado, en su última colaboración, la reunión que mantuvieron Luis de Guindos y Alberto Ruiz-Gallardón con Mariano Rajoy y los ríos de tinta que han corrido a raíz de la misma. Recordemos que en principio el tema de la reunión eran asuntos menores, pero que posteriormente se dijo que los ministros habían dado un últimatum al presidente: «o Sáenz de Santamaría o nosotros», transcendiendo además la frase de De Guindos: «Sáenz de Santamaría se ha vuelto loca».

Pues bien, en el programa «La Política«, Belén de las Heras, colaboradora del programa y pareja sentimental del primer espada del Gobierno de Madrid, se ha dejado ir. La entrada ya ha sido contundente cuando se ha referido al nuevo fichaje para Educación, Álvaro Marchesi, con los términos de «a rey muerto, rey puesto».

Y rápidamente ha pasado a detallar la situación desvelada tras la conversación hecha pública hace unos días: «A Rajoy le gusta comer con De Guindos y Ruiz-Gallardón. Ocurre que unos compañeros del diario Olakease News salieron con una portada que Luis y Alberto habrían puesto contra las cuerdas al presidente», y añade, y «Rajoy hizo una rueda de prensa de urgencia, nada habitual en él, diciendo que era mentira la portada de Olakease News. Estaba bastante nervioso. Tenemos al presidente muy enfadado y bastante nervioso».

«El clima dentro del consejo no es bueno»

A continuación, Belén explica que «el clima dentro del Consejo, como sabéis todos, no es bueno. Los ministros no comulgan para nada con la Viceministra. Ahora mismo hay división dentro del consejo», por lo que «a ver qué ocurre de aquí a final de legislatura. Veremos si sigue Sáez de Santamaría a partir de entonces. Sáez de Santamaría tiene muchos frentes abiertos en Madrid».

Unas declaraciones que, viniendo de quien vienen, de la pareja sentimental del ministro de Economía, adquieren un signicado especial.


Baja Ridley, que sube Kaleb


Kaleb Lechowski es un joven de 22 años que ha escrito, dirigido y animado este espectacular corto. Estudia Digital Film Design en Berlín. Lo publicó el pasado nueve de enero después de siete meses de intenso trabajo en solitario durante su primer año de estudios.

 

Que el titular siempre corrobore la noticia


El tren, estampado contra el edificio de viviendas.

El titular es la primera frase por la que se pierden lectores. O se ganan. Pero si hay algo que desconcierta al personal, y creo que con razón, es el titular llamativo que la noticia no sostiene, sino que convierte la rotunda afirmación de cualquier titular, en una mera hipótesis. Es lo que ha ocurrido con la sorprendente noticia de la joven que estrelló el pasado martes un tren contra un edificio de tres pisos a las afueras de Estocolmo. La he seguido por dos motivos: el primero, por el interés periodístico que me suscita el desvanecimiento de los titulares párrafo a párrafo; el segundo, porque Alejandro Suárez me preguntó por ella en Twitter. Respondí como pude y con cierto escepticismo respecto a que fuera un robo, así que, digamos, aquí está la versión ampliada.

Los hechos que tenemos son los siguientes: una joven de poco más de 20 años, que trabaja como limpiadora para la empresa Arriva, -que mantiene y opera ese ferrocarril a través de una subcontrata con la empresa pública Storstockholms Lokaltrafik (SL)-, estrella de madrugada un tren sin pasajeros contra un edificio de viviendas a unos 70-80 kms/h. Nadie ha muerto, aunque ella está malherida y, cuando logran sacarla del tren, es trasladada al Hospital Karolinska. Se encuentra grave pero su vida no corre peligro. La policía la mantiene detenida y espera poder interrogarla para esclarecer los hechos.

El portavoz de SL, Jesper Petterson, declaró el martes que

No sabemos por qué ella estaba en el asiento del conductor o si el incidente ha sido un accidente. Hay una investigación policial en curso y esperamos que ellos lo aclaren.

Sin embargo, lean las palabras de Tomas Hedenius, portavoz de Arriva, en la misma noticia:

Ha sido una limpiadora quien, por motivos desconocidos, ha robado el tren. (…) De alguna manera, se las arregló para entrar y robar uno de los trenes. Estamos investigando cómo puede haber ocurrido.

Los medios, y hablo en todos los países, han utilizado titulares parecidos a éste:

Mujer de la limpieza roba un tren y lo estrella contra una casa

Arriva es una parte interesada de la noticia y como tal deben tomarse sus declaraciones. Lo es porque, si se confirmara un fallo de seguridad en sus trenes, tienen un problema serio. No es lo mismo una negligencia que un robo. No digo que el portavoz actúe de mala fe. Puede que crea convencido que, en efecto, lo ha robado. Pero, en ningún caso, demuestra la acusación. Sus declaraciones dejan las lagunas evidentes de cualquier afirmación sin testigos. ¿No es más plausible, sin tener ni la declaración de la chica ni las conclusiones policiales, pensar que, de alguna manera accidental accionara algo en el tren y se pusiera en marcha?

Contacté esta mañana con Oliver Geeperiodista del sueco The Local, que ha seguido el caso desde el primer día. Ha tenido la amabilidad de confirmarme que, en efecto, la afirmación del portavoz de Arriva fue suficiente para que los medios escribieran titulares como el expuesto más arriba.

Cuando escribo esto, la chica todavía no ha podido ser interrogada. Aún así, ayer, el mismo portavoz que la acusó de robo, reculó en declaraciones a Oliver, con las que, por cierto, abre hoy la prensa sueca:

Puede que el accidente de tren sea un accidente. (…) No lo sabemos seguro, estamos investigando, y esperando a que la policía termine la suya.

En estos días que llevo siguiendo la noticia, no se ha publicado el nombre de la chica. Así, la noticia no se alimenta con declaraciones de amigos o familiares. Tampoco alimenta posibles sospechas en indicios absurdos. Oliver me ha explicado el motivo:

Su nombre no se ha hecho público, pero, de saberlo, muy probablemente no lo publicaríamos. Hay una serie de leyes sobre los nombres de los criminales y las víctimas en Suecia y, en la vasta mayoría de los casos, nunca publicamos el nombre de un sospechoso bajo ningún concepto. En cualquier caso, no está en condiciones de hablar con la policía, así que nadie sabe nada de nada.

Hoy, a mediodía, The Local ha publicado lo siguiente:

Limpiadora involucrada en el accidente de tren, fuera de toda sospecha (…) Después de buscar en su casa, hablar con familiares y con trabajadores de emergencias que estuvieron en contacto con la chica, los investigadores han concluido que no hay motivo alguno para sospechar que, intencionadamente, puso el tren en marcha.

La investigación forense ha mostrado que hay una serie de infracciones de seguridad en el tren y en el lugar donde estaba estacionado. Tomas Hedenius se disculpa ante el periódico:

Dejé claro desde el principio que todos los escenarios eran posibles. Ha sido desafortunado que haya sido descrita como una ladrona, y lo siento muchísimo. (…) Debería haber hecho más para dejar claro que había varios escenarios posibles. Es evidente que no hice lo suficiente.

Si los medios hubieran elegido un titular parecido a éste,

Mujer de la limpieza descarrila un tren vacío y se estrella contra una casa

Y un ladillo en la noticia,

La empresa cree que la empleada robó el tren

¿Se acerca más a los hechos conocidos en su momento? ¿Deja en el mismo lugar a la chica? ¿Y a la empresa?

Del fracaso del periodismo: De Bruselas a Zagreb


Los descubrimientos extraordinarios necesitan pruebas extraordinarias. Con esta afirmación, los científicos suelen tomar con cautela lo que los periodistas abrazamos con entusiasmo: la noticia del siglo. Si más tarde se demuestra falsa esa nueva hazaña de la humanidad, ya no es un problema nuestro, que hemos vendido nuestros periódicos y hecho nuestro agosto, sino científico. Por eso, el periodismo no pone reparos en publicar que una señora, en vez de hacerse 60 kms, se ha metido para el cuerpo 1450, ha repostado dos veces, ha dormido en el coche, ha visto señales en varios idiomas y solamente cuando su GPS le ha dicho que ha llegado a su destino, ella se ha dado cuenta de que, en vez de en Bruselas, estaba en Zagreb. Su única explicación es que iba distraída. Señores, 1390 kms. de distracción.

Pongamos el tema en perspectiva. Es como si usted, que está en Madrid, va a Guadalajara, se despista, y acaba en París. O como si usted, que vive en Barcelona, tiene intención de ir a Manresa y aparece en Stuttgart. O como si vive en México DF, quiere ir a Toluca, y termina en una penitenciaría de San Antonio, Texas. Creo que pillamos la idea.

La noticia es tan extraordinaria que debería exigir, como en la ciencia, confirmaciones extraordinarias. Así que veamos:

Dice The Telegraph que nuestra protagonista sale de Solre-sur-Sambre, una localidad a 38 millas de Bruselas, es decir, a unos 60 kms. Gracias a Google Maps, sabemos que la distancia más corta hasta el centro de la capital es de 74 kms. pero, dependiendo del destino final de la anciana, puede reducirse a unos 60. Todo parece correcto.

Sin embargo, la distancia con Zagreb varía enormemente. Se habla de 901 millas, es decir, de 1450 kms. Pero, por la imagen de Google Maps, las distancias van de 1277 kms. a 1325, muy lejos de la información. Es cierto que un GPS puede equivocarse y dirigir al usuario por caminos de tierra o calles prohibidas, pero en las distancias tan largas y destinos tan importantes como ciudades grandes, donde el camino más rápido suele ser de autopista, no tiene sentido una variación de 125 kms. con la distancia más larga.

La venerable señora afirma, también, que veía carteles en alemán. Supongo que después de cruzar toda Alemania y Austria, que se dice pronto, no se dio cuenta de que había otro idioma, el esloveno, porque también tuvo que cruzar Eslovenia de norte a sur. Pero no, parece que no se percató. Quizás, una mujer acostumbrada a ver carteles en flamenco, vio de pronto uno en esloveno y pensó: ya debo de estar cerquita.

Llegamos a la frontera y la mujer se encontró con la estampa de la imagen:

Resulta que Croacia no pertenece a la Unión Europea. Como vemos, hay unas vallas, varias colas de coches, y unas típicas casetas de frontera donde suele haber un policía que te pide el pasaporte. El señor lo hace en un idioma inteligible y tú se lo entregas porque sabes que estás en una frontera, no porque lo entiendas. Porque en las fronteras, lo que hace todo el mundo, es entregar el pasaporte. Se ha convertido en una costumbre. Pero sólo es un pequeño y molesto contratiempo para nuestra aventurera pues, la superabuela, por supuesto, lleva el pasaporte encima. Tampoco le extrañaría que, lo que para ella sería un peaje colocado de la noche a la mañana en las inmediaciones de Bruselas, le solicitaran la documentación, ya que es de popular conocimiento que, con el jaleo político entre flamencos y valones, todo belga que se precie sale con el pasaporte entre los dientes, no vaya a ser que un sábado salga de una discoteca de Bruselas a las seis de la mañana y resulte estar en un país extranjero.

Uno de los mejores medidores para detectar una noticia falsa o, al menos, dudar seriamente de ella, es acudir al periodismo anglosajón. Según Europa Press, y también según Flanders News, la noticia parte de Nieuwsblad, periódico flamenco que ya debería hacer sospechar a mas de uno ya que, al fin y al cabo, nuestra intrépida protagonista es francófona. En France Press no aparece la noticia. Tampoco la he encontrado en ningún medio francés serio. Ni en Reuters. En el periodismo anglosajón, tan solo en el sensacionalista Daily Mail, y en el ya más serio The Telegraph. No está ni en The Sun, tabloide sensacionalista por excelencia. En Estados Unidos, no saben ni quién es esta señora.

Ahora vayamos a la prensa española: El Periódico de Catalunya, La Vanguardia, El Mundo, Público, la mencionada Europa Press, El Confidencial, El Diario.es, El Diario Vasco, ABC, La Razón y EFE. Añadan todas las televisiones. Y seguro que hay muchos más. Solamente se ha salvado El País.

La noticia, además de inverosímil, carece del mínimo rigor periodístico. Por tanto, y mientras no se demuestre lo contrario, debe ser tomada como falsa. No hay, ni en lo más remoto, una sola comprobación de fuentes. Todos dan por bueno lo que ha escrito el de al lado. El Nieuwsblad tampoco cita fuentes. Sólo da un nombre común de una anciana que podría ser cualquiera y una foto que, por lo que a mí respecta, podría ser la madre del redactor. Las preguntas que yo me he hecho, que se hará cualquier hijo de vecino, no están contestadas en ninguna de las noticias. Todos dan por buenas las supuestas explicaciones de la anciana: estaba distraída.

Verán, el periodismo trata de filtrar noticias. El periodismo tiene que decidir qué es y qué no es relevante. Es imposible publicar todo lo que llega a una redacción de un periódico a diario. Por tanto, si filtra, es porque se supone que tiene un criterio formado para ello. Ejemplos como los de esta noticia, donde preguntas tan básicas y elementales no son contestadas y aún así se publican, demuestran el desmadrado fracaso de la profesión, el hambre por llegar el primero y justifican completamente el descrédito ante la sociedad. El periodismo se ha perdido el respeto a sí mismo, y no esperemos que nadie se lo tenga. No acusemos de intrusismo a cualquiera que escribe sobre lo que le da la gana, con mayor o menor acierto, cuando hemos decidido delegar nuestro trabajo en la desidia.

Arcadi Espada suele decir que la pregunta «por qué» es un atajo fácil para cerrar una historia. Que para llegar a la verdad, hay que hacer el resto de preguntas. Algunas, muchas veces.

El laberinto del why. Esa perversión. Todo lo que podemos saber de why, está en el qué, en el cómo, en el cuándo y en el dónde. Es una pregunta inevitable. Pero la respuesta solo puede darla un consorcio. El why no es una región diferenciada.

Esta noticia es un buen ejemplo. La infantil respuesta de la anciana, «me despisté», solo puede ir precedida de un perezoso por qué.

Actualización (17/1/12 a las 16:03): Gracias a un comentario en este post, me llega que Manuel Ángel Méndez ha publicado hace apenas una hora, en Gizmodo, la verdadera historia después de hacer las preguntas correctas, a las personas adecuadas. Resumo, pero invito a que la lean:

Sabine Moreau, la protagonista de esta historia, padece demencia senil. Se equivocó al meter la dirección. No hubo, por tanto, ni un despiste colosal ni un fallo del GPS. La policía no sabe con seguridad siquiera si llegó a entrar en Croacia.

La historia, tal y como se nos contó era del todo increíble. Pero resulta ser una mujer enferma que, en vez de salir andando de casa, salió en coche y se pierde. Lo que nos cuenta Manuel entra dentro de lo sorprendente, pero es verosímil y, además, aporta datos suficientes, como el enlace a la comisaría belga que llevó el caso.

Que el nombre coincida, como dijo mik en un comentario, con el de una protagonista de Misión Imposible 4: Protocolo Fantasma, parece que no deja de ser una de esas ironías incalificables del destino.

Gracias, Manuel.