El purgatorio (de la prensa)


‘La Brújula’ de Onda Cero, dirigida por Carlos Alsina, ha estrenado una nueva sección todos los jueves llamada ‘El purgatorio’, incluida en ‘La tertulia de la economía’. Para dicha sección contará con Josu Mezo, profesor de Estadística aplicada a la Ciencia en la Universidad de Castilla la Mancha, y autor del blog Malaprensa, donde lleva casi diez años señalando errores de bulto en la prensa española que muestran “pura falta de profesionalidad, negligencia, torpeza o ignorancia del periodista”. Su blog nació, según sus propias palabras en una entrevista, “del hartazgo de ver tan a menudo en la prensa supuestamente seria y de calidad noticias que me parecían claramente erróneas”. Josu no es periodista, pero su blog fue uno de los primeros en España, si no el primero, dedicado exclusivamente a señalar la mala prensa, algo muy necesario en una profesión demasiado acostumbrada a mirarse el ombligo.

En su primer día, desmontó las cifras de las familias en la vuelta al colegio, esa cuesta de septiembre. No es que no sean creíbles (al menos algunas), es que los métodos que se utilizan para llegar a ellas no son todo lo riguroso que debieran. Algunos puntos que destaca:

  • Las cifras bailan demasiado entre distintas asociaciones de consumidores, que son las que realizan los estudios.
  • Algunas asociaciones incluyen en los gastos de la vuelta al colegio el comedor y el transporte, cuando en realidad son gastos recurrentes.
  • Las estimaciones de gastos de ropa, por ejemplo, son el resultado de un sondeo aproximado al que se llega no se sabe muy bien cómo.
  • Se habla de gastos medios, pero no se sabe cómo se hacen las medias, a veces por etapas, o por tipo de escuelas. En FUCI, por ejemplo, suman el supuesto gasto medio por alumno de colegio público, concertado y privado, y lo dividen entre tres sin tener en cuenta cuántos niños estudian en cada tipo de centro. Así hallan la media. El dato es, por tanto, inútil.

Mezo dice que el periodista debe hacer siempre una pregunta: “¿usted cómo lo sabe?”. Esa pregunta, con frecuencia, debe ser anterior (incluso en forma reflexiva) y es la que otorga o quita autoridad a una fuente. Un periodista nunca preguntará a un bombero sobre la guerra de Siria, pero sí a un experto en Oriente Medio. El periodismo tiene como fuentes autorizadas a las asociaciones de consumidores porque se dedican a estudios de consumo. Hemos dejado de hacernos la pregunta y  han captado el mensaje: no necesitamos la verdad, sino un titular. Y ellas, en realidad, han venido a hablar de su libro. Así, resulta que, a veces, las asociaciones no pasan de periodismo de declaraciones, con el mismo valor que la vecina que responde que el asesino siempre le pareció un buen chico, alcachofa en boca. Y mientras, el periodismo, embarcado en su desidia.

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