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En defensa de Mourinho (II)


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No existe hombre poderoso en el mundo que, convenientemente acosado, no pase a ser víctima. Estamos siendo testigo del acoso mediático más agresivo y prolongado llevado nunca a cabo por la prensa de este país contra un profesional del deporte. El público, poco a poco, ha terminado cayendo en las falacias, las mentiras, el matonismo periodístico y las inquinas personales de una prensa que devora todo aquello que la desafía. Como escribió el filólogo alemán Victor Klemperer, en su libro LTI: La lengua del Tercer Reich,

las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico.

La propaganda no está sólo en la violencia verbal, sino en los mecanismos de la vida cotidiana que utiliza para perpetuarse. Desde hace dos años, el objetivo de una gran parte de la prensa ha consistido en horadar a Jose Mourinho con el objetivo de crear una situación tan tensa e irrespirable, que su continuidad al frente del Real Madrid sea imposible. Lo han hecho con el odio que profesa la impotencia, con la perversión de la mentira y la mediocridad. Se han olvidado de su labor profesional para militar en el insulto personal, se han convertido ellos en la noticia, se han hecho pasar por agraviados y, con la patente de corso que otorgan los traidores, reparten carnets del único madridismo válido con el mismo autoritarismo que movimientos como el 15M se autoproclaman portavoces de la sociedad.

En su momento, la prensa se frotó las manos con la llegada de Mourinho. Un personaje mediático que levanta pasiones por las que se declaran guerras, hasta que se dio cuenta de que ellos tampoco se salvarían de las estrictas normas del portugués. La insolencia del entrenador ponía un espejo en cada rueda de prensa y el público se regocijaba en las miserias de los niños malcriados del periodismo de Madrid. El todavía entrenador del equipo gustaba a la afición y le mostraba una adhesión inquebrantable. Había una fe ciega en él. Pero la prensa se cansó rápido de la actitud del portugués, que es como decir que se cansó de trabajar bajo las nuevas condiciones impuestas y eligió, como suele hacer, trabajar contra ellas. Natalia Pastor, en una reciente entrevista para El Minuto 7, ha declarado que un periodista, durante un cóctel,

empezó a despotricar contra Mourinho porque había prohibido que los periodistas viajaran en el avión de los jugadores y que éstos concedieran entrevistas personalizadas. El periodista dejó claro cuál iba a ser el “modus operandi” ante los presentes en el corrillo: “Si éste… se cree que puede echarnos un pulso, lo lleva claro. Nosotros ponemos y quitamos entrenadores y Mourinho no va a ser una excepción.

No tengo claro que la prensa tenga la suficiente influencia para poner entrenadores, pero que la tiene para quitarlos lo sabe cualquier aficionado al fútbol que haya seguido al Real Madrid dos días seguidos. Por poner un ejemplo reciente, valgan estas portadas de Marca sobre Manuel Pellegrini desde que en el diario se decidió que rodara su cabeza. La primera de estas portadas es de octubre de 2009. La tercera, de mayo de 2010.

Composición de portadas realizadas por El Minuto 7.

Gota a gota de arsénico, la prensa envenena el estómago. En este artículo, llamado ‘La trituradora‘, publicado en enero de 2013 por José Luis Rodríguez-Mera, hay un resumen de algunos artículos que muestran el nivel de odio y miseria desplegado en el ataque contra Mourinho. Ya Del Bosque denunciaba campañas de antimadridismo en la prensa en el año 2000, también lo hizo Jorge Valdano seis años antes. Tras la guerra interna del argentino y Mourinho durante la primera temporada del luso en Chamartín, Valdano fichó por la Cadena SER, perteneciente al Grupo PRISA, como El País y el As, que han sido la punta de lanza del acoso sistematizado contra Mourinho.

Aunque en principio pueda sorprender, no hacen falta argumentos deportivos para defender al luso. Si las críticas de la prensa fueran estrictamente futbolísticas, no se habría montado la campaña. Pero si algo han hecho, ha sido no utilizar argumentos deportivos porque una campaña de difamación precisa de una avalancha de golpes bajos. Con ellos, buscan el repudio social masivo. Esto le puede ocurrir a cualquiera que se ponga en su punto de mira. Por eso, la defensa de Mourinho trasciende lo deportivo.

El enfrentamiento entre Mourinho y Ramos, en enero de 2012

En el diario asturiano La Nueva España recibieron al portugués así: “Arrogante, de derechas, católico y con familia vinculada al dictador Salazar”. Su fichaje se hizo oficial al día siguiente. Cuando comenzaron las filtraciones, como el famoso encontronazo con Ramos y Casillas en un entrenamiento que Marca llevó en portada. Se habló entonces de una caza de brujas en el vestuario y la prensa alentó las diferencias, hablando de dos clanes -que no grupos- claramente diferenciados donde los portugueses formaban una piña con Mourinho y éste les favorecía. Por tanto, un jugador del Real Madrid, en contra de las normas establecidas en el club, filtraba información a la prensa que luego ésta utilizaba para atacar a Mourinho en las ruedas de prensa donde, lógicamente, tampoco tenía muchos amigos. ¿Se puede imaginar alguien un paralelismo semejante en el consejo de administración de una gran multinacional española? ¿Dónde acabaría el topo de, por ejemplo, Movistar?

Uno de los encontronazos más sonados con los medios ocurrió durante la rueda de prensa tras el partido frente al Barcelona el 16 de abril de 2011, que acabó con empate a uno. Cuando As y Marca hicieron sus preguntas, Mourinho respondió que, si ellos no eran los directores de los periódicos, no tenía por qué contestar, pues ellos no querían hablar con su segundo entrenador, Aitor Karanka. Respondió así Mourinho al desplante del día anterior, cuando algunos medios de comunicación abandonaron la sala de prensa al comprobar que iba a hablar el segundo del Madrid.

Desde El País, Javier Marías lo ha llamado “chamán de feria”, “individuo dictatorial”, “malasangre”, y que mantiene su poder a través de “un reinado del terror”, entre otras cosas. José María Izquierdo, desde las mismas páginas, habla de una especie, ‘los aznaourinhos‘, que “apenas le hacen ascos a la carroña o a la basura”. Carlos Boyero, lo llamó “mercenario” y “nazi portugués”. El pasado día trece, el periodista y El País han sido condenados a pagar 6000 euros de indemnización a Mourinho. John Carlin, que le ha acusado de inmaduro y adolescente y con la “intolerancia de un dictador militar”, asegura que “posiblemente, nadie haya provocado más división -más repulsa o más fanática adhesión- desde tiempos de Franco“. Habla también del seguimiento incondicional de los Ultra-Sur, que son “curiosa casualidad, de corte fascista”. Rafael Tabarés califica su dialéctica de “intimidatoria y camorrista” en una  columna llamada ‘Psicóticos, pendencieros y sinvergüenzas‘. Michael Robinson, en una entrevista, aseguró que “es como un francotirador, no quiero llamarle asesino a sueldo, pero un día recibió un sobre marrón con un montón de dinero y fotos de los que tenía que liquidar. Y ha ido cumpliendo”.

Desde As, Marca, COPE y otros medios se ha dicho que es un “cáncer para el Madrid”, “que ha envilecido todo lo que ha tocado”, “deficiente mental“, que “la antropología y la investigación de la conducta de los primates nos aportan información interesante sobre la naturaleza” de personajes como Mourinho. Muchas más barbaridades se pueden leer en el artículo ya mencionado antes, ‘La trituradora’.

En Twitter, no se hacen prisioneros. La descalificación ha sido digna del barrio más bajo de la ciudad más pobre del país más miserable del planeta. Como muestra, este tuit de Diego Torres, periodista de El País. Sobran explicaciones.

Toda campaña de acoso tiene una vertiente en la que se ataca a la familia, a lo más querido del acosado, como en las películas donde amenazan con matar a los niños si no se doblegan. Se entra en lo personal. El Mundo hizo un reportaje vergonzante, coloreado y repleto de imaginación sobre la madre de Mourinho y la vida del entrenador de joven llamado ‘La misteriosa madre que parió a Mourinho‘. En él, se decían cosas como que es una “hija ilegítima que se crió en la mansión de su tío abuelo, un rico empresario” y que no habla con periodistas “por la estricta omertà que ha dictado el propio Mou a toda su familia”. Por su parte, As lo grabó en un partido de fútbol del hijo de Mourinho el día de la entrega de los Premios FIFA, donde el portugués estaba nominado a mejor entrenador del año. Por los motivos que fueran, decidió quedarse en Madrid y ver el entrenamiento de su hijo como tantas tardes ha hecho desde que se mudó a la ciudad. En el minuto 1’09 del vídeo, se puede escuchar a un periodista que dice

y encima se ríe porque el hijo puta está forrado. Se está partiendo la polla.

Dos días después de que Messina, ex entrenador de baloncesto del Real Madrid dejara el cargo en marzo de 2011, el diario La Repubbica lo entrevistó y le preguntó que, según los aficionados madridistas, el enemigo no son los periódicos de Barcelona, sino el falso amigo que es el periodista de Madrid. A lo que respondió que

Es absolutamente cierto. El Real está rodeado de una prensa sin dignidad ni restricción en el uso del sarcasmo y la provocación. Siempre busca enturbiar el ambiente. Prefiere al jugador español respecto al extranjero, pone a unos contra otros y manipula las opiniones. (…) Algunos me han confirmado que ciertos personajes han recibido un trato de favor por parte de esa prensa al pasar información confidencial, del vestuario, a determinados periodistas. [Felipe Reyes] dio una entrevista sin sentido que en un gran club no debería haber pasado nunca. Antes de irme le dije a Florentino Pérez que lo que el Madrid necesita es una estructura de mánagers que defiendan y apoyen al entrenador, porque en el Madrid el entrenador debe ser instructor, psicólogo y domador.

Ante actitudes canallas como la vivida, hay tres opciones posibles: sumarse a la horda de insultos, ponerse de perfil o sumarse a la defensa de Mourinho porque defenderlo es defender también al Real Madrid. Cuando Margaret Thatcher sufrió una campaña brutal en su contra al eliminar el vaso gratuito de leche para niños de siete a once años durante su etapa de ministra a principio de los setenta, aprendió una valiosa lección: “he aprendido lo que es pagar el máximo precio político a cambio del mínimo beneficio político”. Algo así, en el terreno deportivo, se puede aplicar a Mourinho. Al fin y al cabo, pocos han defendido tanto al Madrid a cambio de tan poco, como escribía ayer Percival Saint en el Almanaque Madridista.

La prensa, una vez más, parece que quita al entrenador en el Madrid. El que llegue, sabrá que hay un jugador concreto al que debe alinear. La prensa acaba de ganar otra batalla, cierto. Pero también ha comenzado a perder la guerra.

En defensa de Mourinho (I)


Mayor Oreja, Savater y Redondo Terreros.

Mayor Oreja, Savater y Redondo Terreros.

Año 2001. El PP vasco y el PSE están más cerca que nunca el uno del otro en su lucha contra el terrorismo con Mayor Oreja y Redondo Terreros a la cabeza. En un acto de la plataforma ‘¡Basta Ya!’ del 24 de abril en la Kursaal, antes de las elecciones del mismo año, hay una imagen que produce urticaria en no pocos socialistas. Aparecen los dos líderes políticos vascos flanqueando a Fernando Savater. Años más tarde, Patxi López calificó la imagen como “nuestra esquela”.

Tras los resultados de las elecciones vascas celebradas en mayo, los socialistas mueven fichas de un plan B previamente trazado que cuenta con la aprobación del entonces líder de la oposición, Zapatero, cuyo objetivo consiste en forzar la dimisión de Redondo Terreros. El acoso y derribo lo urde meticulosamente José Blanco. Para ello, juega un papel clave la prensa cercana a los socialistas. El periodista José María Calleja da cuenta de ello en su libro Héroes a su pesar. En la entrevista que hizo Carlos LLamas a Terreros en la Cadena SER denuncia que

el tono interrogatorio con el que golpeó una y otra vez en las cejas del todavía líder socialista vasco, es una expresión acabada de la postura de algunos periodistas madrileños respecto de la posición representada por Redondo Terreros.

El enlace entre los dos partidos era ¡Basta Ya!, pues había trabajado duramente para una estrategia común que desbancara al PNV del poder (que tan sólo tres años antes había llegado a un pacto con ETA) y para que se trazara una estrategia política común contra el terrorismo. Por tender puentes, ¡Basta Ya! también fue objeto de duros ataques. Puede dar cuenta de ello Carlos Martínez Gorriarán, hoy diputado por UPyD y entonces portavoz de la plataforma, que siempre ha denunciado la dura entrevista a la que le sometió Iñaki Gabilondo en comparación con las balsas de aceite preparadas para los líderes del PNV.

En julio, Redondo Terreros asiste a una comida en La Moncloa, invitado por Aznar. Informó antes y después a Zapatero. Le acompañan su padre, histórico líder sindical Nicolás Redondo, y Enrique Múgica, Defensor del Pueblo, socialista. La comida no trasciende a los medios, pero se filtra en noviembre.

El socialista Nicolás Gutiérrez me respondió en una conferencia cómo los mismos que habían sostenido a Redondo Terreros, apoyaron sin problemas el nuevo rumbo del partido con Patxi López. “Se cambiaron de chaqueta sin problemas ante el estupor de unos pocos, que hemos seguido con Nicolás y que, por ello, hemos sido marginados”. Años después, el PSE le invitó a irse del partido. Lo que hizo fue irse del País Vasco.

Con ese halo de traición que transmitían los medios cercanos al PSOE, la continuidad de Redondo Terreros era cada vez más complicada. Los medios que antes le habían apoyado, igual que los políticos, trataban de hundirlo. Como todo buitre, se entró en el ámbito doméstico. Se aireó que tenía en su casa a una mujer inmigrante en situación irregular. Resultó ser falso: no era inmigrante, sino natural de Vizcaya y, además, estaba dada de alta en la Seguridad Social. Zapatero no puede decir lo mismo de aquellos años.

Pero lo que acabó con Redondo Terreros fue la invasión de lo personal y lo familiar. Continúa Calleja:

Se empezó a hurgar en las condiciones en las que se había realizado la adopción de la hija de matrimonio Redondo Terreros. No había ni atisbo de irregularidad, la adopción (…) de Susana se había hecho conforme a la ley, pero la elección de ese asunto reflejaba el empleo de métodos cainitas, certificaba la voracidad de sus enemigos tan cercanos y hacía caer en la red grasienta de las explicaciones sobre lo obvio y normal a quien se le ha puesto el foco encima, hasta achicharrarle.

Expulsada


El 20 de mayo de 2009, La Nueva España publicó una entrevista con Maite Pagazaurtundúa. Cuando le preguntaron si había menos miedo en la sociedad vasca, ella respondió:

Hay una parte importante con cierta pasividad. Tanto, tanto miedo ya no hay; programas de humor como «Vaya semanita» no hubieran sido posibles hace años. Hay todavía mucho miedo, pero se va avanzando.

En ‘Vaya semanita’ hacen gags sobre ETA como éste:

La Siete, que pertenece a Telecinco, lo emite todas las mañanas de lunes a domingo. No soy de ver realities, pero el timeline de Twitter tiene la peculiaridad de que tan pronto se recibe un enlace con una conferencia de Von Misses, como un tuit diciendo que una concursante de Gran Hermano, llamada Argi, ha tenido la lamentable ocurrencia de meter la pata en voz alta y asegurar que la única manifestación a la que ha ido ha sido a una “para que vuelva ETA”. Mostró su arrepentimiento inmediato, consciente de su barbaridad, pero acababa de firmar su sentencia.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo protestó al hacerse eco del malestar de algunos de sus asociados, escuchó el sincero arrepentimiento de la concursante y publicó esto en Twitter:

Disculpas aceptadas por los agraviados, no parece que debiera haber pasado a mayores. Pero para entonces, la maquinaria de las redes sociales había puesto en marcha el imparable rodillo de la opinión pública. No sé en qué momento se anunció su expulsión, pero si el programa optó por mantener a la concursante en la casa un rato más del necesario, aprovechó el desafortunado comentario de Argi en nombre del share. Telecinco, los mismos que emiten ‘Vaya semanita’ todas las mañanas, decidió finalmente expulsar a la joven.

En cualquier caso, no es descabellado pensar que a Telecinco se le haya pasado por la cabeza lo sucedido con ‘La Noria’ en noviembre de 2011, cuando el programa pagó a la madre de El Cuco, uno de los presuntos asesinos de Marta del Castillo, para que concediera una entrevista. Las protestas no se hicieron esperar, el público presionó a las empresas anunciantes, desde Mercedes hasta El Corte Inglés, y éstas retiraron su publicidad del programa, que no fue capaz de sobrevivir.

Captura de pantalla 2013-05-03 a la(s) 05.08.33Una parte de la prensa online, por su parte, no ha tenido demasiado decoro. Me ha llamado la atención la violencia de este titular tan utilizado: “ETA irrumpe en Gran Hermano”. El titular, una vez confirmada la expulsión, ha sido cambiado en El Mundo y El País, por eso la captura de la izquierda. Quizás deberían cuidar más la elección de los verbos, pues ‘irrumpir’ ha sido casi siempre el utilizado para referirse a los asesinatos de ETA en campaña electoral.

ETA irrumpe

Follando sin airbag


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Car-Enveloping Airbag Technology, el nuevo airbag de Volvo. O no.

Imagine que usted se ha comprado un Volvo. Usted no sabe de diseño y además no le importa. Puede incluso tener mal gusto y que su coche le parezca un prototipo de estética vanguardista. No pasa nada, vive en un mundo en el que todo importa una mierda, donde una tipa metida en una caja de cristal, es arte. Puede que le guste la tipa (en ese caso puede tener salvación), o puede que le guste la caja (en ese caso es usted imbécil). Decía, que usted se ha comprado un Volvo, y lo ha hecho porque valora la seguridad por encima de todo. Es usted de lo más normal. No me lo agradezca, no es un elogio.

La seguridad es, sin duda, asunto de importancia diaria. Valoramos a esas personas seguras de sí mismas a no ser que entrenen al Real Madrid, valoramos las alarmas de las casas y la presencia policial si no se llama antidisturbios y los tenemos justo en frente. Valoramos los condones sin agujeros. Grandes y pequeñas… seguridades. Usted, como no es de correr riesgos, sino más bien de hacer siempre los mismos cambios a partir del minuto 65, de uno en uno y sin empujar, se ha comprado el último grito en seguridad automovilística: el Volvo con la ‘Car-Enveloping Airbag Technology‘, que viene a significar algo así como “cariño, este condón gotea. Por fuera”. Amigo, se la han clavado.

Resulta que ayer fue el llamado ‘April Fools Day‘, fecha de bufonadas y chistes en muchos países. Todos, empresas incluidas, bromean en comunicados, incluso en vídeos. En España no. Aquí nos creemos alguno y lo publicamos. Eso es lo que ha pasado con Volvo y su nuevo airbag, sueño de todo narcotraficante de la película de Juanma Bajo Ulloa. Este superairbag sale de un compartimento del techo y envuelve el coche completamente en caso de impacto. Ignacio Badomar me señaló en Twitter que una parte de la prensa se había tragado lo que a todas luces parecía un bulo: Público, El País, El Mundo, ABC , EFE y algunos más. El error de la Agencia -y de los demás- consistió en no haber tenido en cuenta el día que era, pues dieron por válido un comunicado de Volvo.

Si la seguridad de Volvo está en los airbags, la del periodismo está en la confirmación de los hechos, y teniendo en cuenta que era la propia casa quien había difundido la noticia, comenzamos a buscar posibles desmentidos en páginas del extranjero que fundamentaran nuestras sospechas. El único lugar común donde se daba la noticia y era tratada como broma era en Autoevolution, una web de otro planeta. No encontramos ningún medio extranjero relevante que la diera. No he visto la noticia ni en La Vanguadia, ni en La Razón ni en El Periódico de Catalunya. Varias horas más tarde, Ignacio publicaba en Twitter el desmentido de Volvo en El Economista. Los periodistas, que en mañanas como esa nos levantamos con el esfínter bien prieto, no nos damos cuenta de que también nos cabe por la boca.

Cuando se sufre un bombardeo de mentiras desde fuentes oficiales no es raro creer en alguna. Pero lo verosímil no es lo veraz, y el trabajo periodístico consiste, precisamente, en saber si lo es o no. Sobre todo cuando la fuente más autorizada de todas, que es la propia empresa, asegura en el día de las bromas que es cierto. Por eso, en un día así, si hay una fuente no creíble, es la empresa. Afortunadamente, a nadie le dio ayer por bromear con las cosas del bombardear.

Contraindicaciones

Resulta que Público, que como hemos dicho le llegó la noticia hasta el esófago, se ha mostrado sorprendentemente despechado por el desmentido, como si la eyaculatoria hubiera salpicado por donde se asoma la vanidad.

Hombre, señores de Público, no hace falta el tono enfadica, que nadie les ha robado el bocadillo. Vale que se han creído la noticia a la primera. No han hecho esas comprobaciones de primero de Periodismo porque el comunicado era oficial, a pesar de ser uno de abril. A pesar de ser un render -y no una fotografía como señaló El País- bastante cutre. Pero no se hagan las despechadas, que es bastante ridículo. No nos señalen a los demás -¡en una noticia!- la línea que separa el buen gusto de la caja de cristal. Y enváinense su moralina.

Sin embargo, lo peor ha llegado de la mano de ABC. Miren los dos tuits que, de nuevo, me facilitó Ignacio (como ven, éste artículo mío podría haberlo escrito él, pero tiene un blog de historia de mayor enjundia y requiere de su dedicación):

Noticia original de ABC capturada en Google.

Noticia original de ABC capturada en Google.

Pinchen en el enlace del tuit que pinchen, les llevará al mismo titular: “Volvo celebra el ‘April Fools Day’ anunciando un falso airbag”. La noticia original ha sido eliminada, pero he podido capturarla en una vista previa de Google antes de que desapareciera de su caché.

ABC no ha admitido un error, lo ha hecho desaparecer. Y cuando algo no existe, es complicado de subsanar, imposible pedir disculpas. No entiendo la vanidad de tantos periodistas a la hora de (no) reconocer errores. Eliminar el error nunca lo permitió el papel. Lo facilita Internet y eso es tentador y peligroso, porque es el camino más corto para no errar nunca, para de dejar de ser humano.

Nuevo-Nuevo Periodismo: los hechos mutan


No sé si el periodista Fran Guillén es hijo del aforismo del científico alemán G.C. Lichtenberg: “He notado claramente que tengo una opinión acostado y otra de pie”. En sus Scrapbooks, publicados tras su muerte, había aforismos, retazos de su pensamiento, párrafos ocurrentes. Nada concluido (no era necesario), y mucho menos concluyente. Eran, en muchos casos, frases producto de su ironía. Por eso sorprende que alguien -Guillén no está solo- saque de él la conclusión de que los hechos mutan. Cuando uno se lanza en coche por un precipicio, lo que menos importa es cómo lleva el cinturón.

Es como si los cómics hubieran dado su salto a la realidad. Pedro Ampudia ha estado muy agudo al denominar a esto de los hechos mutantes Nuevo-Nuevo Periodismo porque, como bien dice, Capote ha sido superado. Entramos, como prosigue, en la ciénaga de Iker Jiménez, en lo paranormal, es decir, en la negación del periodismo. Porque si el periodista ya no puede trabajar con los hechos, no sé cómo va a hacer su trabajo. Se entra en el resbaladizo terreno del todo vale. Lo llamativo es que las mutaciones no parecen tener repercusiones en el presente. Luego, si no son de ninguna manera comprobables hoy, ¿cómo se puede demostrar el fenómeno de los hechos mutantes? La magia del relativismo cada vez cruza fronteras más asombrosas.

Los hechos, el único axioma de la profesión, el punto de partida, no son otra cosa que acontecimientos del pasado reciente, un pasado solamente generado por la muerte. La inmutabilidad de la muerte. El periodismo se encarga de esos hechos recién fallecidos. A veces, incluso, los acompaña a la tumba. Los hechos nunca son fruto del pensamiento, no pertenecen al periodista, se sitúan fuera: por eso un periodista no es un filósofo. Sólo la interpretación de esos hechos le pertenece.

Puedo entender que haya quien dude de la existencia de la verdad, de la objetividad. Les invito a leer a Revel. Incluso admito que haya debate entre esos pequeños -¡enormes y vitales!- detalles de ‘fiction’ en la ‘faction’. El calcetín de Garzón y Pilar Urbano. O que pregunten a Cercas por el día que no se fue de putas. Pero a dudar del axioma sólo se atreve la ignorancia.

A no ser, claro, que los increíbles hechos mutantes consistan en algo parecido a esta entrevista a Zapatero en El País en julio de 2010. Así sí:

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Hombre, Guillén, que la búsqueda en Google de “hechos mutan” sólo da 145 resultados. Por poco caben en un tuit. Igual es para replanteárselo. El mote que te ha puesto Mr. Haiku, ‘el Quijotesco’, no puede ser más acertado. Ojo, cualquier día puede sacar uno de mis tuits y reflejarlo en el espejo. Yo, entonces, sólo espero sonrojarme y conceder, pero nunca empeñarme en embestir contra los molinos de viento.

Hay que ser muy tonto


Que la prensa deportiva acostumbra a mentir lo sabemos todos. Y ellos saben que lo sabemos. Así, se ha llegado a un acuerdo implícito entre esa prensa y el público: te compro para que me mientas igual que podría comprarme el Qué me dices, pero prefiero munición de barra de charla barata con los colegas, que leer por enésima vez que Belén Esteban se separa de su novio, su marido, tortuga o sea lo que sea que tenga ahora. Esto ofrece una ventaja fundamental: la princesa del pueblo pero sin el pueblo sólo puede separarse de uno, pero el Real Madrid puede fichar a diez o quince jugadores en lo que tardan unos amigotes en beberse el pacharán de la sobremesa. No hay color.

Por eso precisamente, porque la prensa deportiva miente, no nos escandalizamos cuando leímos en septiembre de 2011 lo siguiente:

Da para un par de rondas de cañas, al menos. Pero hombre, hombre. Resulta que cuando a alguien, año y medio más tarde, se le ha ocurrido frotar a Marca la noticia por la cara, el diario se ha descolgado con esto (varias veces):

No sé qué tipo de protozoo tiene Marca al teclado de sus redes sociales. No digo yo que reconozca la mentira, pues ya he dicho que ésta va implícita en la relación con el lector. Ni hablemos de hacer bien el trabajo. Pero al menos hay que tener la decencia de admitir que te han engañado y no aferrarse a la costumbre e inventarse que alguien se ha colado en tu cuenta y ha publicado ese tuit. Sobre todo cuando ese tuit lleva un enlace. Y más aún cuando ese enlace lleva a la siguiente noticia de tu propio diario.

Fichaje de Neymar Marca

Política de sensaciones


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Beatriz Talegón saltó a la fama por un vídeo en el que criticaba a los altos cargos socialistas europeos.

En la Última de El Mundo del pasado día 16, Rafael J. Álvarez entrevistó a la socialista Beatriz Talegón. Ante la siguiente pregunta:

- ¿Qué hambre han conocido sus tripas para que le rujan tanto?
- Mis tripas han conocido el hambre viajando. Bolivia, Cuba, Uganda, Palestina… Eso lo he vivido y llorado (…).

no pude evitar pensar en la periodista Samanta Villar y lo que Manuel Jabois llamó periodismo de sensaciones, resumido en la máxima del programa que ella presentaba, 21 días: “no es lo mismo vivirlo que contarlo”. Como bien señaló el periodista, es una mentira insultante. Insultante porque Samanta y su sustituta desde finales de 2010, Adela Úcar, pretenden ponerse en la piel de otra persona a tiempo parcial y ser anoréxica, gitana, porrera, ciega, jugadora de póker, minera, sadomaso, cazadora, desahuciada, vivirlo y contarlo. Suena obsceno que te desahucien si vas a dormir el día 22 en tu casa. Jabois, y yo, y toda España quedamos especialmente decepcionados cuando Samanta anunció que iba a hacer porno y, en su último día, en vez de bajarse las bragas, se puso detrás de la cámara y rodó una escena.

Un par de meses antes que Jabois, Arcadi Espada sugirió a la periodista que fuera puta durante 21 días:

Si la reportera Samanta se dedicara durante 21 días a recibir en su alcoba a hombres o mujeres, con los que tuviera fricción sexual y luego cobrara por ello, ya no sería una reportera disfrazada de puta, sino una puta que cuenta su experiencia. Es decir, Samanta habría cruzado la fina línea que separa el hecho del simulacro, y además se habría puesto a sentir en serio.

Esa es la sensación que me ha dejado la respuesta de la socialista: Talegón es un simulacro. Es la política de sensaciones, es un postureo de respuestas amables, es sentir en tercera persona y llorarlo en primera. Porque Talegón no puede haber sentido el hambre de una mujer en Uganda, no digamos en Cuba: su respuesta es tan sensible como infantil. Es, en resumen, la flacidez del pensamiento vacío, comprometido con palabras embaucadoras sin el respaldo de las intenciones. Unas palabras, además, que gozan de la licencia que ella les da: Es zapaterismo en esencia pura.

El profeta del tuit papal y el periodismo que lo persigue


Si no has visto este tuit a estas alturas, es porque, supongo, acabas de llegar del espacio exterior.

En efecto, está colgado el 11 de febrero de 2013 a las 11:06 (hora Reino Unido) y sí, eso fue hace más de un mes. Lo vi por primera vez como una imagen adjuntada en un tuit del brillante Fantantonio. Pensé que podría tener truco, así que busqué en Twitter el mensaje original, que es justo el que veis arriba. En efecto, existía y correspondía exactamente con la imagen. Reculé un poco al ver que su autora, Yolanda de Mena, y su novio, Alejandro R. de Cabo son estudiantes de Publicidad. Busqué herramientas en Internet que pudieran insertar tuits en fechas anteriores y que pudieran modificar la hora. No encontré nada. Entonces pensé que, o era cierto, cosa que, al fin y al cabo, era posible en cuanto indagamos un poco sobre la construcción de los sueños, o habían hackeado Twitter. Pero por sus fotos no los veía yo con pinta de hackear nada, la verdad. También pensé que quizás tuvieran un amigo informático… Pero ahí es cuando uno debe detenerse y aplicar el principio de la navaja de Ockham:

cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.

En estas últimas 24 horas, he leído de todo sobre el tuit. Algunos nos hemos sorprendido y a la vez reído: yo, por ejemplo, he pedido a Alejandro, nuestro nuevo pulpo Paul, que sueñe con la décima. Unos han visto algo divino en ello; otros han montado auténticas teorías conspiranóicas sobre cómo la Iglesia ha debido de pagar una gran suma de dinero a Twitter para que modifique la hora del tuit y obre el milagro, ya que el camino del Señor anda corto de feligreses en los últimos años. Dentro del escepticismo, lógicamente, están los que no se lo creen porque no entra dentro del raciocinio. Desde luego, no entra dentro del raciocinio de nadie. Me parece bien. Uno es libre de creérselo o no. De lo que uno no es tan libre es de acusar a la pareja de mentir sin aportar pruebas. Y uno es todavía menos libre de acusarlos y de no aportar pruebas si además es periodista. Y eso es, exactamente, lo que hizo ayer la periodista Marta Pastor.

Pastor no ha partido de una premisa, sino de una conclusión, algo inaceptable en periodismo. Para ella el tuit está trucado. Uno puede creer que algo es falso -y el tuit tiene todos los ingredientes para dudar sobre él- y, a partir de ahí, encontrar argumentos que demuestren su falsedad o que, al menos, establezcan una duda razonable sobre la veracidad de un hecho. Esas dudas suscitan nuevas preguntas que han de ser respondidas para alcanzar la verdad. El problema de Pastor no sólo es que no demuestra nada, sino que no aporta el más mínimo argumento más allá de su propia convicción. En castellano paladín: Pastor dice que eso es falso porque sí. El motivo: que los dos jóvenes quieren conseguir notoriedad y saben cómo hacerlo. Y punto.

Pero yo no escribiría esto si no fuera por la inaceptable y torticera táctica que la periodista ha utilizado para desacreditar a los dos estudiantes. Para ello, lo primero que hace es escribir un post titulado “Como escribir un tweet falso: La Falsa Profecía del nombre del Papa en twitter“. En él, incluye un vídeo que demuestra cómo modificar el texto de cualquier tuit. Lo que Pastor no cuenta en ese momento es que ella sabe que ese vídeo es falso. Pero como su post lo plantea como si fuera cierto, los comentarios de su blog no se hacen esperar y desnudan rápidamente la mentira de dicho vídeo, que resumo para que no perdáis cinco minutos de vuestra vida: se puede cambiar el texto de un tuit pero sólo lo ve quien lo modifica porque el cambio es local, en su ordenador. Al recargar la página, vuelve el tuit original. Nadie, en ningún otro ordenador, nunca, puede ver el tuit reescrito temporalmente. Es decir: el método que Pastor asegura que los chicos han utilizado para trucar el tuit no funciona y ella lo sabe.

Pero no todo el mundo lee los comentarios. Así que mucha gente que lee a la periodista piensa que ella ha logrado desenmascarar el truco de estos chavales cuando, en realidad, lo que ha hecho es mentir. Pero es que, aunque en efecto ese vídeo fuera cierto, Pastor no habría demostrado que ellos hubieran utilizado ese truco. Y entonces, comienzan a lloverles insultos a ellos. Pero supongo que para Pastor es un daño colateral aceptable ya que ella parte de la premisa de que ellos mienten.

Encima, no todo el que ha leído el primer post leerá el segundo, por lo que muchos no sabrán que el primero era, en realidad, una farsa intencionada. El siguiente artículo, publicado también ayer, se llama, agárrense, “A una gran mentira, otra gran mentira“. En él, reconoce que el post del vídeo era mentira y que tenía como objetivo demostrar que alcanzar notoriedad es muy fácil a partir de un evento importante. Asegura que el blog había tenido 4.000 visitas únicas hasta ese momento. En pocas palabras: reconoce que ha mentido para tener notoriedad. Y es ahí cuando nos enteramos de que le importan un pepino demostrar que el tuit es falso, aunque sigue pensando que lo es. Por eso el título: a una gran mentira (el tuit), otra gran mentira (su post). Para demostrar que no todo vale, Pastor ha utilizado el camino que no vale.

Es lamentable que un periodista combata una mentira con otra mentira y no con la verdad. Mentir es cómodo y se puede hacer desde el sofá. Que un profesional esté seguro o no de la veracidad de algo es totalmente irrelevante: la verdad y la mentira están siempre fuera del periodista, nunca dentro. Las convicciones personales no dan vía libre para escribir lo que a uno le dé la gana sin haber siquiera intentado demostrar que, en efecto, algo es falso. Uno es periodista las 24 horas del día, siete días a la semana. Igual que un médico en su día libre debe practicar un boca a boca en el metro, igual que un policía fuera de servicio debe impedir un delito, todo lo que un periodista escriba en un periódico, en una revista, en un blog, o en su lista de la compra, se puede volver en su contra. Por tanto, nos debe importar lo que piensen de nosotros: es el medidor más fiable de la credibilidad. Una credibilidad que cuesta años ganar y que se pierde con un par de artículos mal calculados.

ellaspuedenMarta Pastor se equivoca gravemente si piensa que puede disociar su blog de su profesión, es decir, de su credibilidad. Mucho más cuando tiene banners, como el que acompaña estas líneas, que identifican a la autora con su trabajo en una empresa concreta. Marta ha atacado a dos chavales sin ningún tipo de prueba. Ha asegurado que mienten. No ha aportado nada que sustente dicha afirmación. Lo que ha escrito nunca lo sostendría el papel de periódico. Ha mandado, seguro que sin intención pero no sin responsabilidad, hordas de insultos en bocas de otros porque han creído que ella, cuando mentía con alevosía, decía la verdad. Y lo peor es que no le importa. No le interesa saber la verdad. Joder, Marta, pareces un político.

Lamentable equidistancia periodística


El Artículo de 233 de la Constitución de Venezuela dice exactamente lo siguiente:

Art. 233 Constitución de Venezuela

Nos interesa el segundo párrafo:

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidente electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.

La “falta absoluta” quiere decir que aquél que ha sido elegido para un mandato presidencial concreto, no puede ejercerlo o se ve obligado a dejar de ejercerlo. El caso de Chávez es la única falta absoluta de la que no se vuelve. Ha quedado claro, por tanto, que los bolivarianos han optado por aplicar el tercer párrafo y no el segundo, es decir, se han saltado la Constitución que ellos mismos redactaron a su imagen y semejanza.

Pues bien, José Ángel Abad, en su reportaje desde Venzuela para Antena 3 Noticias, ha afirmado que Henrique Capriles ”ha tildado de inconstitucional” el hecho de que Maduro haya sido nombrado Presidente de Venezuela para estos próximos treinta días antes de celebrarse las nuevas elecciones. Ya desde Madrid, el presentador ha dado a entender, como Abad, que lo de Capriles es una versión. Es la asquerosa y automática equidistancia del periodismo. Lo de Capriles, como se ha expuesto anteriormente, no es una versión, sino la lectura directa y clara de la ley. Y el periodismo envía el mensaje erróneo al telespectador, como si la ley pudiera ser una interpretación de los hechos. El periodismo, en estos casos, sólo puede hacer una cosa: denunciar la ilegalidad.

Para tener perspectiva de todo lo anterior, pondré un ejemplo claro y simple. Supongamos que mato a una persona y Antena 3 entrevista a mi vecino. Éste, que es tonto, dice que a lo mejor eso de matar no es ilegal. Y van los periodistas, y afirman que, según mi vecino, a lo mejor lo que he hecho no es un delito. ¡Siguiente noticia!

Que el titular siempre corrobore la noticia


El tren, estampado contra el edificio de viviendas.

El titular es la primera frase por la que se pierden lectores. O se ganan. Pero si hay algo que desconcierta al personal, y creo que con razón, es el titular llamativo que la noticia no sostiene, sino que convierte la rotunda afirmación de cualquier titular, en una mera hipótesis. Es lo que ha ocurrido con la sorprendente noticia de la joven que estrelló el pasado martes un tren contra un edificio de tres pisos a las afueras de Estocolmo. La he seguido por dos motivos: el primero, por el interés periodístico que me suscita el desvanecimiento de los titulares párrafo a párrafo; el segundo, porque Alejandro Suárez me preguntó por ella en Twitter. Respondí como pude y con cierto escepticismo respecto a que fuera un robo, así que, digamos, aquí está la versión ampliada.

Los hechos que tenemos son los siguientes: una joven de poco más de 20 años, que trabaja como limpiadora para la empresa Arriva, -que mantiene y opera ese ferrocarril a través de una subcontrata con la empresa pública Storstockholms Lokaltrafik (SL)-, estrella de madrugada un tren sin pasajeros contra un edificio de viviendas a unos 70-80 kms/h. Nadie ha muerto, aunque ella está malherida y, cuando logran sacarla del tren, es trasladada al Hospital Karolinska. Se encuentra grave pero su vida no corre peligro. La policía la mantiene detenida y espera poder interrogarla para esclarecer los hechos.

El portavoz de SL, Jesper Petterson, declaró el martes que

No sabemos por qué ella estaba en el asiento del conductor o si el incidente ha sido un accidente. Hay una investigación policial en curso y esperamos que ellos lo aclaren.

Sin embargo, lean las palabras de Tomas Hedenius, portavoz de Arriva, en la misma noticia:

Ha sido una limpiadora quien, por motivos desconocidos, ha robado el tren. (…) De alguna manera, se las arregló para entrar y robar uno de los trenes. Estamos investigando cómo puede haber ocurrido.

Los medios, y hablo en todos los países, han utilizado titulares parecidos a éste:

Mujer de la limpieza roba un tren y lo estrella contra una casa

Arriva es una parte interesada de la noticia y como tal deben tomarse sus declaraciones. Lo es porque, si se confirmara un fallo de seguridad en sus trenes, tienen un problema serio. No es lo mismo una negligencia que un robo. No digo que el portavoz actúe de mala fe. Puede que crea convencido que, en efecto, lo ha robado. Pero, en ningún caso, demuestra la acusación. Sus declaraciones dejan las lagunas evidentes de cualquier afirmación sin testigos. ¿No es más plausible, sin tener ni la declaración de la chica ni las conclusiones policiales, pensar que, de alguna manera accidental accionara algo en el tren y se pusiera en marcha?

Contacté esta mañana con Oliver Geeperiodista del sueco The Local, que ha seguido el caso desde el primer día. Ha tenido la amabilidad de confirmarme que, en efecto, la afirmación del portavoz de Arriva fue suficiente para que los medios escribieran titulares como el expuesto más arriba.

Cuando escribo esto, la chica todavía no ha podido ser interrogada. Aún así, ayer, el mismo portavoz que la acusó de robo, reculó en declaraciones a Oliver, con las que, por cierto, abre hoy la prensa sueca:

Puede que el accidente de tren sea un accidente. (…) No lo sabemos seguro, estamos investigando, y esperando a que la policía termine la suya.

En estos días que llevo siguiendo la noticia, no se ha publicado el nombre de la chica. Así, la noticia no se alimenta con declaraciones de amigos o familiares. Tampoco alimenta posibles sospechas en indicios absurdos. Oliver me ha explicado el motivo:

Su nombre no se ha hecho público, pero, de saberlo, muy probablemente no lo publicaríamos. Hay una serie de leyes sobre los nombres de los criminales y las víctimas en Suecia y, en la vasta mayoría de los casos, nunca publicamos el nombre de un sospechoso bajo ningún concepto. En cualquier caso, no está en condiciones de hablar con la policía, así que nadie sabe nada de nada.

Hoy, a mediodía, The Local ha publicado lo siguiente:

Limpiadora involucrada en el accidente de tren, fuera de toda sospecha (…) Después de buscar en su casa, hablar con familiares y con trabajadores de emergencias que estuvieron en contacto con la chica, los investigadores han concluido que no hay motivo alguno para sospechar que, intencionadamente, puso el tren en marcha.

La investigación forense ha mostrado que hay una serie de infracciones de seguridad en el tren y en el lugar donde estaba estacionado. Tomas Hedenius se disculpa ante el periódico:

Dejé claro desde el principio que todos los escenarios eran posibles. Ha sido desafortunado que haya sido descrita como una ladrona, y lo siento muchísimo. (…) Debería haber hecho más para dejar claro que había varios escenarios posibles. Es evidente que no hice lo suficiente.

Si los medios hubieran elegido un titular parecido a éste,

Mujer de la limpieza descarrila un tren vacío y se estrella contra una casa

Y un ladillo en la noticia,

La empresa cree que la empleada robó el tren

¿Se acerca más a los hechos conocidos en su momento? ¿Deja en el mismo lugar a la chica? ¿Y a la empresa?