El virus españolista


Nadie sabe bien dónde sufrió el contagio, si en una playa cántabra o en la Sierra de Gredos. Quizás  fue un trancazo de otoño soriano. Quizás dos besos de Aznar. El caso es que Alicia se infectó del virus españolista que, como todo el mundo sabe, es una enfermedad incurable. Lo más llamativo del trastorno es que solo los que rodean al paciente se percatan de los síntomas. El infectado, sin embargo, parece vivir en una Arcadia feliz. Pobre desgraciado.

Es por eso que una señora, preocupada por la salud de Alicia Sánchez-Camacho, cabeza de lista popular en las próximas elecciones de Cataluña, envió ayer una carta al Diari de Girona titulada “Carta a la meva exalumna Alicia S.C.”. La mujer tuvo el sano cuidado de no identificar a la afectada y utilizar sus iniciales para su apellido, como mandan las buenas praxis de la cosa de la salud.

Así, la mujer identifica en Alicia los típicos síntomas del virus: defender al Estado central frente a Cataluña, aprobar el latrocinio contra los catalanes, denunciar la discriminación del castellano en las escuelas públicas, perseguir la lengua catalana (por las calles si es preciso) y construir carreteras donde no son necesarias. La mujer vive angustiada porque sabe que es el virus y no Alicia hablando cuando dice

verdaderas barbaridades contra Cataluña.

Por eso, la profesora se siente dolida cuando gente cercana, buena gente, critica y echa pestes de ella. Pero la maestra, que sabe bien que el germen actúa sobre el ego, borra identidades inculcadas desde la escuela, arrasa principios y alimenta el lucimiento personal por encima del sacrificio colectivo, apela a la buena conciencia que le pueda quedar y le tutea:

desearía abrir un pequeño agujero en tu conciencia que actúe con el corazón defendiendo la verdad y las necesidades de un pueblo que tú sabes que es noble, trabajador, fuente de riqueza y que no se merece el trato que desde Madrid se le está dando.

Menos mal que “respeta totalmente” que sea del PP.

Generación talibán


Sharmeen Obaid ganó con el documental “Pakistan: Taliban Generation” un Emmy en 2010. En él, muestra cómo los talibán pakistaníes reclutan niños para las escuelas que controlan, en las que solo aprenden el Corán. Las familias pobres, que apenas pueden mantener a sus hijos por el hambre y la guerra, permiten que sus hijos estudien en las madrazas talibán a cambio de alojamiento y comida gratuita. Obaid investiga también cómo plantan la semilla del odio y cómo les lavan el cerebro para que cometan atentados suicidas.

Los talibán siembran el terror entre la población con sus fanáticas arengas por la radio. Dominan parte del norte de Pakistán y, el que se enfrenta a ellos, puede acabar decapitado en una plaza pública. Las niñas ya no pueden ir al colegio y las jóvenes ya no pisan la universidad. Su lugar, según adoctrinan a los niños en las madrazas, es la casa. Las pocas mujeres que hay en la calle, llevan burka. Los talibán han grabado a fuego en la mente de los niños que esta vida es transitoria, un paso más para alcanzar el paraíso. Para estos niños, es un honor explotar en pedazos.

EDITADO: Han eliminado el vídeo subtitulado en Dailymotion, así que lo he sustituido por una presentación. El anacronismo del copyright. Se puede descargar aquí.

Hecatombe electoral


La fuerte presencia de Bildu en el Parlamento Vasco no sorprende a nadie. En la imagen de arriba se ve la ridícula minoría en la que ha quedado el Partido Popular, convertido ahora en un partido irrelevante para hacer política en el País Vasco. Ha logrado convertirse en lo mismo que es en Cataluña desde hace años: la nada.

La fuerza del nacionalismo, en número de votos, está más o menos en su media, que, a lo largo de estos 32 años, es de 640.663. Sin embargo, los partidos constitucionalistas han obtenido su segundo peor resultado de la historia, solo superado por los de 1994. Así, han sumado alrededor de 80.000 votos por debajo de su media. El fracaso, por tanto, hay que extenderlo a UPyD, que ha sido incapaz de mejorar sus resultados, pues mantiene el escaño y cerca de 22.000 votos logrados en 2009. En Galicia, ni siquiera forman grupo.

La siguiente gráfica muestra algo que no había ocurrido antes en el País Vasco. La linea azul es la suma de votos constitucionalistas y la verde, la suma nacionalista. Las barras muestran la participación (eje derecho) que, lógicamente, hace que los votos de las formaciones políticas aumenten. Sin embargo, esta vez es la primera vez que sube la participación y la suma constitucionalista se desploma.

Así, los partidos nacionales deberán preguntarse qué es lo que han hecho mal. Aunque quizás muchos analicen los resultados desde un punto de vista regionalista, el descenso que se da de votantes allí donde se han celebrado elecciones tiene que llevar a una conclusión nacional. La crisis económica está pasando factura a ambos partidos, en especial al PSOE, que se ha instalado en la hecatombe labrada con Zapatero. La tendencia socialista indica a Rajoy el camino que no debe seguir. O sea, el que probablemente seguirá.


Sobre la cotidianeidad cubana.

Malaletra, un blog Hecho en Cuba

Hace meses, en los establecimientos comerciales escasean dos artículos de alta demanda:el detergente en polvo y las frazadas de piso.  Antes de ayer en el centro comercial Galerías Paseo, una amiga hacía cola para comprar las esquivas frazadas.  Al acercarse al mostrador, reparó en un letrero impreso: OFERTA ESPECIAL 5 FRAZADAS DE PISO POR PERSONA A 80 CENTAVOS.  Que no les pase como a algunos ingenuos de la cola que creyeron que las cinco frazadas eran por 80 centavos.  En su precio de siempre, la novedad estaba en el límite de frazadas por persona, aunque varios emprendedores comerciales se multiplicaban en la cola para llevarse una gran cantidad.

Hasta aquí el contexto. Mi amiga, animada por el equívoco letrero, sacó el teléfono para hacerle una foto. Al momento, se le acercó una empleada a llamarle la atención.  Mi amiga se disculpó por su torpeza y le pidió a la empleada…

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Los candidatos a la Casa Blanca frente a Irán (y III)



Mitt Rommey

El candidato republicano ha dejado claro que no permitirá que Irán tenga un arma nuclear y añadió también el pasado noviembre que la política de Obama al respecto es el mayor de sus fracasos en política exterior.

Apuesta por apoyar a los insurgentes para lograr un cambio de régimen, fuerza diplomática, duras sanciones económicas y, en última instancia, si todo lo demás fracasa, acciones militares.

Durante las tensiones del Estrecho de Ormuz, aseguró el pasado 23 de enero en el debate en Florida, que se deberían aumentar el número de construcciones navales por año de nueve a quince:

No porque queramos ir a la guerra contra nadie, sino por el peligro que supone que alguien quiera ir contra nosotros.

Y fue más lejos:

Debemos mostrar a Irán que un acto de esa naturaleza [el cierre del estrecho de Ormuz] será considerado un acto de guerra y de terrorismo, y que América mantendrá esas lineas de marítimas abiertas.

Un mes mas tarde, en Arizona, aseguró que Estados Unidos debería comunicar claramente a Irán que considerarán tomar acciones militares para evitar que obtengan armas nucleares.

El pasado cinco de marzo, se mostró aún más tajante en la conferencia de políticas de la AIPAC (un lobby estadounidense pro-israelí) donde aseguró que Irán debería ser sancionada hasta su capitulación.

Me aseguraré de que Irán se entere bien del muy real peligro inmediato que les espera si pasan a ser una potencia nuclear.

También afirmó que

como presidente estaré preparado para comprometerme con la diplomacia, pero estaré igualmente preparado para involucrar a nuestro poder militar.

Rick Santorum

En la línea de Newt Grimwich, pero con un lenguaje más agresivo, en una conversación con un periodista el pasado noviembre, Santorum aseguró que

los científicos que trabajan en el programa nuclear, especialmente si son extranjeros, serán vistos como combatientes enemigos. Serán una amenaza para los Estados Unidos. Finalmente, trabajaría con Israel dejando muy claro a Irán que estaremos preparando un ataque militar en sus instalaciones.

El pasado enero, aseguró que

si soy elegido presidente, haré una clara declaración al gobierno iraní diciendo que, o bien abren sus instalaciones para proceder al desmantelamiento de su programa nuclear, o bien las abriremos nosotros.

¿#Primaveravalenciana?


La izquierda es una gran generadora de iconos, una espectacular difusora de contenidos, una gestora multinacional de lugares comunes. Por suerte o por desgracia, si algo caracteriza a las redes sociales es el altísimo grado de confianza que generan en sus usuarios, mucho más que la publicidad y mucho más que cualquier monserga política. Por eso, que un político tenga la gran idea de esconderse tras un hashtag puede producir un efecto viral tremendamente eficaz en una consigna. Y eso es lo que ha ocurrido con #primaveravalenciana.
El 18 de febrero, un miembro de Compromís registró el dominio primareveravalenciana.com, como se puede comprobar aquí. Los disturbios comenzaron unos días antes. Las reivindicaciones de unos chavales que daban clase sin calefacción pronto pasaron a ser una manifestación política, aunque algunos la llamen social, para denunciar el recorte de salarios y un presunto recorte de derechos. El 20 de febrero se convocó la marcha que terminó con la ya famosa carga policial contra los congregados. Suficiente se ha escrito sobre ella. Casi siempre con un periodismo poco riguroso, por cierto. Pero de eso ya se ha ocupado con brillantez Marcel Gascón en su nuevo blog La música ligera.
Todo el mundo ha visto los vídeos y y también que había manifestantes que no tenían ni edad de instituto, ni carnet de padre del más imberbe. Cuando el periodismo ha preguntado, ha dado por buena su respuesta: “Estoy aquí por solidaridad”. El periodismo de alcachofa suele dar por válida, como las redes sociales, cualquier estupidez. Esa solidaridad puede embaucar a gente muy cabal. Aloma Rodríguez, por ejemplo, es de esas personas que no suelen pisar manifestaciones. Pero la consigna de llevar un libro a la del día 21 le pareció creativa y ocurrente, así que decidió escoger uno al azar y presentarse en Sol. Terminó su asistencia como finaliza su artículo:

Cuando la manifestación cortaba Gran Vía, yo ya me había ido. Me fui a merendar un helado. Y a leer libros. No solo a lucirlos.

A eso me refiero. La luz del eslogan y la oscuridad del contenido. El espectador enciende un día la televisión, ve algaradas y palos y se convierte en ciudadano cabreado, solidarizado y se manifiesta. Pero todo tiene un contexto, y ahí falla con frecuencia el periodista. Pero también el ciudadano. A priori, no parece que hubiera motivo para que la policía cargara contra los manifestantes. Sobre todo cuando, buscando solo un poquito, nos topamos con que en 2005 ya hubo cortes. No solo eso. A día de hoy, hay más institutos en la misma situación. Ya digo, tres minutos de Google:
Algún ingrediente exógeno ha debido aderezar el cocktail explosivo de Valencia. Por eso no sorprende que, de los 26 detenidos el día 20, ninguno fuera alumno del Instituto Lluis Vives. Hemos visto el diluvio de ira por la carga policial, hemos visto las manifestaciones de solidaridad. A partir de aquí, la identificación con el débil es tan fácil, que se llega a admitir como legítima cualquier forma de reivindicación. Y se deja de pensar. Pero es que, incluso para el derecho al pataleo, hay unas mínimas reglas que cumplir.
Todavía rebotan las exigencias de dimisión a la delegada del Gobierno, pero nadie ha puesto el grito en el cielo por las palabras de Alberto Ordóñez, presidente de la Federación Valenciana de Estudiantes, en las que asegura que

vamos a seguir quemando las calles de Valencia.

Es decir, que si el comisario de la policía abre su bocaza para no desvelar sus fuerzas al enemigo, las pancartas se llenan de susodichos, pero nadie obliga al señor Ordoñez a dejar el mechero en casa. Tampoco hemos visto la condena a la izquierda más rancia, la del lenguaje de nuestros bisabuelos, por la instrumentalización política miserable de la situación de unos jóvenes sin calefacción en clase (que ahora, según parece, resulta sí tenían). No hemos visto la crítica a cómo un grupo de manifestantes se ha sumado a la protesta no por solidaridad, sino para reventarla por su causa, siempre de fin más noble y de más altos vuelos. Se ha criticado a la policía porque ha golpeado a menores con una fuerza brutal y desproporcionada, pero no se ha criticado a esos “trolls de manifa” que utilizan chavales para sus fines. Y no se les criticará porque actúan desde el púlpito de la superioridad moral que se otorgan al nombrarse defensores de los derechos ajenos pisoteados, estén o no pisoteados, sean o no derechos. Y es que, cada vez está más claro que no necesitan un motivo para manifestarse, sino una excusa.

Los candidatos a la Casa Blanca frente a Irán (II)



Newt Gingrich

Gingrich es partidario de lanzar una guerra cibernética contra Irán. En un post anterior ya comenté brevemente el caso Stuxnet:

Se ha especulado incluso que el ataque del gusano informático Stuxnet fue lanzado por Estados Unidos (alguno sugiere que también está el Mossad) como arma cibernética de espionaje para robar información sobre el programa nuclear iraní.

Además, ha manifestado que se deberían llevar a cabo operaciones encubiertas para eliminar a los científicos que trabajan en las plantas nucleares de enriquecimiento de uranio con objetivos militares. Defiende que el objetivo de Estados Unidos debe ser el cambio de régimen en el país,

pues si eliminamos las plantas y permitimos que el régimen continúe, las plantas volverán.

Busca el final del régimen de los ayatolás estrangulando su economía y promoviendo sanciones que quiebren el régimen. Es partidario de utilizar la fuerza militar como último recurso:

si llegamos a un punto donde los militares crean sinceramente que Irán está al borde de conseguir el arma atómica, estaría preparado para utilizar la fuerza militar.

Ron Paul

Con una postura muy cauta, un periodista de la CBS le preguntó en un debate el pasado 12 de noviembre si merecía la pena una guerra preventiva contra Irán. Paul fue categórico:

No, no merece la pena. La única forma de hacerlo sería a través del Congreso. Nosotros, como comandantes en jefe, no tomamos las decisiones de ir a la guerra. Hay que preguntar al Congreso si nuestra seguridad nacional está amenazada. Me temo que lo que está pasando ahora es algo parecido a la propaganda que se llevó acabo contra Irak.

Un mes más tarde, en las presidenciales de Iowa, aseguró que

el bloqueo contra Irán es un acto de guerra.

Los candidatos a la Casa Blanca frente a Irán (I)


Dentro de un año, en noviembre de 2012, habrá elecciones en Estados Unidos. Por el Partido Demócrata se presentará el actual presidente, Barak Obama. El Partido Republicano anda liado con sus primarias. Ahora que el ejército estadounidense retira definitivamente sus tropas de Irak, y que ha habido un notable descenso de víctimas en Afganistán respecto al año pasado (por primera vez desde 2003), despierta de nuevo la amenaza atómica de Irán, que salió de las portadas de los periódicos hace más o menos un año y regresó el noviembre pasado cuando el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) publicó una actualización de la situación del programa nuclear de Irán que determinaba que

el Organismo tiene serias preocupaciones respecto a las posibles dimensiones militares del programa nuclear de Irán. Después de evaluar cuidadosamente la extensa información disponible al respecto, el Organismo encuentra que dicha información es, en general, creíble. La información indica que Irán ha llevado a acabo actividades relevantes al desarrollo de un aparato explosivo nuclear. La información también indica que antes de 2003, estas actividades se llevaron a cabo bajo un programa estructurado y que algunas de estas actividades podrían seguir adelante.

No sabemos quién ocupará la Casa Blanca a partir de 2013 y, por tanto, no sabemos qué pasos dará la Administración estadounidense en este capítulo. Lo que sí sabemos es qué dicen hoy sus candidatos. Aquí van, de uno en uno.

Barak Obama

El actual presidente comenzó su mandato tendiendo la mano a Irán. En marzo de 2009, incluso, realizó un empalagoso discurso coincidiendo con el Noruz, el año nuevo iraní, que pretendía, al final de su alocución, dar un toque de atención a los gerifaltes iraníes, asegurando que

la grandeza no está en la capacidad de destruir, sino en vuestra demostrada habilidad para crear y construir.

En la cumbre del G20 de abril de 2009, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania hacen pública una planta secreta de enriquecimiento de uranio cerca de la ciudad santa de Qom, confirmado posteriormente por los informes de la OIEA de finales del mismo año.

La represión tras las elecciones iraníes de junio de 2009 contra manifestantes y líderes de la oposición hizo de la diplomacia un camino difícil.

En julio de 2009, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, aseguró que Estados Unidos desplegaría un paraguas defensivo sobre sus aliados en Oriente Medio si Irán llegara a tener armamento nuclear.

Desde entonces, la Administración trabaja para aislar a Irán con nuevas sanciones tanto a través de las Naciones Unidas como unilateralmente. Se ha especulado incluso que el ataque del gusano informático Stuxnet fue lanzado por Estados Unidos (alguno sugiere que también está el Mossad) como arma cibernética de espionaje para robar información sobre el programa nuclear iraní.

En junio de 2010, Estados Unidos logró impulsar una cuarta resolución contra Irán en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (la tercera había tenido lugar en 2008). Poco después Estados Unidos y la Unión Europea tomaron medidas de presión unilateralmente.

Desde el informe de noviembre de 2011, las medidas tomadas han sido más drásticas y tienen como objetivos el sector petroquímico iraní y su sistema financiero, incluyendo su Banco Central. Aunque aboga por la diplomacia, no descarta la opción militar, tal y como declaró el Secretario de Prensa, Jay Carney el 7 de noviembre:

Estamos centrados, como he dicho antes, en la diplomacia. Por supuesto, nunca quitamos de la mesa cualquier opción en una situación como esta. Pero estamos centrados en la diplomacia, pensamos que eso es lo apropiado, y que nuestra postura tiene un efecto, un efecto positivo, en los términos de presionar y aislar a Irán que antes he apuntado.